Lo que dice sobre nosotros la reacción de Miguel al saber la verdad de Mara

El segundo capítulo de ‘La Agencia’ dio mucho de que hablar. Esta vez fue por cómo actuó un participante al descubrir que una de sus compañeras era transexual

Por: Esteban Rubiano
Enero 11, 2019
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Lo que dice sobre nosotros la reacción de Miguel al saber la verdad de Mara

El 9 de enero se emitió el segundo capítulo de La Agencia, el nuevo reality de Caracol, el cual estuvo marcado por los comentarios positivos y de admiración, inicialmente, de Miguel a Mara y, posteriormente, por la reacción y la actitud del mismo participante (Miguel) al enterarse de que la mujer a la que tanto había adulado y de la que tanto había hablado era transexual. Justo en el orgullo de un heterosexual consagrado y macho.

Como para la mayoría de mi generación, la televisión no ocupa un espacio en mi vida. Nunca la veo, no estoy actualizado de programas, series y demás, sin embargo, en algunos reality shows sí soy televidente. Pensé si valía la pena hacer un escrito sobre un show televisivo y estoy casi convencido de que no, al final, esa era la intención del programa, poner a hablarnos a todos. Pero lo que vi esa noche me hizo pensar demasiado sobre la manera en que históricamente hemos reprimido parte de lo que sentimos y, aún peor, como nosotros mismos nos hemos sentido mal o culpables por el mismo hecho de sentir aquello.

No desgastaré líneas explicando los detalles de lo que pasó, si no lo sabe revise redes sociales o la página del canal, seguramente ahí encontrará las escenas de las que hablo. Tampoco me pondré de moralista atacando y defendiendo una u otra postura y actitud de cualquiera de los dos participantes —Miguel y Mara—. Ni me detendré a pensar si fue algo real o actuado debido a que es un reality show. Ya estoy dando por hecho que fue real. Solo quiero resaltar lo que esas escenas me mostraron de nuestra sociedad: la aún fuerte influencia de ideologías anacrónicas e instituciones abusivas y  la falta de información que tenemos los colombianos sobre temas de actualidad.

Me pareció decepcionante como una característica más de nuestra integridad pudo darle un giro inesperado y radical a la manera en cómo percibimos a los otros y lo que los otros producen en nosotros mismos. De un día para otro Miguel pasó del deseo al rechazo. ¿Qué hubiera pasado si ninguno de sus compañeros le hubiera contado “el secreto” de Mara?, ¿qué pasaría si se hubieran conocido sin cámaras? o ¿qué habría dicho si ella misma le cuenta? Nunca lo sabremos. No sabemos qué sienten en realidad él y ella. Lo que sí sabemos es que durante años probablemente muchas personas reprimieron sensaciones y sentimientos que iban en contravía de lo socialmente establecido. Pensar en eso me dejó una sensación de vacío y frustración. Imagínense cuántas personas tuvieron que callarse lo que sentían, en todos los que eliminaron de su ser algunas sensaciones porque no era lo correcto o no correspondía al comportamiento de un género establecido, en las personas que por años tuvieron que ser algo que realmente no eran pero simplemente no tenían más opción.

Los que apenas llevamos un par de décadas en el mundo no tenemos por qué responsabilizarnos, pero sí es nuestra obligación estar informados y ser conscientes de lo que por años ha sucedido, en todo aspecto. Para los que llevan mucho más tiempo existiendo tampoco podemos culparnos del todo, tenemos que entender que vivían en otro contexto, existía otro paradigma y, aunque suene mal, muchas posturas hoy rechazadas antes eran lo normal. Sin embargo, ya no importa pensar en qué pudo pasar o qué debió ser, lo relevante es concentrarnos en el ahora. No podemos seguir con prejuicios del pasado que tanto tiempo le han hecho daño a muchos y que sobretodo  han ocasionado reprimir emociones y sensaciones hacía la vida y los demás. Permitámonos sentir y vivir diferentes emociones, entre ellas las del amor, la cual es tan poderosa que puede trascender diferentes aspectos de nuestra existencia.

Es necesario romper con algunos pensamientos establecidos, por más agresivo y radical que suene, no podemos seguir limitando nuestras ideas, nuestra imaginación, nuestros gustos y nuestras emociones por razones basadas en creencias de hace siglos. No podemos vivir el nuevo milenio pensando en el anterior. Y esto no tiene que afectar necesariamente nuestra fe o cosmovisión de la vida, solo debemos ajustarla. Cambiar en algunas oportunidades es positivo y en otras casi necesario. Si a Miguel no lo hubieran criado “machista”, como él mismo se describió, si no existiera una cultura tan radical y una estigmatización hacia la diferencia, ¿esta historia tendría otro desenlace? No lo sabemos, pero tal vez sí. En todo caso, este fue un digno ejemplo de cómo algunas ideologías han limitado explorar parte de nuestro ser. Nos han limitado vivir.

El debate y la aceptación de la diversidad sexual y de género tiene un trasfondo que creo, pocos perciben o del cual pocos hablan. La mayoría se queda en la superficialidad de la discusión, en los argumentos religiosos y políticos, pero pareciera que pocos se han dado cuenta de la trascendencia de este tema. Estamos discutiendo y redefiniendo nada más y nada menos que lo que significa ser un humano, lo que significa ser un hombre, una mujer o tener algún otro género. Esas definiciones podrían cambiarlo todo, pero nos quedamos en lo básico, como casi siempre. Ojalá en esta rediscusión establezcamos que poco importa si el otro es él o ella, que lo que sentimos no tiene porqué seguir siendo reprimido ni generando lamentaciones internas y menos, ser mal visto. Que la diversidad humana en todo sentido, más allá del sexual, es increíblemente enorme y debe primar sobre los estándares que limitan y crean los estatus de “normal” y “anormal”.

No es mi intención juzgar o criticar las posturas de cualquiera de los participantes, respeto y entiendo su punto de vista, aunque no necesariamente lo comparta. Solo quería reflejar lo que percibí de aquellas escenas, del efecto negativo en las relaciones sentimentales que tienen algunas ideologías, de la falta de información que aún tenemos en muchos temas y del trasfondo del debate sobre género y sexualidad, el cual determinará en el futuro lo que compone normalmente a un hombre y una mujer.

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