El vehículo eléctrico llegó para quedarse, pero una buena compra todavía necesita calculadora. En Escalautos, compañía especializada en compra, venta y retoma de vehículos usados, la premisa es clara: se debe comprar más con la razón que con la emoción.
Para Edison Salas, CEO de la compañía y experto en valoración y comercialización de vehículos usados, el crecimiento de este segmento abre una oportunidad para el negocio de los usados, pero también cambia la manera de valorar un carro. Ya no basta con revisar modelo, kilometraje y carrocería: entran en la cuenta la batería, la autonomía real, la facilidad de carga, el respaldo de la marca y la futura reventa.
Cuando un comprador del eléctrico lo quiera cambiar o vender, la conversación será la siguiente: él quiere saber cuánto ahorrará; el vendedor espera recuperar una parte razonable de su inversión, y el revendedor necesita calcular si encontrará otro comprador en algunos meses. Y es que, según datos de las retomas analizadas por la compañía, se estima que algunos eléctricos pueden perder entre el 35% y el 52% de su valor, dependiendo de la marca, modelo, respaldo y precio del vehículo nuevo.
Por eso, es tan importante la tarea de Escalautos: conectar a quien vende con quien quiere comprar un vehículo eléctrico o híbrido usado. Según Salas, no se trata solamente de recibir carros en vitrina, sino de aprender a diagnosticarlos, valorarlos y comercializarlos con información clara para que, tanto el vendedor como el comprador y el revendedor tengan una experiencia satisfactoria.
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El carro llegó antes que la red
Ahora bien, más allá del precio y el ahorro que se pueda tener, para el experto la parte técnica detrás de un carro eléctrico hace que la decisión de compra exija pensarlo dos y hasta tres veces. No porque sea una mala tecnología, sino porque debe ajustarse a la vida del comprador.
Salas lo compara con algo que Colombia ya vivió: primero crecieron las ciudades y aumentó el número de carros; después preguntamos si las vías alcanzaban. Bogotá es el ejemplo: el parque automotor avanzó más rápido y hoy esa falta de planeación se paga en cada trancón.
Con el mercado eléctrico podría pasar algo parecido. Los vehículos llegan rápido, pero cargadores, instalaciones residenciales, talleres, repuestos y posventa avanzan a un ritmo un poco más lento. Como advierte Escalautos, que también es una vitrina con proyección en la compra y venta de vehículos eléctricos e híbridos usados, muchos clientes hoy en día están comprando los carros primero y preguntando después dónde cargarlos, repararlos y revenderlos.
¿Para quién puede ser un buen negocio comprar un eléctrico?
Un vehículo eléctrico o híbrido es más viable para quien vive en ciudades principales como Bogotá, Medellín, Cali o Bucaramanga, lo carga en casa, hace recorridos urbanos y piensa conservarlo varios años. El problema aparece si, por ejemplo, el conjunto en el que vive demora la instalación o el cargador de la ruta está ocupado. Además, quien acostumbra cambiarlo cada tres o cuatro años debe revisar con cuidado cuánto podrían pagarle después.
Por esto, Edison Salas recomienda evaluar la batería, la autonomía, la garantía, el seguro, los repuestos, la posventa y la futura reventa. Por último, el experto recuerda que no necesariamente hay que hacer el salto directo de vehículo de gasolina a uno 100% eléctrico. Para quien combina ciudad y carretera, el híbrido enchufable puede ser una transición razonable.
*Con información de Escalautos.
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