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Mr. May, el discreto pero poderoso marido de Theresa May

Aunque siempre está un paso atrás, Philip está en realidad dos adelante, listo a acoger a su esposa Primera Ministra cuando se le desfonde el poder

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Junio 14, 2017
Mr. May, el discreto pero poderoso marido de Theresa May

No es el típico gerente con el ego por los cielos. Siempre está detrás de su esposa. Le habla al oído. La aconseja. La guía. La calma. Philip John May es reconocido en el mundo de la política por actuar como la sombra de la Primera Ministra británica Theresa May. Pero es callado y prudente. Es un hombre discreto, modesto. Y aunque es el típico ‘Posh man’ de saco y corbata, pausado al hablar, preciso al responder, elegante por naturaleza, Philip es el arma secreta de la mujer más poderosa del Reino Unido después de la Reina Isabel II, la misma que hoy está en la cuerda floja.

Con un rostro similar al de Woody Allen, Philip es el segundo consorte masculino en la historia de Gran Bretaña después del todopoderoso Denis Thatcher. No es amiguero ni bebedor. Sus compañeros del Capital Group, en el que trabaja hace 12 años, lo describen como un genio en las finanzas. Altos ejecutivos con los que ha departido por más de 40 años han asegurado que “Mr May” es el intermediario clave de la Primera Ministra en Londres; es quien influye en sus decisiones económicas, como lo hace Jared Kushner, esposo de Ivanka, con Donald Trump. El propio Financial Times lo ha asegurado: Philip “actúa como los ojos y oídos de Theresa May en La City”. Pero también es su “verdadero soporte”, como la Primera Ministra lo ha afirmado a los medios británicos.

Los May se casaron en septiembre de 1980 en Wheatley, la parroquia del padre de Theresa, pastor anglicano que murió a los pocos meses en un accidente de tránsito, como lo escribió la periodista Elianne Ríos del diario La Vanguardia. Foto cortesía BBC

La inesperada muerte de Hubert, su padre, empezó a tantear el aguante de la hoy líder conservadora. Un año más tarde, su madre, Zaidee, se despedía de este mundo luego de que una esclerosis múltiple le despedazara la vida. Strike 2. Y aunque una depresión se acercaba, ahí estaba Philip, su sombra, a su lado, para soportarla.

Sin embargo, la noticia que probaría la verdadera resistencia de Theresa May fue cuando a sus ojos azules llegaba un tabloide británico con un titular: la carrera de la entonces candidata al Parlamento Británico, que apenas escalaba sus pinitos en el Partido Conservador, estaba en peligro porque supuestamente estaba embarazada.

“Mi madre me llamó y me dijo que por qué no le habíamos contado. Estaba decepcionada”, le dijo Philip May a la BBC en su primera entrevista ante las cámaras en mayo del 2017. Pero el rumor no se haría realidad porque años más tarde la pareja se enteraba que no podía tener hijos. Un duro golpe para  Theresa.

Aunque no pudieron procrear, familiares y amigos dicen que Philip y Theresa son una pareja muy compenetrada. Foto archivo Press Association

Pero la historia de los May comenzó por allá a finales de los 70. Se conocieron en la universidad de Oxford cuando fueron presentados por Benazir Bhutto, quien sería Primera Ministra de Pakistán– asesinada por los talibanes en 2007– en una rumba de la asociación conservadora Oxford Union. Allí comenzaba su ambición por la política, justo cuando la hoy Primera Ministra estudiaba Geografía y el consorte Historia.

Desde ese entonces la joven pareja se comprometió con la política conservadora. Antes de ser inversionista alrededor de Europa y defensor acérrimo del libre comercio en el viejo continente, el nacido en Norwich y criado cerca de Liverpool pudo haberse convertido en el representante de Wimbledon, el famoso distrito de Londres, ante el Parlamento. Pero le dejó la vía libre a Theresa para que se lanzara como un cohete en la política británica. Siempre hablándole al oído con un paso atrás, siempre advirtiéndola cuando de negocios se trataba. Por algo será que cuando fue Ministra del Interior de David Cameron, Theresa May se opuso tajantemente al Brexit en junio de 2016. Pero desde que asumió el poder el 14 de junio del mismo año, tuvo que serle fiel a su partido Conservador, de la misma manera como lo ha sido en sus 36 años de matrimonio, y dirigir contra viento y marea la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Sin embargo, como en un juego de ajedrez, el tiro le salió por la culata. En su afán por  ampliar su mandato y facilitar las negociaciones del Brexit que comienzan la otra semana, la líder de los ‘Tories’ perdió, en las elecciones del 8 de junio, la mayoría absoluta en el Parlamento. Logró 318 escaños de los 326 que se necesitan para consolidarse en el poder. Ahora no solo tiene a medio país presionándola para que renuncie y al partido Laborista tocándole los talones con 262 miembros en el Parlamento, sino que deberá gobernar junto a 10 miembros del ultraconservador Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte, el mismo que se opone al aborto, al matrimonio igualitario e, inclusive, se ha negado a aceptar el proceso de paz con el Ejército Republicano Irlandés (IRA).

En otras palabras, la Primera Ministra se metió el “autogol del año” como lo dijo el el exfutbolista, hoy reconocido comentarista de la BBC, Gary Lineker. Pero allí estará Philip, el banquero de 59 años –siempre presente pero nunca visible– para intentar rescatarla.

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