Medellín: entre la innovación y la extorsión

Aunque es innegable que la ciudad de la eterna primavera tiene infinidad de cosas destacables, no todo es color de rosa

Por: Tiberio Gutiérrez
marzo 01, 2019
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Medellín: entre la innovación y la extorsión
Foto: Flickr Guía de Viajes Oficial de Medellín - CC BY 2.0

Definitivamente en este país la realidad supera a la ficción. Según algunos medios de comunicación y algunos dirigentes políticos, estamos conviviendo con Alicia en el país de las maravillas, pero la realidad está diciendo otra cosa muy distinta: una bala perdida acaba con la vida de un cantante de reguetón; el presidente propone armar a la ciudadanía para que se defienda; demuelen el edificio que fue la casa del narcotraficante Pablo Escobar y el alcalde de la ciudad dice que ya pasaron las horas más oscuras de Medellín; le imponen una multa de 800 mil pesos a un muchacho que compró una empanada a una vendedora en un puesto público, otra de 18 millones de pesos a un señor de la tercera edad porque se le cayeron los pantalones en el aeropuerto de Bogotá, y la ministra de Justicia, como si nada, dice que fue una mala interpretación del Código de Policía.

Estos acontecimientos fueron noticia y objeto de comentarios por parte de los medios de comunicación que machacaron sobre el tema durante toda la semana, tratando de dorar la píldora con explicaciones superficiales y dándose golpes de pecho de arrepentimiento por los pecados cometidos por acción u omisión en la conducción política de la sociedad por parte de la clase dirigente de este país, que ahora quiere vendernos la imagen de la ciudad como la más innovadora del mundo.

Es innegable que ninguna otra clase dirigente del país ha logrado imponer su modelo de desarrollo y de urbanismo como la antioqueña, de tal manera que se ha ganado la fama de innovadora con sus realizaciones que no han podido realizar en otras capitales del país.

En efecto, ninguna otra ciudad de Colombia se da el lujo de tener el metro de Medellín, los metrocables en los barrios populares, el tranvía de Ayacucho, el proyecto de tranvía de la Ochenta y del tren de cercanías, proyectos detenidos por la crisis de Hidroituango; la remodelación del centro con la transformación del parque de Berrío, la transformación de la carrera Carabobo y de la calle Boyacá en vías peatonales, la remodelación de la Avenida Oriental con la siembra de árboles, quitándole el cemento que le puso el alcalde Fajardo; el pasaje peatonal del Metro desde la Estación Universidad hasta la Estación Alpujarra; los Parques del Río; El Parque de las esculturas de Botero; los premios que se ha ganado como la más innovadora; el Proyecto de Hidroituango, la joya de la corona de las EE.PP de Medellín, últimamente aquejado por la crisis del proyecto y por los contratos de la clase dirigente con las firmas constructoras del proyecto hidroeléctrico.

De la misma manera no podemos pasar desapercibida la declaratoria del Foro Económico Mundial realizado en Davos, escogiendo a Medellín como la ciudad donde estará el centro de investigación de la cuarta revolución industrial, el primero en América Latina para el estudio de la tecnología digital, y el no menos importante premio para la U. de A. eligiéndola como nuevo miembro de la Organización Europea para la Investigación Nuclear, lo que hace de la capital antioqueña el nuevo centro de servicios para el disfrute del espacio público por parte de la ciudadanía y del turismo internacional.

Medellín se puede caracterizar como una gran región con un alto grado d conurbación, integrada por los 10 municipio que comparten el territorio del Valle de Aburrá, totalmente integrados en sus variables físico espaciales, económicas, sociales, culturales, ambientales, y de movilidad, así como de sus problemáticas y dinámicas comunes y también de las particularidades de los entes territoriales que la conforman.

La ciudad tiene un desarrollo que pudiéramos llamar dual: un sector moderno con alta calidad de vida, con un gran desarrollo urbanístico, con muy buena calidad de los servicios públicos, de educación, salud, movilidad, comunicaciones, seguridad y recreación, y un sector que pudiéramos denominar premoderno, con precario desarrollo urbanístico, dificultades en los servicios públicos, y baja calidad y cobertura en educación, salud, seguridad, movilidad, comunicaciones y recreación.

