A las doce del mediodía del 5 de enero, Nicolás Maduro, expresidente de Venezuela entraba a la corte federal de Manhattan para iniciar la audiencia del proceso en su contra con cuatro cargos relacionados con narcotráfico. Allí lo esperaba también Barry Pollak, el abogado contratado para su defensa.
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En la audiencia inicial, Maduro se declaró inocente, no culpable de los cargos presentados en su contra. Había puesto a marchar su estrategia de defensa: el abogado Pollak advirtió que impugnará la legalidad de la detención de Maduro que describió como una “abducción militar”.
Pollack estudió derecho en la Universidad de Georgetown y es miembro de varios colegios de abogados en Estados Unidos. Su bufete está en Washington con trayectoria en litigios penales federales. Durante su carrera, ha combinado defensa en juicios complejos con habilidades estratégicas para negociar acuerdos incluso en casos políticos o con implicaciones internacionales.
Encontró la ruta a la libertad de Julian Assange, encerrado en un apartamento en Londres por más de una década por el caso de los WikiLeaks. Declararse culpable del delito de espionaje fue la exitosa salida judicial que atajó las pretensiones del entonces presidente Donald Trump.

La primera indicación de Pollack a Maduro fue no pedir por ahora libertad condicional bajo fianza. La escogencia de abogado es una de las decisiones más complejas en una situación como la del presidente venezolano con una avalancha de cargos encima.
Frente a la justicia norteamericana Cilia Flores no ha sido llamada por esposa de Nicolas Maduro, ella tiene su propio dossier judicial. Se declaró también no culpable. Su abogado defensor es Mark E. Donnelly, abogado residente en Houston y socio de la firma Parker Sanchez & Donnelly PLLC, con más de dos décadas de experiencia en defensa penal compleja.
Antes de pasar al sector privado Donnelly estuvo más 10 años en el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en la Fiscalía federal del distrito sur de Texas, una de las más activas del país, frente a casos de narcotráfico, fraude y crimen organizado. Allí dirigía división de fraude. Y llevo investigaciones de delitos de cuello blanco y lavado de dinero.
El perfil es el de un abogado muy acostumbrado a litigios federales, duros a negociar con fiscales y a moverse en causas de alto riesgo penal.
Con la designación de abogados empieza la fase del proceso que antecede a eventuales audiencias de fondo. En este punto, los expedientes siguen bajo control de la corte del Distrito Sur de Nueva York, instancia que deberá resolver sobre mociones, solicitudes y el curso de cada una de las causas abiertas. El caso apenas empieza y el camino será largo.
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