“Crecí sin sentirme amado”. Con esa frase, Manuel Teodoro, director y presentador de Séptimo Día, resumió una de las etapas más difíciles de su vida. En una conversación reciente en el pódcast De carne y hueso, el periodista habló de los vacíos emocionales que arrastró desde su infancia, su relación con el alcohol y las drogas y el proceso que lo llevó a buscar ayuda para dejar atrás una adicción que puso en riesgo su vida.
Teodoro recordó que la separación de sus padres cambió su entorno familiar cuando todavía era joven. Su madre decidió dejar a su padre en Filipinas y regresar a Colombia con él, una situación que terminó alejándolo de una figura con la que compartía actividades como jugar fútbol y baloncesto. Según relató, pasó cerca de diez años sin hablar con su papá.

“Mi papá era mi papá, jugábamos fútbol y básquet juntos”, recordó durante la conversación. La distancia, sumada a los cambios que enfrentó al llegar al país, dejó una sensación de vacío que, con el tiempo, intentó calmar mediante el consumo.
“Encuentro en la droga y el alcohol ese escape que me hacía sentir capaz de sobrevivir”, contó. El periodista explicó que comenzó a consumir alcohol y marihuana durante su adolescencia, cuando tenía alrededor de 17 años. En ese momento, según su testimonio, no comprendía por qué esas sustancias le producían una sensación de calma frente a una realidad familiar que le resultaba difícil de afrontar.
El éxito profesional no acabó con la adicción
Con los años, Teodoro construyó una carrera en los medios de comunicación y se convirtió en una de las caras reconocidas del periodismo televisivo en Colombia. Sin embargo, los logros profesionales no significaron que hubiera superado los problemas personales que venía arrastrando.
El consumo de alcohol continuó afectando su vida hasta que reconoció que había perdido el control. En su relato, el presentador habló de la dificultad para detenerse una vez empezaba a beber y de cómo esa situación terminó por llevarlo a buscar ayuda especializada.
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En diciembre de 2006 tomó la decisión de internarse en un centro de rehabilitación, donde permaneció durante 65 días. Fue un paso que también implicó sincerarse con su entorno laboral. Por entonces, Paulo Laserna estaba al frente de Caracol Televisión y era su jefe.
Teodoro recordó que le contó sobre su internamiento y le advirtió que no sabía cuándo podría regresar al trabajo. Aunque Séptimo Día había estrenado una nueva temporada apenas seis meses antes, Laserna le brindó su respaldo, detuvo temporalmente el programa y se ofreció a pagar los gastos del tratamiento.
La conversación con su hija que no olvidó
Uno de los momentos que más lo marcó ocurrió durante su rehabilitación, cuando su hija Camila le preguntó si iba a morir. Teodoro recordó que tuvo que explicarle que había buscado ayuda precisamente para evitar ese desenlace.
“Estoy haciendo esto para no morirme, porque si sigo tomando como yo estaba tomando, es posible que me hubiera muerto”, le respondió, según contó en el pódcast.
Hoy, el periodista destaca que sus hijos no crecieron con el recuerdo de un padre borracho. Su proceso de recuperación le permitió reconstruir aspectos de su vida familiar y reconocer la gravedad de lo que había enfrentado.
Su testimonio vuelve sobre una historia que ya había compartido públicamente, pero que ahora abordó desde la relación entre su infancia, las adicciones y la decisión de recibir tratamiento. Teodoro también dejó una reflexión sobre la importancia de reconocer que se necesita ayuda, un paso que, en su caso, resultó determinante para cambiar el rumbo de su vida.
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