Las opciones de Mockus

"Antanas entiende más de uribismo que el propio Uribe. Afortunadamente, está lejos de quererle dar unas cuantas clases de cómo se hace lo de Uribe, o lo opuesto"

Por: Carlos Roberto Támara Gómez
julio 23, 2018
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Las opciones de Mockus
Foto: Leonel Cordero / Las2orillas

Es de sorprenderse. Luego de haber Mockus mostrado tan amplia y ostentosamente sus glúteos, que al juzgar por su lozanía no alcanzan a menospreciar los estragos del Parkinson, lo único que se le ocurrió decir al recién posesionado presidente del Congreso, ilustre senador Macías fue decir: "Estamos pensando si disciplinamos al senador Mockus".

Sorprende pues que tal aseveración puede acumular la mayor dosis de ingenuidad tamaño grandes ligas jamás vista. En efecto, cualquiera que crea que la mostrada de Mockus se resuelve con una simple diligencia disciplinaria congresal no está entendiendo un ápice del terrible contendor que tiene enfrente. Ni tampoco una gota de la insondable profundidad semiótica que significan unos glúteos al aire.

Para poner los puntos sobre las íes, Mockus es con mucho el primer contendiente ¡y vaya cuál! que osa enfrentar al uribismo donde más le duele: en el escenario de las batallas mediáticas; hasta el punto que puede convertirlo con dos o más pases de fantasía en el hazmerreír internacional.

Luego de saberse algunas reacciones ridículas, de marchita reacción cavernícola, sobre el asunto, Margarita Rosa de Francisco ofreció una réplica encantadora a esa caterva. Para serles franco y sincero y no andarme con rodeos, lo primero que vi de su muestra fueron unas pataletas color piel y quedé frikeado y toteado de la emoción. A su lado, los dulces cachetitos de Duque, todavía sin estrenar presidencia, no alcanzan a sumar diez millones de votos ni de vainas: se deprecian ipso facto.

Podría imaginarse alguien, después de que Mockus sea disciplinado por el inefable senador Macías, que el 7 de agosto él, Margarita Rosa y miles más de la misma estirpe en cauda se den cita en la Plaza de Nariño a mostrar sus más delicadas y sutiles pertenencias.

Ah, y que no les ocurra darse un giro de 180° porque ¡será Troya!

Yo pregunto, en realidad no me alcanza la inteligencia para igualar a Macías, ¿habrá alguien, en uso de sus cinco sentidos, senadores incluidos, que asista a tan anodina posesión presidencial, con el colofón del senador Uribe sacando pechos?

¿Será que el senador Uribe le gana sacando pechos a Margarita Rosa de Francisco y miles de seguidoras más, mientras Mockus da su primer discurso de defensa, no ante el Congreso sino ante una opinión pública expectante?

Ya en ese tono podrían hacerse las preguntas acerca de las opciones de Mockus y de la oposición en Colombia. Cualquiera que haya leído la Ley 1990 de 2018, conocida como Estatuto de la Oposición, dirá que no es más que un amasijo de normas que pueden caer rápidamente en declive merced al esperado ataque uribista contra todo lo que huela a Santos, paz, acuerdo de paz y otras yerbas.

Sin embargo, ya desde el principio deja colar algunas preocupaciones. Dice a la letra: “Las organizaciones políticas que inscribieron al candidato electo como presidente de la República, gobernador o alcalde se tendrán como de gobierno o en coalición de gobierno. / En consecuencia, mientras dure su mandato no podrán acceder a los derechos que se le reconocen a las organizaciones políticas de oposición o independientes”.

Es evidente que el estatuto alindera gobierno o coalición de gobierno por un lado y organizaciones políticas de oposición o independientes, por otro. Lo sobresaliente de esta aclaración es que el gobierno tendrá que hacer oposición para rebatir todo lo que huela a Santos, paz, acuerdos de paz, es decir, tendrá que irse contra lo establecido, desde lo establecido. Para eso necesitará de sutilezas mediáticas y más de una cortina de humo para ocultar sus políticas más íntimas.

El asunto se le había dado fácil pues no tenía contendientes que entendieran de publicística y, menos, de pragmática; pero con Mockus será a otro precio. Sin lugar a equivocarme, estoy seguro de que Antanas entiende más de uribismo que el propio Uribe. Afortunadamente, está lejos de quererle dar unas cuantas clases de cómo se hace lo de Uribe, o lo opuesto, con mayor inteligencia, sabiduría y con mejores resultados.

Desde mi punto de vista la acción de Mockus en el Congreso es tan contundente y tan fulgurantemente mediática que borró automáticamente el ruido que se hacía en el Senado y contra el cual dirigía su sana protesta. ¡Quién otro podía demudar a un Congreso de manera tan ostensible y cómoda! ¡Sin demostraciones aparentes de fuerza ni índice amenazador! Todos supieron más allá de toda duda que ante sus despernancados ojos tenían un jugador de Grandes Ligas. Es más, ni siquiera los más conspicuos “no heterosexuales” del Congreso pudieron aproximarse jamás a considerar que sus glúteos tuvieran un valor mediático de sesiones tan espectacular. Ante esta salvaje y productiva insinuación, ¿saldrán algunos del clóset político y se verán más espectáculos de estos en el Congreso? Y entonces surge una inquietante pregunta: ¿será que la potencial intención de Macías de disciplinar a Mockus, intentará disciplinar también por allí derecho a los “no heterosexuales” del Congreso que muchas otras ostentaciones hacen de sus refinados glúteos?

¿Permitirá Macías que algunas de sus futuras sesiones sean acaparadas por otras improvisaciones tipo Mockus? ¿Promoverá el uribismo algún estatuto, tipo exprocurador Ordóñez, contra la dosis mínima de oteo y avistada de glúteos en el Congreso, antes de la posesión del presidente Duque?

Obviamente no se cierran con esto las opciones de Mockus. A juzgar por el comunicado de oposición que dio a conocer el partido Alianza Verde ya podemos imaginarnos la calidad de “gabinete en la sombra” que degustaremos. Esperamos un alarde de sutilezas y de inteligencia propositiva.

Por mi parte estoy esperando con delicia que Macías tenga la feliz ocurrencia de disciplinar a Mockus y que este en legítima defensa se alíe con Margarita Rosa y sus seguidoras de sus famosos realities antes de la posesión de Duque. ¡Aparto cupo en la Plaza de Nariño!

No debe olvidarse que luego de salir electo al Senado con la segunda mayor votación Mockus dijo: “Pero la clave es la democracia deliberativa, donde argumento va argumento viene, y la gente va cambiando de posición si los argumentos lo convencen o no”. ¿De qué cambio de posición habla Mockus?

¡Quiero ver más de este espectáculo!

A propósito, al lado de Margarita Rosa, qué se le ocurriría mostrar a María Fernanda, ¿eh?

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