Opinión

Las elecciones por venir y el porvenir

Dicen los que saben de política que, en Colombia, muchos gobiernan “en cuerpo ajeno” ¿será Uribe el próximo alcalde de Medellín mientras aún es senador?

Por:
octubre 11, 2015
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.

Uribe no es un apellido, es una unidad de medida. Así sucede en la escena electoral de Medellín: ¿a cuántos uribes estás de Álvaro? Héctor Hoyos del Polo Democrático no marca uribes en su tabla, Gabriel J. Rico —Partido de la U + Cambio Radical + Partido Conservador— ataca a Uribe en videos de youtube aunque se conocen de hace años, Federico Gutiérrez —inscrito hoy por firmas— fue candidato de Uribe en las elecciones pasadas y defendió con vehemencia las posturas del candidato de Uribe en las últimas presidenciales, a Alonso Salazar —Partido Verde + ASI— le  dirán que Lina Moreno, la esposa de Uribe, lo acompañó en campaña y caminó calles con él cuando fue elegido alcalde cuatro años atrás y Juan Carlos Vélez Uribe es el candidato de Uribe Vélez por el Centro Democrático y se escucha con más insistencia la voz de su jefe invitando al voto que los argumentos del candidato. Los que han querido marcar una línea en grados uribe para dividir el mundo han trazado un mundo a su medida.

Los últimos doce años de la administración de esta ciudad están por fuera de la agenda del pensamiento de derecha que representa el Centro Democrático. Hay que admitir la existencia de una línea que une los últimos tres gobiernos aunque cada alcalde, como es natural, haya marcado acentos propios durante su administración. Difícilmente podrías imaginarte la réplica de una Operación Orión durante los gobiernos de Sergio Fajardo, Alonso Salazar y Aníbal Gaviria o la constitución de una red de informantes y otros procedimientos de la misma escuela como respuesta a cualquier situación de orden público en Medellín.

Resulta extraño este péndulo electoral que plantea inseguridad y temor como los males a derrotar precisamente hoy cuando los índices de muerte violenta en la ciudad registran sus mínimos históricos en décadas. Un solo asesinato es demasiado, de eso estoy convencido, pero no puedes negar que los días de hoy son tiempos distintos a esos en que decías Medellín y era el miedo verdadero el que respondía mirándote a los ojos. Tantas veces hemos oído voces de tantas latitudes distintas decir Transformación, Metamorfosis, Milagro para referirse a lo que se ha vivido en esta ciudad. Antes nadie quería venir acá sin persignarse antes, ahora tenemos tanto por enseñar que de cualquier lugar del mundo llegan aquípara aprender. Es un hecho concreto y constatable esto a lo que me refiero. Los hijos de la Medellín de la Esperanza están creciendo ahora: los que pasaron por un jardín de Buen Comienzo y los que estudian por las becas que esta ciudad otorga, los que  hacen parte de familias han aprendido a salir de la pobreza extrema con la ayuda programas sociales solidarios, los niños que disfrutan de una UVA cerca de casa, los que pasan la tarde en un parque biblioteca, los chicos que van al comic-con y los niños que han ido creciendo bajo la sombra del orquideorama año tras año cuando visitan la Fiesta del Libro que ha sido reconocida por voces especializadas como el evento cultural más importante del país. Tantos jóvenes que hoy saben que nacer en un lugar no es una condena porque tienen la oportunidad de vivir un mejor destino aprovechando oportunidades a su alcance. Los hijos de la Medellín de la esperanza y la transformación aún no tienen edad para votar.

El país ve cada día más cerca la firma de los acuerdos que terminarán con la existencia de las Farc y la promesa en los pasacalles del Centro Democrático invitando al voto por Juan Carlos Vélez es “Para que a Medellín no la gobierne Santos” disculpen la confusión ¿elegimos alcalde o es un plebiscito separatista? Si el posconflicto será complejo en Colombia, en Medellín lo será mucho más con la promesa implícita de no reconocer al presidente en esta ciudad. ¿Avanzará el país en dirección de la reconciliación mientras acá la radicalización marcará la brújula que puede aislarnos?

Álvaro Uribe fue alcalde de Medellín durante cinco meses en 1984 y todavía hoy es motivo de especulación por qué fue tan breve su paso por este cargo y los motivos que llevaron a su renuncia. Dicen los que saben de política que, en Colombia, muchos gobiernan “en cuerpo ajeno” ¿será Uribe el próximo alcalde mientras aún es senador? Al menos eso lo deja claro toda la publicidad política donde él es candidato único al concejo y a la asamblea y es más importante en las vallas que sus pupilos Andrés Guerra y Juan Carlos Vélez que aspiran a gobernación y alcaldía.

Es justo decir esto en este momento: seguridad es una acera con niños jugando en paz, no una calle ocupada por más policías.  Creí que eso ya lo habíamos entendido. Me equivoqué. Cuando a Juan Carlos Vélez Uribe le preguntan por su propuesta de seguridad solo contesta: mi asesor de seguridad es Álvaro Uribe Vélez.

Y sus respuestas se parecen también a sus propuestas como aquella de rebajar la tarifa de los servicios públicos cuando es sabido que la tarifa de servicios públicos es fijada por la comisión reguladora nacional. En ningún caso por entes departamentales o municipales. Las perspectivas reales ante la sequía que está por vivir el país confirman el encarecimiento de servicios como la energía eléctrica y la distribución de agua, incluso. La lección aprendida del congelamiento forzoso de tarifas dictado alguna vez por el entonces alcalde Luis Pérez fue una multa que debió pagar EPM, es decir, los contribuyentes todos.

El 25 de octubre se asoma ya cercano en el calendario. Fue fugaz y gaseosa la posibilidad de conformar lo que llamaron provisionalmente Equipo Medellín con la unión de las candidaturas de Eugenio Prieto, Federico Gutiérrez y Alonso Salazar. Por eso algunos dicen que está abonado el terreno para el triunfo de Vélez Uribe porque los votos de Gutiérrez y Salazar vienen de personas que, de alguna manera, piensan parecido. Solo ese día se sabrá. La única encuesta cierta es una urna de votación. Que aquí nadie use en su campaña la palabra “Cambio” que es la más manoseada en época electoral demuestra que Medellín hace tiempo va por buen camino.

Detrás de la pregunta sobre sí Álvaro Uribe será alcalde de Medellín en cuerpo ajeno, el interrogante que queda es si en cuatro años el alcalde se llamará Jerónimo o Tomás. Por que una ciudad que vota por su representación ¿cómo no va a escoger a su propia sangre?

@lluevelove

-.
0
1883
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus