Los Gallardo de San Andrés, los socios non sanctos de Álvaro Rincón, el esposo de la vice Ramírez

Conservadores cuya fama nació con el extraño incendio del 65, combinan política y negocios como sucede en el hotel Grand Sirenis, con varias irregularidades encima

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marzo 23, 2022
Los Gallardo de San Andrés, los socios non sanctos de Álvaro Rincón, el esposo de la vice Ramírez

El poder de Marta Lucía Ramírez en San Andrés se vio claro el 24 de marzo de 2019. Aquel día la vicepresidenta viajó a la isla para acompañar al contralmirante Juan Francisco Herrera Leal en su posesión como gobernador (e) tras la suspensión del liberal Ronal Housini que se había dado en octubre de 2018. Ramírez fue testigo excepcional de la posesión  ante un juez de garantías, después de una puja con la Asamblea de Diputados de San Andrés.

Pero el interés de Marta Lucía Ramírez en la isla no es solo político, como lo ha querido demostrar cuando pidió crear una secretaría de la mujer en la gobernación o exigió aclarar las cuentas sobre los dineros recaudados con las tarjetas de turismo. Su esposo Álvaro Rincón, dueño de la constructora Hitos Urbanos, es el propietario de un megaproyecto hotelero que lleva cinco años en construcción.

La vicepresidenta estuvo en la posesión del contralmirante como gobernador encargado de la isla, a la que le tiene gran cariño como ha expresando en varias ocasiones. Ese afecto también está en los negocios de su esposo en San Andrés.

En 2016,  Hitos Urbanos obtuvo la licencia para levantar el complejo hotelero de tres torres Grand Sirenis, uno de los más ambiciosos en San Andrés. Pero la licencia se entregó irregularmente, pues las normas en la isla dictan que las  construcciones no pueden superar los seis pisos y una de las torres del complejo alcanza los once. En compensación a este hecho, Hitos Urbanos ofreció entregar una cancha de fútbol y recuperar la playa de un edificio en el que, como reveló el periodista Juan Pablo Barrientos en un informe en Caracol, la vicepresidenta Ramírez tuvo un apartamento hasta el 2021.

El megaproyecto hotelero Grand Sirenis nació respaldado por una sociedad conformada por Hitos Urbanos y Gallardo y CIA, la empresa de la familia Gallardo, experta en combinar a la perfección los negocios con la política. Mientras Jesús Gallardo es empresario turístico y gerente de los hoteles El Dorado y Arena Blanca, su hermano Julio Gallardo es el cacique político. Conservador de partido,  ha sido representante a la Cámara en cuatro ocasiones y ha logrado tener control de la Gobernación de la isla y la alcaldía de Providencia, además del control local en la Asamblea de Diputados.

Julio Gallardo a la izquierda junto a la electa alcaldesa de Providencia en 2007 y al gobernador de San Andrés.

La historia de los Gallardo en la isla viene de atrás. Hubo un suceso que cambió todo en San Andrés: el incendio del 19 de enero de 1965. Ese día la intendencia de la isla ardió hasta convertir su estructura de madera en cenizas. Pero no sólo la sede de la Intendencia construida en la década de los 30 terminó devastada. Todos los registros de propiedad de tierras de las islas quedaron destruidos. Fueron muchos los abusadores que se aprovecharon de la crisis y la desaparición de la oficina de registro de la isla para que algunos acaparadores pudieran quedarse con predios que les pertenecían a isleños. Cuando sucedió el incendio y empezó el movimiento de predios, el intendente de la isla, equivalente entonces al gobernador era Adalberto Gallardo Flórez.

Ojos suspicaces posaron sobre él. Al punto que para algunos de los contrincantes del clan Gallardo Adalberto terminó incluso señalado de haber provocado el incendio, buscando allanarle el camino a aliados políticos que querían quedarse con tierras de sus asociados. Sin embargo, Gallardo tenía un arma conocida por todo el mundo, un periódico, el más popular de la isla, el Caribbean Post, además de una emisora, La voz de las islas.

El primero de los Gallardo que llegó a la isla fue Domingo, un cartagenero que arribó en 1895. En esa época los Gallardo empezaban a cimentar su fortuna como navegantes y comerciantes de naranjas y cocos,  pero esto cambiaría cuando Adalberto Gallardo se fue a estudiar medicina a Buenos Aires. Al regresar, en 1949, fue nombrado director de salud en la intendencia y de allí pasó a ser el intendente de la Isla en 1962, luego Representante a la Cámara de 1070 a 1974 y el presidente conservador Belisario Betancourt lo nombró Secretario General del Ministerio de Salud. En el 2010, a los 89 años, Adalberto murió en la isla, dejando diez hijos y los hilos amarrados del poder de San Andrés.

Su poder no sólo es político, su emisora, la Voz de las islas, imponía a su antojo las versiones de los hechos como la verdad que circulaba en la Isla hasta que le revocaron la licencia en el 2010, en el gobierno de Juan Manuel Santos. Ostentando, los Gallardo no se dieron por aludidos y o siguió funcionando hasta que en el 2016 la policía irrumpió en sus instalaciones y el gobierno la sacó del aire. En las elecciones del 2007 los Gallardo mostraron su poder al ganar la Gobernación de San Andrés con Pedro Gallardo Forbes y la alcaldía de Providencia con Janeth Archbold Howard.

El Grand Sirenis sobrepasó la altura permitida, pero el proyecto sigue adelante. Foto: Gilberto Valencia - Cuarto de hora.

Aunque la familia Gallardo ha ido perdiendo influencia política en la isla, su poder económico permanece intacto. Los hoteles han sido un gran negocio para los Gallardo y no dudaron en asociarse con Hitos Urbanos para levantar el megaproyecto hotelero Grand Sirenis, que incluía en su oferta una playa privada perteneciente a los Gallardo.

El periodista Juan Pablo Barrientos reveló en Caracol que esa playa de los Gallardo y que hace parte del Grand Sirenis realmente es un bien público, que terminó en manos de la familia santandereana a través de triquiñuelas del pasado. En 1971 la intendencia de la Isla, la misma en la que estuvo Adalberto Gallardo, le entregó en permuta la playa a la familia. Sin embargo, la concesión de la playa, que queda frente al complejo hotelero, terminó en 2014 y nunca fue renovada.

Eso no ha sido problema para Hitos Urbanos y la familia Gallardo para sacarle dinero a una playa que no les pertenece. Y a pesar de que la Secretaría de Planeación asegura que dicho negocio a todas luces es ilegal, el Grand Sirenis sigue ahí, mientras Álvaro Rincón, su esposa la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez y la familia Gallardo guardan silencio.

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