Lampedusa: la isla en el mediterraneo donde la gente desaparece

Es el paso obligado de quienes trafican con seres humanos en su paso hacia Europa. 400 africanos murieron en el 2013

Por:
febrero 10, 2015
Lampedusa: la isla en el mediterraneo donde la gente desaparece

Hace 30 años que no nace nadie en Lampedusa. Las embarazadas tienen que tomar un ferry que las lleve a Palermo, dos semanas antes de parir, rentar un cuarto en un hotel y rezarle al santo habitual para que en alguna clínica le puedan atender el parto. En el estrecho y pedregoso puerto no existe una biblioteca, ni un cine, y el agua potable la tienen que traer en barco desde el continente. Como recompensa, la isla te entregará la tranquilidad infinita que sólo da el silencio de  un cielo luminoso y el suave plateado del Mediterráneo en la noche.

En los últimos años esa parsimonia pueblerina se ha roto por culpa de la muerte. El domingo pasado, por ejemplo, 105 inmigrantes viajaban a bordo de una lancha neumática, ilusionados por las luces mortecinas que ya alcanzaban a atisbar desde su improvisada embarcación y que atestiguaban la cercanía con la isla italiana. Atrás quedaban las penurias vividas en Libia, ahora Europa se abría como un horizonte límpido, repleto de esperanza. Lamentablemente para ellos, la desesperación y el hambre les hicieron olvidar que el Mediterráneo en las noches, por esta época del año, suele estar helado e inquieto. Una ola hundió la precaria embarcación con la facilidad con la que un elefante pisaría a una cobra. La guardia costera italiana recibió la llamada de socorro emitida desde un barco, rápidamente se procedió a atender a los náufragos. Dos barcos mercantiles, que pasaban por el lugar, lograron evacuar a algunos sobrevivientes mientras llegaban las lanchas italianas. Los gritos de dolor de los desesperados se quedarán para siempre en el inconsciente de esos improvisados rescatistas.

Lampedusa 1

A pesar de la premura con la que llegaron los barcos, siete inmigrantes ya habían fallecido cuando habían pasado apenas veinte minutos, mientras otros 15 agonizaban.

Los pocos habitantes de Lampedusa que se desvelaban esa noche volvieron a estar de frente con   el horror:   Las lanchas que cargaban con  29 inmigrantes libios muertos por hipotermia, recordaron la horrenda madrugada del 3 de octubre del 2013 cuando en sus playas se sembraron los cuerpos de 400 inmigrantes africanos que habían sucumbido ante el embate del mar.

lampedusa

Además de ofrecer entierros de estado y lutos temporales, las autoridades europeas deberían de estar preocupadas por la cantidad de muertos que está dejando la inmigración africana a sus costas. En un informe que entregó la OIM, se reveló que sólo en el 2014 habían muerto un total de 3.014 inmigrantes al intentar cruzar el Mediterráneo. En lo que va del siglo la cifra sobre pasa los 35. 000.

Los habitantes de la isla, que se caracteriza por sus casas de fachadas simples y sus puertas siempre abiertas, están preocupados. La muerte les llega por el Mediterráneo, aquel monstruo por el que se han desplegado tantas batallas, aquel océano que alguna vez fue el mundo y que, paradójicamente les ha dado el sustento y la vida a Lampedusa.

La ilusión de todos aquellos que huyen de sus países termina abruptamente en sus costas apiedradas. El silencio y la indiferencia con la que el mundo aborda este tipo de noticias, auguran que tragedias sigan ocurriendo irremediablemente.

-Publicidad-
0
2551
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus
La tranquila soledad de Gustavo Angarita

La tranquila soledad de Gustavo Angarita

El bebé al que le amputaron por error un brazo en Cartagena

El bebé al que le amputaron por error un brazo en Cartagena

El Clan Bustamante, los 15 hermanos que controlan el narcotráfico en Buenaventura

El Clan Bustamante, los 15 hermanos que controlan el narcotráfico en Buenaventura

Kepa Amuchastegui, otra víctima del olvido de Caracol y RCN

Kepa Amuchastegui, otra víctima del olvido de Caracol y RCN