Todas las historias, todas las miradas, desde todos los rincones
Opinión

Negro o Afro, ¿cuál es correcto?

El contexto hace políticamente correcta o incorrecta la palabra, como en el caso de las polémicas declaraciones del alcalde de Cali, tildadas de racismo

Por:
Agosto 25, 2017
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
Negro o Afro, ¿cuál es correcto?
En el contexto de la administración y la vida empresarial de Maurice Armitage, no cabe decirle racista a quien ha sido incluyente y creído en la capacidad profesional y ética de muchas personas negras

Usar la palabra negro o decir afro, no tiene ninguna diferencia si se trata solamente del significado estricto, sin ningún contexto. Así como alguien puede ser considerado blanco o caucásico. Tampoco tendría ninguna importancia decir latino o suramericano para señalar la procedencia geográfica de una persona.

Otra cosa son los contextos en los que se habla y la connotación simbólica que se le da a cualquiera de estos términos. Allí se empieza a volver correcta o incorrecta políticamente una palabra. De manera que la discusión sobre su uso no puede darse como un tema absoluto, porque el idioma es algo vivo que se utiliza en determinadas condiciones para significar una cosa u otra.

La discusión sobre si el alcalde de Cali es racista o no, porque para explicar los posibles problemas de seguridad en el estadio dijo que en la ciudad hay más de un millón de negros, puede verse en dos contextos. En el inmediato, expresa sus miedos sobre los comportamientos de la comunidad negra y resulta totalmente racista, porque asume que la gente se portará mal por pertenecer a una etnia, por ser negro.

Sin embargo, en el contexto de su administración y su vida empresarial, no cabe decirle racista a quien ha sido incluyente, quien ha creído en la capacidad profesional y ética de muchas personas negras. En todo caso, lo que sí deja ver, en estas declaraciones, es que todavía en él persisten prejuicios y señalamientos que tal vez no sean conscientes, pero están ahí y lo traicionan haciéndolo quedar como lo que no quiere ser.

 

El componente afro, en lo cultural, en lo físico, en lo ciudadano,
en lo ético, y en todas las dimensiones que puedan caber,
ha enriquecido a Cali

 

Acaba de terminar una versión más del Festival Petronio Álvarez y nuevamente en Cali quedó demostrado que el componente afro, en lo cultural, en lo físico, en lo ciudadano, en lo ético, y en todas las dimensiones que puedan caber, ha enriquecido a la ciudad, enseñándonos otras miradas, otras formas artísticas, gastronómicas, de convivencia. Lo afro es un plus para Cali y, señalarlo, no solo es correcto políticamente, sino indispensable para seguir creciendo como comunidad.

El festival es solo una muestra de lo que pasa en la vida cotidiana en nuestras calles y barrios, pero es una muestra maravillosa, que nos da identidad y produce orgullo. Claro, también es el momento en que pueden aflorar discriminaciones y expresiones de racismo, como algunas pocas que encontré en Twitter y que deben ser duramente rechazadas sin lugar a equívocos.

Las condiciones que la Alcaldía y el gobierno nacional le dieron a esta edición del Petronio dejan sentado que tiene un respaldo total. El Mio, por ejemplo, se empleó a fondo en garantizar la movilidad después de cada concierto y eso demuestra la voluntad política del Alcalde, mucho más que sus declaraciones sobre los partidos de futbol.

Entonces, volviendo a los términos negro y afro, lo interesante es cómo en cada uno se representa de una manera u otra un pensamiento y una trayectoria. Lo afro, es algo que se ha venido construyendo como rescate de la tradición y la memoria, conquistado por las mismas comunidades negras, que quieren dejar claras sus raíces. Eso es muy importante y muy respetable.

Con esa mirada no riñe lo negro, inclusive porque así mismo quedó consagrado en la Constitución Política Colombiana y en sus reglamentaciones sobre territorios colectivos y etno educación y jurisdicciones electorales. Pero cuidado: cuando aparece el imaginario racista, “lo negro” es un prejuicio, es decir un “juicio previo” para dar a entender que todo lo negro es peligroso e inculto…  Y esa fue la cascarita que pisó el señor alcalde.

 

www.margaritalondono.com

http://blogs.elespectador.com/sisifus

 

Publicidad
0
2655
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus

Otras Columnas de Margarita Londoño

El paraíso al otro lado de la frontera

El paraíso al otro lado de la frontera

Los venezolanos llegan con la esperanza de un paraíso, así se llame Colombia, y Álvaro Uribe crea que este es un infierno creado por Santos y la Far
Están en todo su derecho, pero…

Están en todo su derecho, pero…

Los hermanos de Garzón tienen todo el derecho a no compartir la puesta en escena, y los detractores de Timochenko a amargarle sus giras, pero en ambos casos hay tela por cortar
Abuso o violación, dos caras de la misma moneda

Abuso o violación, dos caras de la misma moneda

El terrible caso de Claudia Morales abre el debate más allá de la denuncia. También está el nivel de acoso, abuso o agresión contra una mujer o un niño y la posición de poder del agresor
La serpiente del paraíso

La serpiente del paraíso

Francisco respalda a obispo chileno cuestionado por pederastia y se va lanza en ristre contra las “fake news”
Violencia paramilitar en campaña

Violencia paramilitar en campaña

El sacrificio de Martin Luther King y Jaime Garzón evocan el asesinato político cuando la violencia hace de las suyas en una campaña electoral para escoger nuevamente entre la guerra y la paz
Estoy confundida

Estoy confundida

Empezando por Oprah vs Catherine, los confusos hechos de género con los que inauguramos el año, tienen que ver con violencia y acoso
Un fiscal impedido

Un fiscal impedido

Néstor Humberto Martínez atornilla su posición como máximo rector de la investigación de Odebrecht con argumentos aparentemente jurídicos, pero que intentan camuflar un interés oculto hacia entidades como el Grupo Aval
La paz no es de Santos

La paz no es de Santos

No podemos caer en los errores protuberantes que estamos cometiendo, porque si la paz fracasa, fracasamos todos