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Martín Elías, el látigo de Silvestre

“Martín Elías no le hurtó nada a su padre, lo heredó, que es diferente. No era un sobreactuado, aunque es válido pensar que sí exageraba un tanto”

Por: Fernán Avid Medrano Banquet
Abril 16, 2017
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Martín Elías, el látigo de Silvestre
Foto: El Universal

A pesar del fatídico accidente automovilístico en el que perdió la vida Martín Elías en las carreteras de Sucre, en términos musicales, Silvestre Dangond todavía sigue estando arrinconado. La sabrosura y el carisma de El látigo del vallenato estaban desbordadas, y frente a eso, Silvestre y sus coachs de marca personal o asesores de imagen estaban impotentes.

Aún hoy no han podido detener el avance del huracán del vallenato, suena con más fuerza en las emisoras. Que Martín Elías arrasaba en ventas es una realidad innegable. Por supuesto, no haré aquí una elaboración estética de las calidades musicales del hijo de Diomedes Díaz, porque no voy a hablar de Mozart, no me interesa. Eso se lo dejo a los eruditos de la música clásica.

Voy a hablar de lo humano y sucio, no de lo divino y exquisito. Lo que intento plantear aquí es la capacidad de fascinación que hay en lo que se ha dado en llamar la dinastía Díaz. El magnetismo personal de Diomedes Díaz, padre de El Gran Martín Elías, estaba fuera de serie, a pesar de que El Cacique era un hombre tuerto, pobre, sin habilidades para montar en bicicleta, semianalfalbeto y por eso mismo un total desconocedor de las estrategias de marketing. Martín Elías no le hurtó nada a su padre, lo heredó, que es diferente. No era un sobreactuado, aunque es válido pensar que sí exageraba un tanto, pero imagínense: guajiro, con dinero y fama.

Otro artista que logró arrinconar a Silvestre fue Kaleth Morales, hijo de Miguel Morales. Kaleth era el más integral de todos los cantantes vallenatos de la nueva generación, pues además de cantar, componía con sumo cuidado, era más sutil y dedicado en sus letras. También era médico, y reconocía en sus conciertos que la música tiene propiedades curativas para el alma.

Ambos rivales musicales de Silvestre (en el sentido positivo de la expresión) han partido muy jóvenes, que es lo más estremecedor. Kaleth, a los 21 años de edad y Martín Elías, a los 26. ¿Qué le espera al vallenato ahora mismo? A ciencia cierta no sabemos cuál sea la respuesta. Se dice que el vallenato está en vía de extinción, tal vez sí; pero ojalá que con la muerte de los más reconocidos cantantes de la nueva ola vallenata no muera el vallenato, símbolo de la colombianidad, gústenos o no.

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