Los colombianos debemos 'desantizar' y 'desuribizar' la paz

"Nuestro reto es pedagogizar los acuerdos de La Habana y lograr su máxima comprensión análisis"

Por: José Darwin Lenis Mejía
agosto 08, 2016
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Los colombianos debemos 'desantizar' y 'desuribizar' la paz

Ahora que se anuncia la campaña formal por el sí al plebiscito, ante la proclama que estamos próximos a firmar el acuerdo final del cese al conflicto armado con las Farc, solo queda que los colombianos comprendamos los alcances de este acuerdo, e iniciemos un proceso pedagógico y educativo de socialización de las posibilidades efectivas y verdaderas de incidencia política de la ciudadanía y de la sociedad civil en los territorios y en la arquitectura gubernamental del país. Por esta vía se intentará descolonizar el poder que ha permanecido históricamente en la institucionalidad del Estado y sus diversos actores políticos que siempre lo acechan. En las últimas 5 décadas, la guerra y la violencia es su máxima expresión, siempre han permanecido en los imaginarios de las generaciones provocando que se haya naturalizado la confrontación, la muerte y el uso violento de armas como formas de solucionar los conflictos. Estas formas han legitimado y naturalizado un estado teórico y práctico de la guerra, ella se ha mostrado como normal, cotidiana y popular. Al punto que hoy se entra en disputas de que si apoyamos el sí, estamos en contra del expresidente Uribe y de que si vamos por el no atacamos al presidente Santos. Todo es, realmente ridículo, retrograda y vergonzoso. La paz, no es de ninguno de estos dos señores, la paz es del soberano pueblo, que está cansado de la barbarie, de los falsos positivos, de las masacres, de las disputas intestinales por el poder absoluto de los que se creen los dueños del país y que lo han vendido y aprovechado para mercantilizar todo bien público. Por tanto, no podemos confiar la paz, a acciones partidista que se alejan de las realidades sociales cotidianas y que desconocen que la mayoría de la población de este país vive en la pobreza, en condiciones de vulneración permanente de los derechos humanos y de los mínimos vitales para sentirse dignamente humanos en el amplio y profundo sentido de la palabra.

Seguir o permitir politizando la paz, es  negarse el reconocimiento de pensar la paz como bien común y un derecho de todas y todos los colombianos.

El trípode paz, equidad y educación, debe ser la excusa para acceder a bienes y servicio de un país naturalmente rico, en donde agua potable, educación de calidad, cobertura total en salud, vivienda propia, recreación amplia y diversificada, vestuario y alimentación entre otros son  parte fundamental de las acciones para potenciar una paz natural, verdadera y no condicionada. Referenciar la paz con la etiqueta de equidad social requiere del impulso, apoyo y promoción del gobierno nacional para reinvertir mejor los recursos, atacar la corrupción y confrontar las mafias y  no contrariamente imponer nuevos “contribuciones”, incrementar el IVA y atacar las justas protestas sociales.

Que no nos confunda los términos posacuerdos o posconflicto, aquí es mejor hablar del país que sigue, el que soñamos y somos capaces de construir colectivamente. Solo si nos unimos, la posibilidad de edificar un nuevo país, más propositivo, organizado, incluyente, justo, bueno, democrático y libertario.

La paz es un anhelo y una necesidad de la población que no quiere regresarse al pasado y vivir la crueldad de la guerra en todas sus manifestaciones. Según Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, 2014),  Colombia es el segundo país con mayor número de desplazados 6.044.151 desplazados internos, después de Siria.

La paz es un significante y no un significado.  Es decir no tiene un único significado, es más amplia y está por encima de los acuerdos de la Habana, Cuba. La paz, como significante es una para el desplazado, otra para el reinsertado, otra para el desmovilizado, otra para el ciudadano del común, para el comerciante, la ama de casa etc, etc. Sin embargo, el concepto paz como lo bello, lo bueno o el amor, son significantes que pueden adquirir múltiples significados. Entonces, el concepto paz es de por sí mismo político y multiforme. Por ello, la paz, no se limita únicamente  a resultados  como acuerdos finales entre las Farc y el gobierno nacional. La paz tiene vínculos estéticos, cuantitativos, territoriales, formativos, educativos, rituales, sociales, psicológicos, culturales y más ampliamente con paradigmas divergentes que circulan en la población. Es perentorio para la población entender que la paz es  trascendente, no una disputa politiquera de los señores Santos y Uribe. Por lo que, su nivel inicial de apropiación y/o construcción se hace en los territorios, con las organizaciones de base y los ciudadanos. El reto es pedagogizar los acuerdos de la Habana, y lograr su máxima comprensión y análisis. Porque es hora de pasar una página de sangre del libro llamado Colombia. Finalmente, tenemos derecho a vivir, idear, sentir, recrear y decir: la paz es nuestro mayor patrimonio de país.

@darwinlenis

 

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