La solución es capitalista

"No faltan ejemplos para demostrar la efectividad de este sistema para reducir la pobreza e incrementar la productividad y la innovación"

Por: Lucas Durán Hernández
julio 30, 2020
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La solución es capitalista
Foto: Leonel Cordero

Muchos sectores de la izquierda y el centrismo se quejan por la falta de trabajos aquí en Colombia, el creciente desempleo y el sedentarismo que los beneficios fomentan. Sin embargo, son estos mismo sectores los que se oponen a las reformas tributarias; como la del 2019, que fue defendida por el gobierno Duque, y por varios sectores de la derecha política, a los bajos impuestos empresariales; como los que existen en los países escandinavos, a la privatización de empresas estatales fallidas; cómo se está haciendo en Brasil, y se hizo en Suecia, y a la libertad económica que los ciudadanos estadounidenses ven. Dicen que el capitalismo es un sistema basado en el egoísmo (como si ofrecer un producto o bien a la población fuera egoísta), que contamina, y empobrece a todos. Sin embargo, esto no podría estar más alejado de la realidad, porque el capitalismo promueve la innovación, el empleo, el desarrollo, y, más importante, la creación de riqueza para todos.

La palabra "capitalista" es utilizada como un insulto hoy en día, los partidarios del PDA o los "decentes" (que más indecentes no pueden ser) la utilizan para criticar al gobierno de Iván Duque, un gobierno que le ha traído grandes logros a Colombia en materia de seguridad y economía, como la prohibición de la dosis personal; que trae alzas en el crimen y promueve el mercado interno del narcotráfico, o la reducción del déficit fiscal al 2.7% del PIB. Así que, yo me pregunto, si alguno de esos políticos marxistas sabe que significa "neoliberalismo" en el primer lugar, o si alguna vez fueron a clase de economía. El capitalismo que ellos denominan como "neoliberalismo" fue concebido por los economistas de la escuela Austriaca como Friedrich Hayek y Milton Friedman, que tenían la certeza de que la única forma de permitir la libertad personal, y mejorar la condición humana, era con la reducción de los impuestos, la privatización de empresas, y la apertura de los mercados nacionales. En muchos países del mundo se ha practicado esta doctrina, siempre con resultados positivos, en Colombia, por ejemplo, el gobierno de César Gaviria privatizó los servicios portuarios de nuestro país, una movida que se aseguró de que la industria pasara de tener pérdidas netas en el 92, a componer el 0.4% de nuestra economía nacional solo 7 años después.

Hay muchas dudas que deben ser aclaradas, primero, en el neoliberalismo, no hay explotación de trabajadores, porque el constante movimiento y creación de riqueza permite que los trabajadores escojan sus oficios, al punto en el que las compañías que tengan contratos poco atractivos, o no ofrezcan beneficios simplemente no reciben trabajadores, y se ven obligadas a ofrecer mejores salarios y servicios. Segundo, los ricos no se vuelven más ricos mientras los pobres se empobrecen, porque la única forma de que uno se vuelva rico es ofreciéndole a los mercados un bien que ellos deseen, puede ser una camiseta, un teléfono, o un automóvil, el emprendedor únicamente prospera si beneficia a sus clientes, para ponerlo en perspectiva, uno no se siente más pobre y miserable si tiene un celular, o un carro, porque son comodidades que le facilitan el día a día a uno, y eso abre las puertas para que sea uno el que lidere, el que invente o fabrique. Todos los días se crea más riqueza, se innova y se inventa, como el periodista estadounidense John Stossel dijo; “El dinero en el mundo no es un pastel fijo, donde los ricos se apoderan de mucho y nos dejan poco a los demás, es una pastelería, donde se pueden hacer más pasteles, y cada vez más grandes”. Último, es importante clarificar que los salarios mínimos con una exagerada elevación solo generalizan el desempleo, el sedentarismo, y la miseria, más adelante voy a mostrar por qué.

Ahora, si nosotros queremos resolver los problemas económicos que acosan a nuestro país incesantemente, tenemos que adoptar medidas como las que se vieron en el Chile de Pinochet, o el Reino Unido de Thatcher, o los EE. UU. de Ronald Reagan.

Puede que la izquierda no lo quiera aceptar, pero Chile ha prosperado únicamente por las políticas económicas de Pinochet. Salvador Allende, el líder socialista de Chile antes de la llegada de Pinochet, había fijado los precios de más de 3,000 productos, causando escasez generalizada y una constante falta de bienes, aparte de la tasa inflacionaria de un 508%, y la caída salarial de un 25% en 1972. Sin embargo, cuando Pinochet llegó al poder en el 73, no solo revirtió todas sus políticas intervencionistas, pero también liberalizó la economía, no es por nada que Chile vio casi 40 años de crecimiento económico constante antes de que llegara Bachelet. Eso es porque bajo Pinochet, la esperanza de vida en Chile (un país que tenía más del 50% de su población en pobreza) aumentó un 14.5%, o 9.3 años, evidenciando la increíble mejora en calidad de comida y servicios que la población vio, y esto a pesar de que el país tenía que lidiar con un incremento poblacional de 3 millones (10.2 -> 13.2). Sus logros no acaban ahí, sin embargo, debido a que el redujo el desempleo en 4 puntos, incluso causando un incremento del salario promedio real del 81.9%, no es casualidad que todos los gobiernos desde Pinochet hasta Bachelet, que promovían el ahorro y la inversión vieron un incremento del salario real de más del 90%. Las exportaciones incrementaron todos los años de su gobierno, y la producción de energía eléctrica incrementó un 108.2%, pero como a la izquierda no le gusta la electricidad y energía eficiente y barata, les cuento que la cantidad de energía renovable producida en Chile al año paso de 1.8 MW a 3.9 MW, un asombroso incremento del 116.7%. Al final de su mandato, Chile era una economía en crecimiento, con el PIB (el tamaño de la economía) viendo un cambio del 96.6%, y el PIBPC (los gastos promedios por persona) uno del 49.9%. Irónico que el Neoliberalismo haya democratizado a una dictadura, pero el socialismo solo las fortalece.

