Opinión

Las redes de la democracia

Las mayorías electorales pueden sucumbir ante las nuevas mayorías en las redes sociales, por justo o injusto que esto parezca

Por:
enero 10, 2020
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Las redes de la democracia
Las movilizaciones de fin de año dejan claro que el pueblo, la gente del común, no está satisfecha con las “formas democráticas” que hoy tenemos. Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas

En estos días de fiesta tuve una interesante conversación con una querida pariente que en medio de la celebración salió con esta teoría: ¿no te parece que la democracia como la conocemos está desapareciendo y la van a reemplazar las redes sociales con una participación mucho más directa entre el pueblo y sus gobernantes?

Un tema tan serio no era posible tratarlo en medio de las festividades decembrinas, así que poca atención le presté y seguimos brindando por el año viejo que terminaba y el nuevo que empezaba. Pero ya esta semana, en la que se realizan las tareas pendientes y las promesas de Año Nuevo, recordé las palabras de mi prima y encontré interesante ese tema para reflexionar.

La verdad es que la democracia que conocemos no es la misma ahora que en los años dorados de Grecia, por ejemplo, cuando esa palabra significaba el gobierno del pueblo, pero pueblo solo eran los ciudadanos de Atenas, que tenían dinero y eran libres. No podían participar en la democracia ni las mujeres, ni los esclavos, ni los pobres. Y sin embargo para todo el mundo Atenas era una democracia.

También en la Italia de los Césares tenían instituciones como el Senado y, sin embargo, los emperadores eran mandatarios no elegidos por el pueblo. Así, en muchos momentos de la historia, se ha hablado de democracia, pero se ha entendido por esa palabra cosas distintas. De manera que lo que ahora tenemos en Colombia, o en Venezuela, o Estados Unidos, son gobiernos denominados democráticos, pero con condiciones muy distintas que pueden, efectivamente, cambiarse a partir de nuevas tecnologías y de los usos que esas tecnologías reciben de diferentes sectores de la población.

Lo que conocemos como redes sociales, son apuestas tecnológicas al alcance de todas las personas que entiendan el uso de un celular o de un computador, que tienen acceso al Internet y que se han alfabetizadas en estas nuevas tecnologías. A pesar de estas condiciones, que no están al alcance de todo el mundo, es indudable que, en Colombia por ejemplo, hay muchísima parte de la población que las utiliza y se comunica con amigos, o con un público indeterminado, al que ni siquiera conocen pero sobre el que quieren influir.

Solo los llamados “influencers, Youtubers o tuiteros” o simplemente personas en cualquiera de las redes sociales. Gentes de muy distintas características que segundo a segundo están intentando generar opinión pública sin importar que para hacerlo utilicen las también conocidas fake news, o lo que en otras épocas se llamarían “bolas” que se echan a rodar y que cualquiera patea para que sigan rodando, sin detenerse a pensar si son ciertas. A partir de estas noticias falsas o inclusive a partir de informaciones verdaderas, pero sacadas de contexto, o también de simples opiniones o cortes de cuenta de unas personas con otras, hay miles o millones de personas que responden y se movilizan, convirtiendo a estos opinadores en sus gurús de cabecera.

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Influencers, Youtubers, tuiteros, o simplemente personas en las redes sociales. segundo a segundo tratan de generar opinión pública sin importar que utilicen fake news

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¿Podrá esto acaso llegar a sustituir la democracia representativa, tal como la conocemos? ¿Será esto más representativo que esa forma de delegar en otras personas, a través del voto, nuestros intereses y nuestros deseos? Es posible, pero también es necesario que para que esto se dé, se replanteen otras formas de gobierno tal vez más directas, pero no por eso más justas o más valederas. Habrá que detenerse a pensar si esa es la democracia que hemos estado aspirando desde los tiempos de la antigua Atenas o si es una nueva forma de dominación y de gobierno de los más poderosos, o los más vivos, sobre los más simples.

Lo que sí queda claro, después de las movilizaciones ocurridas a lo largo y ancho del mundo y especialmente en Colombia en los meses de noviembre y diciembre, es que el pueblo, la gente del común, no está satisfecha con las “formas democráticas” que hoy tenemos; no importa si quien gobierna obtuvo las mayorías electorales, porque esas mayorías pueden sucumbir ante las nuevas mayorías en las redes sociales, por justo o injusto que esto parezca.

www.margaritalondono.com

 

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