Los raperos que lograron arrebatarle jóvenes a la muerte

De cómo los Crew Peligrosos se convirtieron en ejemplo para alcaldes y gobernadores. Tienen una escuela de formación a la que vienen a visitarlos hasta los británicos de la banda Gorillas.

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Abril 09, 2014
Los raperos que lograron arrebatarle jóvenes a la muerte
Foto: Alejo Grisales

Artistas venidos de comuna. Profesionales que traspasaron las fronteras; tanto las fatales como las internacionales. Su portafolio habla por sí solo: han girado por Francia, Estados Unidos, Perú, Costa Rica, Holanda, Brasil, Guatemala, España, Ecuador, Argentina y Corea del sur,  fueron galardonados con un premio Shock, cuentan con un disco grabado y se encuentran preparando un Mixtape. Además, la marca Casio creó un reloj edición especial con su nombre. Pero tantos logros y reconocimientos se quedan pequeños cuando se  descubre la esencia de esta agrupación nacida en el barrio Aranjuez al nor-occidente de Medellín.

“Si uno no enseña se acaba”, le dijo el maestro Rafael Cassiani (Director del sexteto Tabalá) a  Jke, líder de la agrupación Crew Peligrosos cuando se conocieron en Palenque de San Basilio. Y es que eso de enseñar ha sido la clave de la Crew. Aunque sus saberes no provienen de culturas ancestrales, ni resultaron del mestizaje entre esclavos y nativos, el Jke y su Crew hacen uso de la oralidad para transmitir sus saberes a los más de 400 niños de Medellín que tienen en su escuela. “Si no transmitimos nuestros conocimientos, nuestra sabiduría, muere”, agrega Jke.

Para entender esta historia hay que remontarse hasta 1979, año en el que nace Henry Arteaga, nombre de pila de Jke. Coincidiendo su nacimiento con la firma del tratado de extradición con los Estados Unidos que desató la furia de los narcotraficantes encabezados por Pablo Escobar y que desencadenó la época más violenta que ha vivido la ciudad.

Henry nació peligroso. Ese era el estigma que la ciudad había impuesto a sus jóvenes quienes eran la carne de cañón de aquella guerra entre el cartel de Medellín y el establecimiento. Henry nació también para sobrevivir, en una época en la que el homicidio era la principal causa de muerte en la ciudad. Mientras Henry crecía, otros jóvenes morían. Entre 1979 y 2008 ocurrieron en Medellín 81.166 homicidios, de los cuales el 90% fueron hombres entre los 15 y 34 años, pertenecientes a los estratos más bajos de la ciudad. Henry cumplía con todas las características para convertirse en una de esas cifras. Nacido en el barrio Aranjuez de la comuna cuatro, hijo de unos campesinos sin estudios, forjado apunta de arroz con huevo y agua panela. “Yo para tener esta manera de vivir y conseguir lo que quería, podía hacer muchas cosas. Si no tenía los recursos habían  muchas propuestas en la calle para hacer”, comenta Jke al recordar aquellos oscuros días.

Henry -bajito, fornido y moreno- no pudo escapar de aquel estigma. Tras ser expulsado del colegio siendo un adolescente, intentó encontrar otra Institución Educativa para terminar sus estudios, pero en cada puerta que tocaba, la respuesta era la misma “apenas veían que era de Aranjuez decían; ‘ah no, joven peligroso’, o no me dejaban pasar de la puerta”. De ahí nació el nombre de Crew Peligrosos,  “yo quería replantear el nombre de peligrosos a través de propuestas y con ello crear nuevos referentes. Crew peligrosos es una respuesta a todo eso que nosotros vivimos en los 90”.

Antes de ser “hip hoppa” como él se denomina, Henry quería ser futbolista. “Mi ídolo era René Higuita, yo me creía René”,  pero su estatura no fue suficiente  y no quedó seleccionado para representar a Colombia. “Yo dije que si no quedaba en la selección Colombia paila, me salía. Y ahí fue cuando entre al arte. Y ahora esto es mi vida”.