Otro ejemplo claro es el Reino Unido de Margaret Thatcher, ella llegó al poder en 1979, con el apoyo del partido Conservador, y, como el historiador Niall Ferguson admitió este mismo año (2020), ella cambió todo, y para bien. Antes de su llegada, el Reino Unido pasaba por una etapa que se conoce como "Invierno del Descontento", donde el primer ministro laborista logró destruir la totalidad de la economía Británica y el orden público en solo unos años. Margaret Thatcher empezó recortando los impuestos y privatizando las industrias que estaban llevando a Gran Bretaña a la quiebra, como nosotros ya sabemos, las ideas de Keynes fueron las que predominaron en Europa occidental, y las que causaron las crisis financieras de los 60 y 70. Muchos críticos de Thatcher han hecho énfasis en el desempleo, que se disparó durante sus primeros años de gobierno, pero esto hace parte natural del sistema capitalista que ella implementó, al privatizar empresas, estas se reinventaron, con el objetivo de tener ganancias, y no las pérdidas que se veían cuando Londres las controlaba, justamente por eso el desempleo se empezó a reducir a mediados de los 80, porque los trabajos que se empezaron a generar en ese momento eran trabajos del mercado, no trabajos estatales, que siempre prometen millonarias pero inalcanzables pensiones. Al final de su mandato, ella había logrado reducir la inflación del 27% a menos del 5%, consolidando a la Libra como una de las monedas más fuertes de todo el mundo, una tendencia que incluso el partido Laborista respetaría con sus nuevos representantes, como Tony Blair. A pesar de la privatización y la ingente austeridad que el Reino Unido tuvo en esos 11 años, el salario promedio del trabajador creció un 145%, mientras que la economía crecía a más del 10% anual.

En todos los países donde ha habido desregulación y austeridad, hay crecimiento y una espontánea mejora de la calidad de vida. A la izquierda no le gustará oír eso, pues toda su agenda política se basa en la nacionalización y el gasto desmesurado, pero los hechos nunca cambiarán, en Guatemala, después de que el gobierno cuasi-comunista de Jacobo Árbenz cayera, la hegemonía del partido Conservador logró reducir la pobreza en un 40%, en nuestra querida Colombia, las reformas de César Gaviria, que, como ya mencionamos, consistían en control del gasto y privatización, duplicaron el tamaño de la economía en solo 4 años, con el salario promedio siendo el más beneficiado, viendo un crecimiento del 69%. También en Colombia, el gobierno de Uribe, que privatizó Carbocol, Minercol, Telecom, y Bancafé, entre otras, también sintió como la deuda nacional cayó un 11.8%, las exportaciones incrementaron un 274%, y el desempleo cayó en un 4.8%; todas sus políticas de austeridad y reducción de la carga tributaria resultaron en el salario promedio subiendo un 165%, y el PIB creciendo en un 193%.

De igual manera, muchos progresistas van a apuntar a China como el ejemplo de una economía comunista efectiva, pero ese argumento tampoco está basado en la realidad, pues fue justamente el gobierno de Deng Xiaoping quien acabó con el colectivismo agrícola e industrial, y redujo los aranceles para las compañías extranjeras, durante su mandato, China logró probar la diferencia entre el estatismo y la austeridad, pues justamente en ese periodo de tiempo el salario de un trabajador Chino aumentó en un 401%, ¿cuál es el resultado? Pues que hoy en día, las fábricas extranjeras en China pagan, en promedio, x5 veces más a sus trabajadores que una empresa nacional. Lastimosamente, el Partido Comunista decidió revertir muchas de las reformas que Xiaoping introdujo, para establecer un país corporativista, en el que la corrupción y las malas condiciones laborales son prácticamente universales, dados los incentivos que el gobierno y las grandes entidades tienen. De hecho, fue el periodo de liberalización que causó que la economía China creciera a tasas del 10, 15, y hasta el 20% anual durante varios años.

No faltan ejemplos para demostrar la efectividad del capitalismo, mal llamado “neoliberalismo”, en reducir la pobreza e incrementar la productividad y la innovación, es necesario estudiar la historia económica del mundo y de Latinoamérica para poder determinar cuál es el modelo económico a seguir. Debe ser una causa de preocupación cuando los políticos latinoamericanos nos prometen mejores programas sociales, cuando nos deberían prometer trabajos y proteger los derechos de propiedad privada. En Colombia, también, fue el populismo y el proteccionismo económico de Pumarejo y Santos en los años 30 la que efectivamente erradicó todo el crecimiento que vimos durante las primeras tres décadas del siglo pasado, que se caracterizaron por un banco central responsable, construcción de infraestructura, y un gasto regulado. No voten por las mismas políticas fallidas que llevaron a Cuba y a Venezuela al suelo, voten por las políticas que llevaron a Chile y a Uruguay a tener las mejores condiciones de vida de todo el continente, aunque Bachelet y Pepe Mujica hayan inhibido el crecimiento con su irresponsabilidad fiscal.

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