Opinión

Manguito rotador

Rotando de izquierda a derecha, el senador Manguito sale ahora con el cuento de regular o prohibir las letras del reguetón, en un intento de censurar

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febrero 28, 2020
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Manguito rotador
A estas alturas no sabemos –porque el senador no pudo explicarlo– quiénes serán las autoridades encargadas de revisar las letras del popular reguetón. Foto: Twitter/Johnatan Tamayo

Por manguito rotador se conoce una articulación del hombro muy usada por los deportistas de alto rendimiento, que suele dañarse de tanto dar vueltas. Lo mismo le pasa a un senador de la República conocido con el sobrenombre de Manguito. No sé si se habrá ganado ese apodo, por analogía con el manguito rotador, de tanto dar vueltas en la política, o por otra razón, pero este caballero de nombre Jonathan Tamayo no parece muy estable en sus convicciones.

El senador Manguito fue elegido con el aval del partido ASI, que significa Alianza Social Independiente, anteriormente Alianza Social Indígena. La ASI ha sufrido tantas transformaciones como su senador y terminó convertida en un espacio de participación cercano a la izquierda, tanto que en las elecciones pasadas apoyó al candidato presidencial Gustavo Petro. Pero como muchos partidos en Colombia, la consistencia no es una de las fortalezas de esta agrupación política. Con su aval han surgido candidatos de muy distinta y cambiante orientación: Angelino Garzón y el propio Jonathan Tamayo, tan pronto pasaron las elecciones, se voltearon y se acercaron al Centro Democrático de Álvaro Uribe Vélez.

Como sería la voltereta del senador Manguito que la ASI, cuando se dio cuenta de que pensaba votar a favor del presidente Duque por las objeciones a la JEP, intentó sancionarlo quitándole su derecho al voto. Finalmente, no creo que lo haya conseguido porque él argumentaba que ese partido no tenía código de ética, ni reglas específicas que le pudieran aplicar por voltearepas.

Y ahí sigue rotando y rotando de posiciones como la articulación de un tenista. Ahora ha salido con el cuento de que quiere presentar un proyecto de ley para dizque regular o prohibir, ni él mismo sabe muy bien cuál es el verbo que debe usar, las letras del reguetón, porque le parecen muy dañinas para la mujer.

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Lástima que como senador no conozca la Constitución 91 (que intenta reformar con una ley ordinaria) e ignore una de sus frases más contundentes: “no habrá censura”

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Tuve la desafortunada experiencia de escuchar una entrevista que le hicieron en la radio en la que trató en vano de explicar su posición que, a todas luces, es un intento de censurar. Lástima que como senador de la República no conozca la Constitución 91 (que intenta reformar con una ley ordinaria) e ignore una de sus frases más contundentes: “no habrá censura”.

A estas alturas no sabemos –porque el senador no pudo explicarlo– quiénes serán las autoridades encargadas de revisar las letras de este ritmo tan popular entre los jóvenes. Tampoco sabemos cómo conseguirá evitar que, una vez prohibido en Colombia, el reguetón entre por cualquier mecanismo de Internet y “contagie” al pueblo con malévolas ideas contra la mujer.

Mejor sería, si le interesa tanto la salud de la mujer a Jonathan Tamayo, que apoye la ponencia del magistrado Linares en la Corte Constitucional para despenalizar el aborto y, así, impedir que la mujer tenga que acudir a métodos ilegales para decidir sobre su propio cuerpo. Claro que esto no sería del agrado de su nuevo mejor jefe, ni de su nuevo mejor partido.

Aclaración: sobre mi anterior columna quiero hacer una precisión. El bombardeo en el Caquetá que dejó varios menores de edad muertos, y que le costó la renuncia al entonces ministro Guillermo Botero, contó con la participación de la Fuerza Aérea y, por tanto, no estuvo en cabeza del Ejército Nacional, que en ese entonces comandaba el general (R) Nicacio Martínez. No tengo certeza sobre quién ordenó dicho bombardeo y, en ese sentido, mi columna puede llevar a equivocaciones. Debo entonces aclarar que no es preciso señalar al general Martínez como responsable de la muerte de estos menores.

www.margaritalondono.com

 

 

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