El proyecto que busca resucitar mamuts y el cambio climático

Una empresa de ingeniería genética planea invertir 15 millones de dólares en la resurrección de mamuts. ¿Qué tan viable resulta resucitar animales extintos?

Por: Camilo Pinedo Gómez
septiembre 27, 2021
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El proyecto que busca resucitar mamuts y el cambio climático

La empresa Colossal Laboratories & Biosciences ha anunciado un ambicioso plan de 15 millones de dólares para que el mamut lanudo, una de las especies prehistóricas más famosas, pueda volver de la muerte. La compañía con sede en Texas alega que la resurrección de estos animales puede ser de gran ayuda ante el desastre climático que el mundo y la humanidad presencian hoy, usándolos para reestablecer el ecosistema de estepa hasta sus condiciones de hace unos 12.000 años y así devolver al suelo polar billones de toneladas de carbono. Colossal puede tener buenas intenciones, pero este proyecto también puede estar colosalmente alejado de la realidad en cuanto a objetivos, siendo más beneficioso invertir en preservar la biosfera existente que resucitar animales y ecosistemas extintos.

No debemos pasar por alto que el clima es naturalmente inestable. Es una fuerza que crea, transforma y destruye vidas. Es muy sensible a pequeños cambios. La formación del istmo de Panamá hace unos tres millones de años provocó que la temperatura global bajara tres grados, cambiando bosques por sabanas y provocando que nuestros ancestros empezaran a caminar erguidos, liberando sus manos para usar herramientas, manipular el fuego y con el tiempo dar origen a la humanidad. El mismo cambio no benefició a todos, hubo una extinción importante en los océanos (la víctima más famosa fue el megalodón) y los últimos bosques de la Antártida murieron. La estepa donde vivía el mamut pasó a ser el ecosistema más grande del planeta, cubriendo toda Europa, la mitad norte de Asia y pasando por el puente de Bering hasta llegar a Nueva York.

El paisaje de la época fue inmortalizado por los primeros artistas en las cuevas francesas de Lascaux y Chauvet: leones, caballos, bisontes, búfalos, elefantes, felinos dientes de sable, rinocerontes, hienas, lobos gigantes, ciervos gigantes, entre otros. Este ecosistema contribuyó a convertirnos en una especie cosmopolita con el tiempo, pero a diferencia de hoy nosotros éramos parte integral de la naturaleza, sin causar desbalance. De hecho, había espacio para otra especie humana, el Neandertal.

Esto empezó a cambiar de 40.000 a 12.000 años atrás, tiempo en que repentinos cambios de temperatura por los periodos interglaciares acabaron con la estepa entera y otros ecosistemas terrestres, causando la desaparición de cientos de especies clave y miles de millones de animales a lo largo del mundo (solo permaneciendo los safaris de África y el sur de Asia relativamente intactos). Nuevamente la humanidad se benefició de esta alteración: al disminuir los animales de caza, desarrollamos la agricultura y la ganadería para complementarla con la recolección, siendo la base de las primeras civilizaciones y el mundo que hoy dominamos.

Los animales supervivientes de estos cambios ahora deben adaptarse o morir ante una variable antes no presentada: el poder que tiene un solo animal de aprovechar cualquier ventaja y transformar cualquier entorno que encuentra, el Homo sapiens. En el parque Nacional Chiribiquete (Guaviare) está representado el paso del tiempo. Pinturas rupestres de 12.000 a 19.000 años atrás muestran escenas de caza y pesca, al mismo tiempo que leones cazando humanos (fotos del profesor Fernando Urbina). Hoy esta zona del Amazonas no es sabana sino selva, el león se extinguió en América y los felinos existentes están amenazados por el tráfico de animales, ya sea para ser mascotas, por su carne o sus llamativas pieles.

Los parientes vivos del mamut, los elefantes africanos y asiáticos sufren persecuciones por el marfil de sus colmillos, hasta el punto de desarrollar adaptaciones como volverse más nocturnos para evitar encontrarse con humanos o incluso nacer sin colmillos. Los gobiernos africanos y asiáticos hacen lo imposible con tal de continuar la batalla (que están perdiendo) por la preservación de estas criaturas, siendo ejemplo reciente la manada de 15 elefantes en China que recorrió más de 500 kilómetros, provocando que 150.000 personas fueran evacuadas de sus hogares y un millón de dólares en cultivos se perdieran. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, el 68 % de las poblaciones de vertebrados salvajes (peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos) en el ámbito mundial desapareció entre 1970 y 2020, mientras que en Latinoamérica y el Caribe ha desaparecido el 94%. El principal causante es la industria alimentaria, específicamente la industria cárnica, pesquera y de lácteos.

Dos de cada tres asesinatos de ambientalistas en el mundo ocurren en nuestra región y Colombia es el país de la región donde más ocurren (64 en 2019). La mayoría de dichos asesinatos selectivos son responsabilidad de la industria ganadera y la agricultora destinada a la ganadería, contrariamente a los grupos armados ilegales o la industria de combustibles fósiles, que es lo que nos quieren hacer creer. El mismo lobby es usado cuando se aborda el tema de emisiones de carbono: según el WorldWatch Institute, la agricultura animal produce el 51 % de dióxido de carbono actual, contra el 13 % que emite el sector transporte. Hace 12.000 años los seres humanos eran el 1 % del total de mamíferos del mundo. Hoy, a pesar del covid, somos el 34 %, los mamíferos salvajes solo el 4% y el chocante 62 % restante corresponde a ganado, que en cierto modo son nuestros esclavos.

El mensaje no es transmitir misantropía, ya el mundo es bastante cruel para agregarle más crueldad. Es un llamado a ser conscientes de la historia y mejorarla, en vez de gastar valioso dinero en vanidades. ¿Cuántos elefantes son salvados con 15 millones de dólares? Un proyecto de restauración ecológica en Malí en 2002 costó 4,1 millones de dólares, lo que permitió que 350 elefantes vivieran. Aunque los avances en ingeniería genética permitan crear un ejemplar viable de mamut, se deben crear decenas de ellos en un corto lapso para que el proyecto tenga éxito (pues son animales que viven en manadas), mientras se espera que las tres especies de elefantes no se extingan por nuestra avaricia de emplear marfil para hacer joyería o por nuestra hambre de hamburguesas. No es difícil recordar que los polos ya se están derritiendo y la mayoría de las ciudades costeras van a hundirse antes de fin de siglo; es el precio de no darnos cuenta de que no necesitamos la cantidad de carne y leche que consumimos hoy.

 

 

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