"Los uribistas me sacaron del aire": Antonio Morales

El mismo senador Luis Fernando Velasco, que le dio el espacio en el Canal del Congreso, lo retiró por las presiones del Centro Democrático en cabeza de María Fernanda Cabal

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marzo 18, 2016

Antonio Morales mantuvo independencia crítica durante los cuatro años que tuvo su programa de opinión El primer café en Canal Capital, sin disimular su afinidad con la izquierda, el Polo Democráctico, o bien el propio Gustavo Petro, a quien defendió en momentos de dura polarización con el procurador Alejandro Ordoñez. El Centro Democrático, con sus posiciones conservadoras, ha estado en la mira del periodista, quien desde su columna Godofredo Cínico Caspa, que publicaba en el portal Kien y Ke, se mofaba del presidente Uribe y de muchos de sus cercanos colaboradores, como José Obdulio Gaviria. Él decía que el uribismo le tenía una cuenta pendiente. Y la oportunidad se dio.

Con la llegada del alcalde Enrique Peñalosa, el nuevo gerente de Canal Capital, cambió por completo la programación empezando por los programas de opinión. Allí cayó El primer café dirigido y presentado por Antonio Morales, al que no se le renovó el contrato. Con un espíritu liberal y amigo de la pluralidad, el presidente del Congreso, Luis Fernando Velasco, le abrió un espacio los domingos a las ocho de la noche en el Canal del Congreso. El senador Roy Barreras apoyó la idea, así como otros parlamentarios.  Una sola emisión del programa, el pasado 12 de marzo, en el que se metió con el espinoso y sensible tema  de los Doce Apóstoles, que tiene en la cárcel a Santiago Uribe, bastó para alborotar los ánimos de la bancada uribistas, que en cabeza de la Representante María Fernanda Cabal, lograron su salida.

En esta carta, el periodista Antonio Morales, con cuarenta años de ejercicio profesional, relata lo ocurrido:

La presidencia del Senado ha decidido sacar del aire del Canal del Congreso el Programa El Café…colado.

El motivo es la presión ejercida por parlamentarios del Centro Democrático que consideran que Antonio Morales Riveira no debe tener un contrato en el Congreso. Arguyen que debido a un proceso que lleva la Fiscalía y al que estoy vinculado por supuesto “acceso carnal violento”, ello amerita que se me desvincule del programa. Dicho proceso se encuentra  en la Fiscalía en investigación, y no se ha proferido en mí contra la imputación de cargos, por decisión libre y autónoma de la fiscalía que se ocupa del caso.

Detrás de esto, evidentemente, hay una –en este caso obvia- persecución contra mí por parte del Centro Democrático, contra la libertad de expresión, el derecho a la información, el derecho a disentir, las libertades laborales, las voces críticas e independientes, negando la presunción de inocencia y con una pretensión de censura previa.

Se me propuso que renunciara a la dirección y presentación del programa, dando un compás de espera, hasta que le Fiscalía defina el caso. Pero para mí, aceptar esto y posponer el programa, sería como si aceptara un grado de culpabilidad en un caso del cual me declaro absolutamente inocente, y víctima –además- de una prolongada persecución en las redes sociales, víctima de injuria y calumnia y de falsa denuncia.

De tal modo que prefiero que se me cancele el contrato unilateralmente por parte del senado, antes que aceptar un compás de espera que moralmente es lesivo de mi condición de inocente y de mi ética periodística.  

Me obligan al silencio, a desaparecer de los medios, en un caso típico de guerra sucia política incluyendo en ella bajezas como la calumnia, la mentira y la presión indebida y perversa. Todo esto en la zaga de las agresiones a la libertad de expresión, pretendiendo el unanimismo, la invisibilidad, y consolidando la hegemonía de los medios, con una sola mirada sobre un país diverso,  en desmedro de la libertad de opinión.

Pasan cuenta de cobro por 40 años de vida periodística  dedicada a la opinión crítica y a la ampliación de la democracia informativa. Pasan cuenta de cobro por mi paso por el Canal Capital de la Bogotá Humana.

No sobra advertir que no pocos congresistas y políticos de la extrema derecha, tienen procesos penales y a ellos si se les garantiza la presunción de inocencia que a mí se me niega. Y siguen trabajando… Otros simplemente son fugitivos de la justicia.

Entiendo que el doctor Luis Fernando Velasco, presidente del Senado, fue objeto de estas presiones que lo condujeron a tomar la decisión de suspender el programa.  El, de algún modo, también es víctima de estos procederes anti democráticos. Y le agradezco haber hecho posible este proyecto hoy frustrado.

Renuevo mi confianza absoluta en la Fiscalía, los jueces y sus decisiones libres. Este es otro episodio más de odio, de intransigencia que esta vez ataca libertades tan fundamentales como la libertad de prensa y de expresión. Y que no ayuda, para nada, a la paz, a la ampliación de la democracia y al nuevo país que anhelamos, en desmedro de los amigos de la guerra y del rencor. 

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