El caso de la joven que timó a Pilar Castaño

“Gabriela Salazar tiene 18 años y ya no es una niña”

Por: Daniela Marcela Maldonado
Noviembre 27, 2013
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El caso de la joven que timó a Pilar Castaño

En los últimos días, el tema del plagio de las ilustraciones del libro de Pilar Castaño, “La maravilla de ser mujer”, ha sido noticia y ha causado polémica en los medios de comunicación y en las redes sociales. En resumen, la ilustradora del libro, Gabriela Salazar, plagió imágenes de varios ilustradores, reconocidos y no reconocidos. Una de las ilustradoras afectadas, Katie Rodgers, fue advertida del plagio y denunció el hecho en su cuenta de Twitter. Así, la noticia llegó a los medios de comunicación y, de paso, a la editorial y a Pilar Castaño, quienes no sabían del hecho.

Inmediatamente, y aunque Salazar aún no había admitido el plagio, la editorial decidió retirar los ejemplares del libro, puesto que, al comparar algunas de las imágenes del libro con las imágenes de los ilustradores originales, el plagio resultaba evidente. El director de la editorial, Philippe Vergnaud, y Pilar Castaño anunciaron que el libro sería reeditado y que, para reemplazar las imágenes que Salazar había plagiado, habían decidido hacer una convocatoria para buscar un ilustrador que hiciera las imágenes de la nueva edición. Además, se supo que Salazar, debido a que firmó un contrato de autenticidad que no cumplió, debía pagar a la editorial cierta cantidad de dinero por los daños y prejuicios causados, y que sería quien recibiría las demandas que presentarían los ilustradores afectados.

Salazar envió una carta a Pilar Castaño en la que le pidió disculpas por lo sucedido y en la que argumentó que no había excusas válidas que justificaran su comportamiento: “Excusas validas no hay para mi comportamiento. Tal vez la presión de la fecha de entrega y de trabajar con una de las personas que más admiro me ganó. Sentí que no iba a dar a tu altura con las ilustraciones que tenía listas y cometí el error de utilizar unas ajenas. No pensé en mis actos y creo que se me subió a la cabeza el orgullo de obtener a mi edad un trabajo como ese y perdí el sentido de lo realmente importante en la vida: los principios y el respeto”. http://www.elheraldo.co/sites/default/files/2013/11/22/documentos/excusas_de_ilustradora_a_pilar_castano.pdf

En este fragmento de la carta, Salazar se refiere a su edad. En los medios de comunicación y en las redes sociales se ha hecho referencia, con insistencia, en el hecho de que Salazar tiene dieciocho años y en que las ilustraciones del libro corresponden a su primer trabajo como ilustradora. 
Pilar Castaño, en una entrevista radial, dice que está muy golpeada puesto que, al ser madre de adolescentes, le da tristeza “que haya una frescura, una falta de reflexión, una falta de dimensionar hasta dónde se puede llegar…Este tema de ser joven y todo vale”. Añade que la juventud no puede creer que todo funciona, pues detrás del hecho hay una editorial que debe asumir los costos que supone recoger el libro.

http://www.caracol.com.co/audio_programas/archivo_de_audio/pilar-castano-y-prisa-ediciones-sobre-denuncia-de-presunto-plagio/20131120/oir/2020373.aspx

Los periodistas, además, se han referido a Salazar como “una niña” que no pensó en las consecuencias de sus actos. Tal vez, se han referido así a ella porque Castaño también lo ha hecho. En una entrevista en la que cuenta cómo conoció a Salazar, Castaño dice: 
”(…) Mi hijo me dice que esta niña dibuja unas cosas alucinantes (…) Quedé alucinada y me dije, esto es lo mío. Una niña con el corte de pelo de Anna Wintour, en los diseños, unos diseños maravillosos en aguatinta. Le dije a Santillana: mírenla a ver si les gusta. En Santillana la aprobaron, la niña les dibujó varias cosas y la contrataron. La niña es muy buena”.

http://www.publimetro.co/vida-con-estilo/pilar-castano-perdona-a-la-ilustradora-por-plagio/lmkmkx!BiRXhkIFLoW0M/

Ahora, es importante aclarar que Salazar tiene dieciocho años y que, al tener esta edad, no debe ser tratada como “una niña”, pues en Colombia es justamente a los dieciocho años cuando se considera a una persona como mayor de edad. No creo que se deba justificar la actuación de Salazar por su juventud, ni por su corta edad, ni por su falta de experiencia, puesto que esto implica suponer que los jóvenes no podemos ser responsables de nuestros actos, ya que nuestra edad nos lo impide. También implica generalizar que todos los jóvenes, al considerar que todo vale, podemos ser capaces de pasar por encima de los demás ––en este caso, de los derechos de autor–– para cumplir con nuestros objetivos. Y, en tanto, que las consecuencias de que un joven obtenga un trabajo como el que obtuvo Salazar ––no solo de ilustrar un libro para una editorial reconocida, sino también de publicar un texto, crear una empresa, etc.–– son siempre negativas pues, como escribe Salazar en su carta, esto nos llenará de un orgullo que nos hará perder el sentido de la realidad. Con esto no estoy diciendo que se deba satanizar a Salazar, como argumenta Castaño que se ha hecho en las redes sociales, pero sí que es necesario que se deje de justificar la actuación de alguien por su juventud, pues cumplir dieciocho años implica, entre otras cosas, asumir responsabilidades (y, más aún, cuando lo que se hizo fue copiar el trabajo de otro, es decir, ganar méritos por la creación ajena cuando no se ha creado nada). Así, se dejaría de juzgar a una persona por sus características (si es joven, o si fue becada en una universidad reconocida, o si es amiga de Castaño dejaría de ser lo más importante) y, con ello, habría espacio para la reflexión acerca del hecho, en este caso de los derechos de autor. Además, habría espacio para asumir las responsabilidades de los actos y para que una persona ––aunque sea joven–– pueda reconocer sus errores, así este reconocimiento se manifieste en una carta y esté dirigido solo a una de las personas afectadas (en la carta, Salazar no se disculpa con los ilustradores a quienes plagió). No estoy diciendo tampoco que la carta sea suficiente para enmendar los errores que suponen el plagio, pero sí que es el primer paso hacia el reconocimiento de estos, es decir, el primer paso para asumir responsabilidades. Sin embargo, si el foco de atención sigue estando en los dieciocho años de Salazar y en que sea “una niña” que se ha equivocado no será posible reflexionar acerca de todo lo que este hecho implica.

Entonces, es necesario que a los jóvenes no solo se nos de la posibilidad de crear (aunque la convocatoria que busca el talento de un novato para la redición del libro sea positiva) sino también la posibilidad de que nos podamos asumir como adultos y, así, podamos actuar con responsabilidad. En esto, creo, está la verdadera oportunidad para los nuevos jóvenes talentos.

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