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Su hermana Magdalena le enseñó a bailar. “Me enseñaba todo, merengue, salsa, porro y me fue gustando, pero yo quería algo más fuerte, y ahí fui descubriendo otro tipo de cosas”. Tuvo clases de ballet clásico y de jazz hasta que conoció a Public Enemy (grupo de rap estadounidense) y su canción Fight the power. “En algún canal que ya no recuerdo  mostraron una revolución que se formó en los Estados Unidos por esa canción.  Eso a mí  me marcó mucho porque yo decía: ‘uy aquí la ciudad también esta putiada y mirá lo que sucede allá’. Entonces me comenzó a gustar mucho el rap”. Y como toda casualidad es una cita, Henry se cruzó con Beat Street, una película de Breakdance, el elemento de baile de la cultura Hip Hop. “Esa película si terminó de chiflarme porque bailar así se convirtió en un desafío”.

Convertirse en B-boy (nombre que reciben quienes practican este baile) no fue fácil. Jke empezó a investigar,  pero quienes tenían el conocimiento no querían compartirlo. “Todos eran muy cerrados, era un sentimiento de competitividad que enceguecía y no dejaba que la cultura creciera”, recuerda.  Por eso, desde el principio acordó con Julian “Zkills”, con quien empezó en el breakdance “que el que nos preguntara como hacer eso, le íbamos a explicar. Que no podíamos hacer,  lo que hacían con nosotros y así fue”.

Entonces llegó “Izel”, el primer aprendiz. “Ese niño pidió que le explicáramos y le explicamos. Comenzó a caer a la casa de nosotros y fue trayendo un voleo de gente que se convirtieron luego en los Crew Peligrosos”. Desde ese momento, el grupo no ha dejado de crecer y como los participantes exigían cada vez más conocimiento se convirtió en una escuela de una manera muy espontánea y natural.

Hoy ‘4 Elementos Skuela’ cuenta con más de 400 participantes, y no solo de Aranjuez, sino de otros barrios del área metropolitana que se reparten todos los días en diferentes clases impartidas por los miembros del Crew. Hay clase de MC (cantar–recitar) dictadas por “P flavor”; clased de Dj (música e instrumentales) impartidas por “Rat Race” y “Hunter”; prácticas de Breakdance (baile) con profesores como “Akin”, “Azura”, “Zkills”, “Inyect Rock”, “Vandal”, “Arex” y “Izel”; y los talleres de graffiti, en manos de “Eyes”, “Caos”, “Pac Dunga” y “Teacher”. Todos los integrantes del grupo son profesores menos Henry, que como su apodo “Jke” lo indica, es el líder del grupo y se encarga de otros asuntos.

Jeque es una palabra de origen Árabe que hace referencia a líderes religiosos y políticos. Es además el apodo más certero para Henry que está  aquí y allá. Se acuesta tarde y se levanta temprano y parece que los días le quedaran cortos. Mientras sus compañeros imparten  las clases,  Jke está ocupado atendiendo al productor de la famosa y reconocida banda del Reino Unido Gorillaz que ha venido a ver el proceso de la escuela, pero lo tiene que dejar solo porque en uno de los pasillos del colegio lo esperan unos funcionarios gubernamentales para hablar con él de la escuela y los proceso que allí se dan. Henry y su escuela son la envidia de alcaldes y gobernadores.

“Aquí es bienvenido todo el mundo, no se discrimina a nadie, usted es lo que es y así lo queremos” dice Marcela, la hermana menor del Jke, quien también trabaja en la Skuela. Mientras ella contempla a un grupo de B-boys que practica para un torneo venidero dice: “familia, disciplina y éxito como elementos claves de la escuela”, a lo que Henry complementa “también humildad que es lo más importante que hay que tener acá”.

Pero en ‘4 Elementos Skcuela’ se aprende más que de Hip Hop. Uno de los requisitos, por ejemplo, es que estudien y les vaya bien. Además, cuenta Henry, que mientras ellos procuran quitarle pelaos a la guerra, el horario de las clases pretende también  robarle audiencia a la televisión y a sus narco novelas.

“Esto es una familia, y cuando hablamos de familia es porque existe una buena comunicación, para poder integrarnos y no pasar por encima de la opinión de los otros”, recalca su fundador. Y se ve, hay disciplina y rigurosidad en los entrenamientos,  hay tolerancia y amabilidad con el espacio y los compañeros, para la clase de Dj por ejemplo, solo hay dos tornamesas para la totalidad de los alumnos, entonces hacen  un circulo que va girando y así van  tocando todos.  Entrega y compromiso, por eso a diario son los mismos alumnos quienes se encargan de sacar los pupitres de los salones, volverlos a guardar y hacer el aseo cuando las clases culminan. Respeto, respeto por quienes enseñan, por quienes aprenden y por los que visitan.

