No sean "atenidos", aprendan de Edy Fonseca

La obligaron a encargarse 24/7 de la vigilancia de un edificio en Rosales: durante 28 días estuvo retenida y trabajó en condiciones deplorables hasta que enfermó...

Por: Julián Grandas
mayo 08, 2020
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No sean
Foto: Captura de pantalla CityTv

Después de las brillantes pronunciaciones de la vicepresidenta, una persona por fin salió a demostrar que en Colombia sí es posible no ser “atenido” y entregársele a la esclavitud del “trabajo” para poder sobrevivir.

Estoy más que seguro que la vice se refería a esto cuando decía “no sean atenidos, no esperen que todos se los dé el gobierno”. Es que la gente pobre, como siempre, es bien conchuda y todo lo quiere que regalado. Por ejemplo, piden que los servidores públicos le sirvan al pueblo, ¡el colmo! Pero, por suerte, la señora Edy Fonseca sacó la cara por el gobierno de la economía naranja: se "dejó" secuestrar para así mostrarle a los “atenidos” que sí es posible producir en cuarentena...

Al mejor estilo del campo de concentración en Auschwitz, al edificio Luz Marina, ubicado en Rosales (norte de Bogotá), solo le faltó poner en su fachada el lema de este famoso lugar: arbeit macht frei (el trabajo libera). Y es que si a Edy no le hubiera dado por enfermarse en el trabajo, allá estaría moliendo las 24 horas, sobreviviendo con $15.000 para sus tres comidas y durmiendo en un colchón inflable. Esa es la vida que nos merecemos para no aparentar ser “atenidos”.

Ahora bien, algo quedó muy claro con esta situación. La gente adinerada, la elite de la ciudad, la crema y nata de Bogotá, siempre está dispuesta a darle trabajo a sus esclavos. Además, se preocupa por su salud, tanto así que no los dejan salir a ver la luz del sol y los ponen dormir en el sótano. ¡Qué lujazo! Ojo, no me mal interpreten, todo esto es únicamente por la seguridad del confinado.

A los que veo quejándose por la dignidad del trabajo y los derechos humanos, les pregunto: ¿cuál dignidad? Para esa gente de Rosales, o al menos para esos administradores de edificios lujos, esa vaina de la dignidad es pura carreta. Si una persona quiere progresar pues que se le mida a lo que sea, así sea en un minicampo de concentración estrato seis.

Para finalizar esta reflexión, con la crisis sanitaria es más que evidente que esas personas que están por encima de muchos ciudadanos están mostrando su verdadera cara. Es que obviamente ellos no hacen parte de los “atenidos”.

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