El sector moderno lo constituye una minoría privilegiada con altos niveles de ingresos monetarios, altos niveles de consumo de bienes y servicios y grandes facilidades para su movilidad; en cambio en el sector premoderno, la gran mayoría habita las laderas de las montañas, las riberas del río y sus quebradas, con muchas necesidades básicas insatisfechas, habitadas en asentamientos subnormales, muchas viviendas en zonas de alto riesgo, con desempleo, subempleo, trabajo informal, el rebusque, la tercerización, por fuera de un trabajo digno, servicios dignos, una vida digna.

Según datos de la encuesta de percepción ciudadana de “Medellín Cómo Vamos”, del municipio de Medellín, el 77% de las viviendas de los estratos 1, 2, y 3 es informal, con un desarrollo urbanístico deficiente e inadecuado; sólo el 12% de la población corresponde a los estratos 5 y 6, es decir, el sector moderno y privilegiado que habita en conjuntos residenciales cerrados o en edificios en altura con fácil acceso a toda clase de servicios; el déficit de vivienda de calidad se calcula en un 40%, que hace referencia a deficiencia en el desarrollo urbanístico, dificultades en la prestación de los servicios públicos, baja calidad y cobertura en educación, salud, seguridad, movilidad, comunicaciones y recreación; el desempleo en Medellín en el año 2017 fue de 9.9%; el empleo informal para el 2017 fue de 42.3%. Medellín superó la cifra de 600 homicidios en el 2.018.

Con estos datos se puede comprobar el desarrollo desigual de Medellín, es decir, dos ciudades en una, datos que contrastan con el discurso oficial que presenta a Medellín como una de las ciudades más innovadoras del mundo, con la población más feliz del mundo, afirmaciones que sustentan con los resultados de la encuesta periódica de percepción ciudadana, “Medellín Cómo Vamos”, de la administración municipal, que presenta una alta calificación y satisfacción con las diferentes variables, como son: la ciudad va por buen camino; están orgullosos de Medellín; su vida se desarrolla en bienestar; están satisfechos con los servicios públicos, culturales y sociales que ofrece la ciudad; están satisfechos con su ciudad y miran el futuro con optimismo.

Esta percepción positiva es impuesta por los medios de comunicación y los grupos de poder que más se benefician de las políticas públicas y del modelo de desarrollo económico y urbanístico, lo que contrasta con la realidad de los hechos. Cuando se concretan preguntas puntuales sobre sus condiciones de vida, y sobre los diferentes indicadores socio-económicos, la respuesta es contraria a la de la percepción ciudadana, como son los problemas que tienen que ver con la seguridad, la salud, el desempleo, la vivienda, la educación, los altos costos de los servicios públicos, y con problemas de movilidad, contaminación visual y del aire, discriminación y exclusión de amplios sectores sociales y la violencia callejera e intrafamiliar.

Se debe entonces hacer la crítica a las políticas públicas de salud, educación, vivienda, obras públicas, infancia, adultos mayores, madres cabeza de familia, movilidad, seguridad, para poder elaborar un programa de los sectores democráticos para la ciudad de Medellín.

Sin ignorar las particularidades de las comunas y corregimientos de la ciudad, así como las diferencias entre los municipios a nivel metropolitano, se puede decir que en el sur predomina el sector moderno de la región, y en el norte predomina el sector premoderno, es decir, donde está la mayoría de pobladores con las necesidades básicas insatisfechas, que pueden generalizarse para la elaboración de una serie de indicadores que deben servir como insumos para la construcción de un programa con enfoque territorial.

Noticias recientes sobre empleo, seguridad, equidad y calidad del aire dan cuenta que la ciudad está estancada en estos temas, cuando no es que se han crecido los problemas. Para terminar esta nota sería muy importante recomendar el estudio del informe Medellín, la más extorsionada de la Fundación Paz & Reconciliación, donde explican los mecanismos de funcionamiento y la amplitud y profundidad de la economía ilegal en la ciudad de Medellín, y de las políticas públicas implementadas por la alcaldía para el tratamiento de este problema en la juventud de la ciudad y de toda el Área Metropolitana del Valle de Aburrá. De tal manera que no todo es color de rosa.

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