Por su parte, Jke tiene muy claro que es lo que quiere para los asistentes, “el mensaje es lo que somos, la coherencia. Les estamos diciendo que nada es imposible, que todos pueden lograr sus metas y que pueden llegar muy lejos a través de la humildad, de la constancia, de la disciplina, de compartir en familia”. Tal vez aquella reflexión nace del corazón porque ellos son lo que alguna vez fue Henry, un joven con  pocos recursos y muchos sueños.

Además de la determinación,  para no caer en las tentaciones que le ofrecía la calle en aquella fatídica época, hubo algo clave que es hoy la base de la escuela: su familia. “Esta escuela es el reflejo de lo que es mi familia”, comenta Henry. Un hombre que desde muy pequeño entendió que trabajar y esforzarse traía sus recompensas. Su padre fue huérfano y comenzó a trabajar desde los 7 años pero nunca se amilanó para ser una persona de bien. “Mi papá siempre estuvo dispuesto a dar la vida por nosotros, y dar la vida era dar la vida, protegernos de verdad. Más los consejos de mi madre”.

Cuando Henry estaba en el colegio sus compañeros se burlaban de él porque sus tenis no eran de marca. “Me gozaban por chichipato o porque mis papás no me daban nada. Eso me hacía sentir muy mal, demasiado mal, vos no sabes yo como me sentía”. Pero había que resistir, él sabía que exigirles no era una opción porque la situación  no era fácil. Por aquellos días la comida era arroz con huevo porque  no tenían para más, después todo fue más crítico porque solo había arepa. Entre las burlas de sus compañeros por los tenis sin marca y rotos,  más la difícil situación por la que atravesaba su familia en ese entonces, Henry se hizo una promesa: “Yo siempre quise tener los Adidas pero sin comprarlos y yo pensaba: ‘No, yo porque tengo que caer en eso. Esos tenis deberían llegarme a mí por lo que yo haga’”.

Los sueños si se trabajan despiertos, se cumplen. Actualmente Adidas le da alrededor de 70 prendas al año y así él,  compensa las risas de sus compañeros de antaño,  que le recuerda además que “la mayor riqueza que me dejó mi papá fue el amor de familia”.

 

Foto por Daniel Romero

Foto por: Daniel Romero

 

Ahora la Crew empieza una nueva lucha, porque están cansados de que se hable tanto de la pobreza del país y se deje de lado la riqueza de su gente. Por eso, a finales del año pasado salieron a darse “La mera vuelta”, como titularon una mini serie que lanzaron por internet, que tuvo como objeto recorrer algunos lugares de Colombia tan olvidados como Aranjuez en la época de los años 90, sector bastante castigado por la recurrente violencia.

“Conocimos cosas que no llegan acá y que no se lo van a enseñar a uno en una universidad, ni en el colegio, ni en ninguna clase, y es explorar nuestros propios territorios, compartir con nuestra gente, asumir sus costumbres como algo que hemos ignorado. Nosotros debemos tener mucho más sentido de pertenencia”, destaca Jke y agrega “nosotros tenemos algo para aportarle a este mundo que está siendo conquistada por todo lo norteamericano y europeo como una sola oferta”.

La idea es contar historias propias y buscar una identidad latina en lo que hacen rescatando las ricas tradiciones culturales que ha ido creando el mestizaje, el paisaje y la misma adversidad. Combinando la fortaleza y resistencia de los pueblos indígenas y la dignidad de las comunidades que hace siglos llegaron de África. Los peligrosos se embarcan en una nueva lucha: la identidad.

La lección está dada, nada es imposible para nadie. Y aunque no hay una fórmula para superarse y triunfar, si hay unas palabras claves. Disciplina, humildad, respeto, familia.

Henry sabe que ha logrado cosas muy importantes y por eso se siente satisfecho. Hoy se ha demostrado que es posible lo imposible. Sonríe sentado en un pupitre del colegio donde lo expulsaron cuando era un adolescente, mientras contempla como sus sueños dieron vida a otros sueños.

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