Cuando me encontré con Pablo Escobar

"Su mirada era inquisidora, pero el diálogo se tornó descomplicado".

Por: Jairo García Aguirre
diciembre 03, 2013
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Cuando me encontré con Pablo Escobar

 

La verdad yo andaba muy intrigado. Llevaba varios meses leyendo en el periódico y escuchando en la radio el nombre de Pablo Escobar.

En ese entonces, me encontraba dirigiendo el Noticiero de Televisión Tv Mundo de Pedro Olarte, que se transmitía por la cadena 1 de Inravisión, de lunes a viernes a las siete de mañana y los fines de semana a las siete de la noche.

Comenté ante un grupo de amigos periodistas que me gustaría conocer personalmente a Escobar y... ¡oh sorpresa!, pocos días después, un jueves a las diez de la mañana, recibí una llamada de uno de los pilotos del capo.

-"Señor García, me dijo, acabo de aterrizar en Bogotá y vengo de parte de Don Pablo Escobar. Él lo espera, en la Hacienda Nápoles y yo tengo la misión de llevarlo".

La verdad, "me dió culillo". Días después de haber expresado mi deseo de conocerlo, ya me habían llegado versiones de los negocios "no santos" de Escobar. Esa situación me llevó a disculparme ante el piloto y decirle que otros compromisos de tipo periodísticos no me lo permitían.

-"Ah...bueno señor García, yo despego para Medellín y le daré su recado a Don Pablito", me dijo resignado el piloto.

Respiré tranquilo.

En las horas de la tarde, un nuevo llamado telefónico. Esta vez, uno de los hombres de confianza de Escobar me dijo contundentemente: "Jairo, vengo de parte de Pablo Escobar y no puedo llegar a Nápoles sin usted."

Guarde silencio. Mi interlocutor pronunció repetidamente “¿aló?, solo le dije que me llamara en cinco minutos”.

La situación la comenté de inmediato a Pedro Olarte, dueño del Noticiero y a Humberto Salcedo Jr. gerente de la programadora. Me concedieron "carta blanca" para viajar.

Fui al hangar de la desparecida empresa Intercontinental de Aviación y allí me encontré con un hombre joven quien me saludo efusiva y familiarmente. Recuerdo que pagó 400 dólares por un vuelo charter. En el viaje me hice acompañar de mi hermano Germán y el camarógrafo y editor del Noticiero, Hernán Hoyos. La verdad seguía con "culillo".

Durante el vuelo nos "chupamos" entre los tres una botella de Whisky Swing. Ya ustedes se imaginarán la prendida.

Llegamos ya anocheciendo a la hacienda Nápoles. Varios jeeps marca Nissan, de color blanco, estilo safari (luces exploradoras y sin carpa), alumbraron la pista y aterrizamos, no sin antes dar la avioneta unos peligrosos saltos que me hicieron golpear la cabeza. El whisky ingerido me ayudó a no sentir un dolor intenso.

Fuimos atendidos como reyes. Una habitación como la de un hotel 5 estrellas. El anfitrión, el hombre joven que nos acompañó en el vuelo (vine a saber que era "el mugre"), me mostró un closet repleto de Jeans Lewis, camisetas y tenis Adidas, todo sin estrenar." Como usted no trajo equipaje, escoja y use lo que necesite", me dijo.

Dos días pasaron y el anfitrión mayor (Escobar) apareció el sábado en la tarde. Me saludó cálidamente. Me sorprendió su sencillez en el vestir. Jean, tenis, camiseta y atérrense: cero joyas y reloj. Su mirada era inquisidora, pero mis temores desaparecieron cuando el diálogo, antes de grabar, se tornó descomplicado.
Emprendimos la entrevista, no sin antes solicitarme que le adelantara las preguntas que le iba a formular. Le contesté que yo no acostumbraba hacerlo porque se le perdía originalidad a las respuestas. Aceptó. Le pregunté, con algo de miedo, sobre las versiones que existían de que fuera narcotraficante, de su relación con Virginia Vallejo y sus posibles escándalos de política liberal. Me habló "bellezas" de Alberto Santofimio y Jairo Ortega; de los animales de su zoológico, mejor dicho, de todo lo lindo y humano.

Fue una entrevista con tres cámaras; la del noticiero y dos más que le suministró el naciente canal TeleAntioquia, del que al parecer era accionista o propietario.

El domingo regresé a Bogotá estrenando avioneta. La acababa de adquirir en Canadá y el piloto aún antes de despegar consultaba el manual de funcionamiento y vuelo. Llegué a la sede del Noticiero para editar el material (dos casetes de 20 minutos cada uno). Cuando de repente, sucedió lo inesperado. No sé quién anticipó su contenido que, contundentemente, Inravisión no permitió transmitir. La entrevista sigue inédita y el material, al parecer, reposa en poder de Humberto Salcedo Jr.

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