Las improvisadas “ciclorrutas” en Neiva

La ciudad no es ajena a la necesidades de movilidad de ciudades moderna, por eso la gentte pide claridad sobre la ciclo-infraestructura que se está entregando

Por: Neyder Jhoan Salazar Torres
Octubre 02, 2017
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Las improvisadas “ciclorrutas” en Neiva

Que no los engañen, lo que se viene entregando en Neiva no son ciclorrutas, responde a ciclobandas preferentes o ciclocarriles demarcados. Aunque su funcionalidad puede ser similares, no son lo mismo. Por lo tanto, la ciudadanía merece claridad sobre el asunto de la ciclo-infraestructura que se implementa en la ciudad de acuerdo a las necesidades, estándares y condiciones de seguridad.

Es claro que el desarrollo de la movilidad sostenible en la ciudad debe propiciar y fortalecer los sistemas alternativos de movilidad e incentivar el uso de la bicicleta como medio de transporte. Sin embargo, estas deben ser parte de un ejercicio planificado y no una improvisación para cumplir a toda costa, obviando parámetros necesarios para garantizar una movilidad segura, infraestructura adecuada y la inversión eficiente de los recursos.

Neiva no es ajena a la necesidades de movilidad de ciudades modernas, por eso el alcalde de Neiva, Rodrigo Lara en su Plan de Desarrollo se comprometió con una red de “ciclorrutas” con aproximadamente  70 km, que posibilitarán la conectividad. Sin embargo, hasta el momento dicha red parece más un ejercicio de improvisación para tratar de cumplir. Si bien la red busca incentivar el uso de este medio  de transporte, con lo realizado hasta el momento no se está logrando.

Las ciclorrutas son una necesidad, pero no a cualquier precio y a toda costa. Si bien el proyecto que se desarrolla en fases, aún no ha culminado. Las primeras entregan no han sido ciclorrutas, pese a que se han anunciado con bombos y platillos no cumplen las expectativas,  ya que corresponde a ciclocarril y ciclobandas, es decir  vías que son cicloadaptadas. En varias ciudades del mundo se hace este tipo de adecuaciones, pero repoden a un  estudio planificado en la que se tienen en cuenta varios parámetros como amplitud de la vía, velocidad, circulación y seguridad. En Neiva parece ser más un asunto improvisado dada las condiciones de algunas ciclobandas y que se han anunciado como grandes proyectos de infraestructura en “ciclorruta”.

Se debe ser claro que hasta el momento no se han construido ciclorutas, solo se han realizado demarcaciones muchas veces solo con pintura, como pasó en la Avenida La Toma. Por eso se debe socializar cuál ha sido el presupuesto invertido en la misma, pues solo han realizado adecuaciones y demarcaciones, no hay obras de construcción, por lo tanto los precios no se podría equiparar a una verdadera cicloruta. Es que según la Guía de ciclo-infraestructura para ciudades colombianas del Ministerio de Transporte, la ciclorruta implica una segregación o adaptación física, es decir cambios de altura o instalación de elementos físicos permanentes; estaríamos hablando de obras de infraestructura donde se construye una vía exclusiva para el ciclista como sucede en  la carrera 5 entre  calle 10  y calle 23.

En el caso de la anunciada “ciclorruta” de la Avenida la Toma desde la Circunvalar hasta la carrera 16, en sentido norte y sur se hizo una demarcación con pintura que invade el andén peatonal, poniendo en riesgo la seguridad de ciclista y transeúntes. El material del suelo tipo adoquín que contaba el andén, hoy ciclodemarcación no es el adecuado para el transito seguro de la cicla, un riesgo adicional para los conductores de bicicleta. La Guía de ciclo-infraestructura para ciudades colombianas del  puntualiza que las ciclobandas no solo tienen demarcación, si es necesario tienen cambio de pavimento, canalización de tránsito con  balizas o elementos similares. Es claro que hasta momento esta demarcación no está siendo utilizada por los ciclistas, quienes prefieren transitar por la vía vehicular, ya que en la ciclo demarcación muchas veces se obstaculiza con señales de tránsito. Sumado al que la banda es de un espacio bastante reducido y en algunos tramos es invadida por motos  y carros dado el alto nivel de circulación en la zona.

La demarcación de la carrera 2 entre calles 26  y 64 es de 2.41 kilómetros por un valor 296 millones de pesos, corresponde a vías ciclo-adaptadas, es decir vía acondicionada para la circulación de bicicletas que en este caso está  reservada  exclusivamente para la circulación en bicicleta segregadas visualmente a través de marcas viales, color y otros dispositivos indicativo. Sin embargo, esta se  hizo sobre la vía vehicular que correspondía al carril rápido, se construyó al costado izquierdo lo que representa un riesgo, ya que los vehículos transitan rápido por esa vía.

Hay zonas con banda ciclopreferente, donde la calzada es reservada preferentemente a la circulación de bicicletas y delimitada mediante una línea discontinua. Tal como la ciclobanda de la carrera 52 entre avenida Buganviles y calle 58, frente al condominio Reserva de la Cierra intervenida por El Sistema Estratégico de Transporte Público, SITP en el oriente de la ciudad. También en la cerrera 10 al sur de la ciudad entre el Módulo Centenario del Terminal  hasta la Glorieta de FlotaHuila. Pero la demarcación del carril exclusivo escasamente llega al medio metro, cuando los estándares internacionales sobre la protección del ciclista habla que la distancia prudente entre un vehículo tipo carro debe ser mínimo de un metro y medio, así se garantiza un espacio seguro para los ciclistas, pues permite  un espacios de resguardo como establece el Decreto 798 de 2010.  En ambos casos la demarcación se hizo sobre el costado izquierdo, donde los otros vehículos pasan a alta velocidad sin brindar mayor espacio de resguardo y poniendo en riesgo la seguridad de los ciclistas.

El Plan Maestro de Ciclorrutas del Instituto de Desarrollo Urbano de Bogotá puntualiza que los criterios para aplicar tipologías de una ciclorruta deben tener en cuenta: una circulación en condiciones de comodidad y seguridad, “unas dimensiones mínimas que permitan el tránsito y la maniobrabilidad, teniendo en cuenta el volumen y velocidades del tráfico vehicular”. Unos criterios que en Neiva parecer ser obviados.

Es necesario aclarar que Neiva cuenta con cliclorrutas, la que pasa por la carrera 5 y la del hospital por la calle 46 entre calle 8  y calle 21, pero fue infraestructura desarrollada en administraciones anteriores. Sin embargo, con la obra en ejecución del puente elevado, se destruyó parte importante de la infraestructura existente y se perdieron entonces los millones de recursos que se invirtieron para esa infraestructura. Esperar que se realice una obra de recuperación que le entregue a los neivanos una verdadera ciclorruta de la misma calidad de la destruida para que asegure el bienestar y la vida de los ciclousuarios.

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