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Norberto, el peluquero al que sus clientas lo volvieron “caballero del Congreso”

La primera diva que peinó fue Virginia Vallejo y desde entonces ha arreglado famosas y poderosas como la senadora Rosemary Martínez quien movió su condecoración

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Julio 25, 2017
Norberto, el peluquero al que sus clientas lo volvieron “caballero del Congreso”

Norberto nunca le confesó a su papá, un ebanista que trabajaba de sol a sol, que era gay. Nunca lo hubiera entendido. Incluso, cuando tenía 12 años y no sabía de su sino, se enamoró perdidamente de Amparo, una vecina hija de un fabricante de fragancias a la que una de sus siete hermanas le puso el remoquete de Pachulí porque olía siempre a perfume barato. Norberto escribía cartas larguísimas y desgarradoras que metía debajo de la puerta de la niña. Nunca recibió una respuesta. Combatía el aburrimiento enterrándole las muñecas a sus hermanas y luego, al cabo de los días, las desenterraba para ver que les había pasado.

A los 18 años se fue de su casa. La relación con su papá se resquebrajaba a medida que Norberto se liberaba de las ataduras morales. En 1963 deja su natal Medellín para trasladarse a Cali. Su mamá, doña Marela Burgos, lo lloró sin consuelo. Se fue a Cali a hacer lo mismo que hacía desde que tenía 13 años en el colegio de curas donde salió bachiller: cortar el pelo. Era su verdadera pasión. Se fue a Cali pero en un par de meses no encontró mucho que hacer. Se fue para Villavicencio y allí conoció al hombre con el que llegaría a Bogotá. La relación duraría un año hasta que en 1972 Norberto abrió su primera peluquería en el primer piso de un edificio esquinero de la calle 49 con Caracas. Allí recibía a las divas de la época. Virginia Vallejo era cliente habitual. Cuando le preguntó si le resultaba buena idea de que en la peluquería se atendiera también a hombres, la Vallejo se conmocionó: de ninguna manera iba a permitir que un hombre la viera con una mascarilla en el rostro.  Otras clientes también pusieron el grito en el cielo cuando se enteraron de la idea. Norberto guardó su idea durante 20 años hasta que deja esa sede para abrir la que lo convertiría en el peluquero más famoso de Colombia.

Antonio es su esposo

Cuando inauguró la sede de la Autopista Norte con calle 17, Norberto botó la casa por la ventana. Ya era el novio de Antonio, el hombre con el que se casaría en el año 2000. Ese día trajeron a Pacheco para que fuera el jefe de ceremonias y a Claudia de Colombia para que amenizara con sus canciones. Se cerró la cuadra y fue el acontecimiento del año en Bogotá. Por esa época, a los 55 años, Norberto se hizo su primera cirugía estética: quitarse las bolsas que se le hacían debajo de los ojos. Desde entonces intentó, a punta de quirófano, repeler el paso del tiempo. A sus 73 años Norberto bromea cuando le preguntan por las cirugías estéticas que se ha hecho. Dice que son más de 80. Aunque exagera si puede ser uno de los hombres más operados de Colombia.

Las decoraciones de su peluquería son famosas en Navidad y son un atractivo turístico en fechas decembrinas

Norberto se ha hecho el cuello, la lipo, la nariz, la boca y 15 estiramientos de rostro. Las arrugas las combate a punta de pomadas y de botox. Ya no le gusta pasar al quirófano porque le duele cada vez más. Afirma una y otra vez que la época de las operaciones pertenece al pasado y que la última fue un retoque cerca al párpado. Norberto no paga ninguna de esas operaciones porque no tiene ninguna noción del dinero. De esas cosas mundanas se encarga Toño. El peluquero más famoso de Colombia no tiene auto porque no sabe manejar, ni celular, ni computador, ni redes sociales. No le gusta leer más que revistas de chismes porque los libros le aburren.

 

Cincuenta años después de dejar la casa paterna Norberto no se arrepiente de nada. Por sus manos han pasado las mujeres más hermosas de Colombia y ahora tiene un ejército de 60 manicuristas, 25 auxiliares de champú, 11 esteticistas y 78 peluqueros que cobran unas tarifas que solo pueden pagar unos pocos. Ahora, después de que la Senadora de Cambio Radical Rosemary Martínez Rosales promoviera su distinción en el Congreso con la Orden de Caballero, Norberto sabe que ya dejó de ser el peluquero más famoso de Colombia. Ahora es un símbolo que algunos admiran y otros denigran pero que siempre genera discusión. Nadie es indiferente ante el magnetismo de Norberto Muñoz

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