La virtualidad llegó para quedarse, pero nada sustituye lo presencial

El rector de la Universidad de Ibagué, César Vallejo conversa con el también profesor Juan Manuel Ospina, sobre la experiencia de concluir el semestre dando clases vía Zoom

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mayo 20, 2020
La virtualidad llegó para quedarse, pero nada sustituye lo presencial

Una vez concluyó su período como co-director del Banco de la República, el  economista César Vallejo, quien ante todo es un pedagogo, se ha dedicado de lleno a la educación y es actualmente el rector de la Universidad de Ibagué. Ha enfrentado, como todos los rectores, algo inédito por la pandemia: aulas sin alumnos pero con el desafío de mantener el ritmo académico del semestre.

Es claro: las matrículas no podrán disminuir su valor como aspiran algunos estudiantes, porque la universidad y los profesores siguen trabajando a full, incluso mucho más, y sin interrupciones, que en las clases presenciales

Juan Manuel Ospina: ¿Qué tanto van a aprender las  Universidades de esta  virtualidad forzada?

Cesar Vallejo: Todos estábamos al borde de la piscina de la virtualidad. En algún momento había que lanzarse. El coronavirus nos empujó al agua. En estos dos meses todos estamos chapaleando en la piscina. Lo que hacemos la mayoría de las universidades, es, acudiendo a instrumentos de tipo digital que vinieron con la revolución de las comunicaciones, el celular, las plataformas que estamos aprendiendo a utilizar, continuar con las actividades docentes.

Esta práctica no va a pasar. Llegó para quedarse, lo cual no quiere decir que la presencialidad no vaya a volver, pero va a regresar complementada con los recursos que hoy trae la nueva tecnología. La pandemia fue un disparador, incluso algunas universidades teníamos unidades que trabajaban el tema de la virtualidad, por eso hemos podido llevar el semestre a través de ABACO que es una unidad de ayudas para nosotros. El coronavirus nos abrió un mundo mucho más claro del uso de la tecnología y la utilizábamos más o menos pero ahora es mucho más profundo, mucho más claro.

JMO: Que balance se hacen de estos dos meses?

C.V: Muy positivo.

Los estudiantes y profesores han hecho un esfuerzo enorme. Los estudiantes se ven muy agobiados; el tiempo no permite un respiro, pero también muchos estudiantes han aprovechado porque aprenden directamente, igual los profesores. La relación es más personal.

Hay una idea equivocada, con la solicitud de rebaja de matrículas que piden algunos estudiantes, si el próximo semestre es virtual con la idea de que es enseñar asi es menos costoso que las clases presenciales y eso es mentira. Los profesores y la universidad sigue trabajando a full, asi no se utiliza la planta física;  pero no es cierto que la no presencialidad sea más barata. Hay que seguir pagando recibos.

Pero lo importante de esto es que ha empujado al sistema educativa; la virtualidad da acceso al conocimiento acumulado durante muchos años; acceso a cursos dictados en las mejores universidades del mundo. Esta es la oportunidad para poner a los estudiantes frente a esa educación. Esto acelera el proceso de acumulación de conocimiento.

JMO: Es que de alguna manera ya todos estamos disponibles. Esto estrecha la comunidad académica y permite un intercambio de conocimiento porque desaparecen las trabas de las distancias. Es sólo ponernos de acuerdo con la hora y la fecha y encontrarse a través del computador. ¿Qué limitaciones le ves a lo presencial y a lo virtual? ¿cómo lo dividiríamos?

CV.  Pregunta clave. Esta oportunidad nos abrió a la tecnología, con ese enorme potencial que entrega la tecnología. Ese contacto con grandes profesores del mundo favorece principalmente la acumulación de conocimiento; si se es hábil el alumno  puede saber más que el profesor.

Pero la educación superior tiene otras funciones: la formación de ciudadanos, de seres humanos y la proyección de las persona, que es donde la presencialidad es fundamental. Pero ¿cómo logramos el pensamiento libre, el comportamiento basado en valores por el respeto a las ideas de los demás?, solo con la interacción presencial, necesaria para complementar la virtualidad, la tecnológia.

Necesitamos gente profundamente humana, que sepa que es un ser humano, su maravillosa riqueza, la capacidad de construir conocimiento, de tener un pensamiento libre, un amor incondicional por la verdad. Ese tipo de cosas yo no sé hasta donde se pueden formar en la virtualidad; no lo creo..El contacto humano, las emociones, que van más allá de las ideas. El computador da toda la información pero no la emoción y eso da lo presencial.

JMO: El buen profesor es el que inspira y es muy difícil que un computador haga eso. ¿Cómo hacen los médicos que necesitan clínica, los ingenieros y su trabajo de campo? ¿cómo hacen ellos? En eso la presencialidad es única.

Yo no sé hasta donde con la virtualidad puedes ayudarle a cada individuo a desplegar su enorme potencial que no es sólo intelectual, es sicológico, emocional, es sacar el David de la Piedra, eso es educación. Nosotros hemos confundido la educación con meter en algo, cuando eso pasó, cambió el papel del profesor. Este debe ser un guía para que se despliegue en su potencialidad humana. Y con una educación virtual, esto si queda muy difícil.

Hoy, más que conocimiento, necesitamos formar personas que sepan interpretar realidades que hoy son dinámicas y cambiantes.  Y no se les está respondiendo.  Por eso, desde antes de la pandemia, los estudiantes ponían en duda la educación y ya había empezado a darse una deserción acentuada.

JMO: Claramente la educación universitaria se está quedando atrás sin lograr adecuarse a los cambios que se están. Toca reinventarse.

Si. La Universidad debe reinventarse completamente. Lo ideal sería que el estudiante hiciera su propio pensum, su propio menú, quiero una materia de filosofía, otra de administración. Qué bueno que la universidad fuera abierta para todo el mundo y asistieran  desde niños de 9 años hasta señores de 75 años, que vengan a disfrutar de la educación y que no sea esta tortura que es hoy en día la educación superior. Si a mi me gusta la sicología y las matemáticas, por qué no combinarlas. Que uno pudiera entrar a la universidad en cualquier mes. Que el que quiera una educación formal lo haga, pero reconociendo la individualidad y dejarla desarrollar.

Es que uno se va a formar, no solo a informar, y no tiene sentido imponer un pensum. Pero fíjate esto de formar y formar ciudadanos es difícil dentro de la virtualidad.

Hay que conocer a la persona para hacerlo feliz;  la educación debe hacerlo a uno feliz, y no lo está haciendo.

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