Opinión

La razón por la que avanza el Sí

Los últimos días han sido de confirmación de algunas de las bondades del acuerdo y desenmascaramiento de muchas de las mentiras de sus opositores

Por:
septiembre 19, 2016
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Con relación al plebiscito refrendatorio de los acuerdos de La Habana, la práctica totalidad de las encuestas  —tan vilipendiadas como socorridas— parecen estar por una vez de acuerdo: la tendencia en favor del Sí se ha consolidado en los últimos días.

En su artículo “Los autogoles del No que celebra el Sí la revista Semana enumera los que considera algunos errores cometidos por la campaña en favor del No y de los cuales sus oponentes han sacado rédito: el exceso de victimización del procurador al atribuir su destitución a lo pactado en La Habana y que terminó caricaturizando la que podría haber sido una ventaja mediática, la llegada al No de Andrés Pastrana —uno de los personajes con peor imagen en el escenario político del país— y la demoledora columna de María Isabel Rueda en El Tiempo son apenas algunos ejemplos.

Sin embargo, lo que ha inclinado la balanza a favor del Sí tiene todo que ver con una realidad por completo independiente de los errores o de los aciertos de cada campaña: durante las últimas semanas y de forma contundente ha quedado claro que la facción apocalíptica de los detractores del acuerdo mintió voluntaria o inconscientemente sobre lo acordado y que algunas de las promesas más ásperas hechas por los firmantes comienzan a cumplirse.

 

 

Es extensa la lista de afirmaciones lanzadas
por los opositores al acuerdo
y que luego han resultado ser entre inexactas y falsas

 

Es extensa la lista de afirmaciones lanzadas por los opositores al acuerdo y que luego han resultado ser entre inexactas y falsas: que se le otorgaría un sueldo de $1.800.000 a cada guerrillero, que las Farc no entregarían las armas, que los acuerdos traerían impunidad total, que las Fuerzas Armadas no apoyarían lo pactado, que no se pediría perdón a las víctimas o que los acuerdos considerarían la modificación de la propiedad privada, son apenas algunos ejemplos.

Por otro lado, la opinión pública se ha visto sorprendida por la secuencia de eventos inesperados y gratificantes consecuencia de lo acordado con las Farc: los altos mandos militares han ofrecido su respaldo irrestricto al proceso, las Farc —y el mismo Estado—han comenzado a pedir perdón a las víctimas y se ha confirmado la entrega de las armas, entre muchos otros.

Los panoramas del acuerdo y del fin mismo del conflicto no están para nada resueltos. Si en algún lugar del mundo se debería aplicar el principio de la incertidumbre sensata es en Colombia. Sin embargo, los últimos han sido días de confirmación de algunas de las bondades del acuerdo y de desenmascaramiento de muchas de las mentiras de quienes se oponen a ellos. Y es esa la razón por la que parecería que comenzamos a permitirnos la esperanza.

 

 

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