Las horas finales de Rafael Orozco antes de que le metieran 9 tiros

Ese 11 de junio de 1992 parecía ser un día común para Rafael Orozco pero no contaba con que al final del día recibiría una visita que le arrebataría la vida

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julio 30, 2020
Las horas finales de Rafael Orozco antes de que le metieran 9 tiros

El 11 de junio 1992 parecía un día como cualquier otro para la casa de la calle 96a con 49 del Barrio Villa Santos en la ciudad de Barranquilla. La familia Orozco Cabello empezaba su rutina a las 6 de la mañana. Clara Elena despertaría a sus tres hijas, Kelly Johanna, Wendy Yolani y Loraine, para que se alistaran para ir a clase en el exclusivo Colegio Marymount y como usualmente sucedía sería una batalla para lograrlo. Pero justo ese día, apareció por la puerta de la habitación Rafael Orozco pidiéndoles que le hicieran caso a su madre.

El cantante dormía normalmente hasta el medio día por que sus compromisos musicales lo obligaban a volver a casa hasta altas horas de la madrugada pero ese miércoles fue diferente, Orozco despidió de beso y abrazo a sus hijas antes de que partieran. Había regresado de su última gira en Venezuela el 6 de junio, en un viaje por tierra de 24 horas únicamente para ver a lo que más quería, su familia.

El resto del día transcurrió sin mayor novedad. En la mañana, Rafael prefiero no desayunar, solo se tomó un jugo de naranja mientras inspeccionaba el periódico hasta encontrar noticias de su mayor adicción: el fútbol. Luego descansó pero no lo suficiente pues estuvo muy cotizado por su familia que siempre que podía, lo llamaba para saber de su vida en la ciudad, de Clara Elena, sus hijas y su ajetreado trabajo. 'Rafita', como solían llamarlo, les prometía que pasaría a visitarlos cuando tuviera la oportunidad, siempre era una buena idea escaparse a su pueblo natal, Becerril, Cesar. En esa ocasión fue Misael, uno de sus 12 hermanos, con el que hablaría por última vez.

Así lucen hoy las tres hijas que dejó Rafael Orozco: Kelly, Wendy ...

En horas de las tardes, llegaron sus hijas de su última día de clase. Kelly, la mayor de las hermanas, le rogó a su padre que le permitiera hacer una reunión en la casa con sus compañeros para despedir el año escolar como se debía. Rafael corrió con su esposa a comprar los preparativos de la fiesta. Estuvieron de vuelta a las 6 de la tarde, Rafael hablaría por teléfono con Israel Romero, su entrañable compañero del Binomio de Oro, sobre el concierto que darían en Cúcuta el siguiente sábado y colgaron no sin antes prometerse que sería el mejor de los toques.

A las 8 de la noche, llegaron los invitados y Rafael los atendió con el carisma que lo caracterizaba. Entrada la noche bailaría su última canción con Clara, 'amacizados' como tanto les gustaba. Hasta que la señora que hacía los quehaceres de la casa los interrumpió. Unos muchachos del Binomio de Oro y que eran casi de la familia buscaban a Rafael.  Su esposa le rogó que no los atendiera que mejor al día siguiente los llamará a ver que necesitaban. Pero Rafael no los hizo esperar y salió para nunca volver.

Minutos después, Clara escuchó disparos e inocente de la pesadillas que le esperaba afuera de su casa, salió en busca de un Rafael que yacía en el piso, llenó de sangre con nueve tiros de bala. Aunque le suplicaba  que siguiera respirando mientras lo llevaba al hospital, era demasiado tarde para el vallenatero de oro. Había sido asesinado por motivos que aún siguen siendo un misterio.

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