Una acusación formal del United States District Court del Distrito Sur de Nueva York señala al presidente Nicolás Maduro como figura central de una presunta red de narcotráfico y corrupción transnacional. El texto, aun en fase judicial, menciona también a Diosdado Cabello, Ramón Rodríguez Chacín, Cilia Flores y Nicolás Maduro Guerra, conocido como “Nicolasito”.
Según la fiscalía estadounidense, desde “alrededor de 1999” funcionarios venezolanos habrían establecido alianzas con organizaciones como las FARC, el ELN, el Cartel de Sinaloa, Los Zetas y el Tren de Aragua, grupo criminal cuyo líder, “Niño Guerrero”, también figura entre los acusados. El expediente describe el uso de estructuras estatales para facilitar el traslado de cocaína hacia Estados Unidos.
La acusación no es una condena, pero sí expone un relato detallado de presuntas operaciones, protección institucional y beneficios económicos acumulados durante décadas. Desde el oficialismo venezolano, en casos similares, se ha hablado de “ataques políticos” y “instrumentalización de la justicia”.
El proceso sigue abierto. Las implicaciones son profundas. Jurídicas, políticas y regionales. Los hechos están sobre la mesa. La opinión queda en manos del lector.
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