Opinión

La paz sí es una prioridad

Duque no ha entendido que es presidente de todos los colombianos y no del partido que lo llevó al poder, y que la paz es mandato de Estado así la haya firmado Santos

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Mayo 28, 2019
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La paz sí es una prioridad
Los llamados al gobierno Duque vienen desde los 79 congresistas demócratas de Estados Unidos, hasta académicos extranjeros y del país, y columnistas de opinión

La paz sí es una prioridad para Colombia, y este es el mensaje que tiene que entender el gobierno y su presidente, el Centro Democrático y aquellos colombianos que no vivieron la guerra y por eso quieren continuarla. Lo que estamos sufriendo actualmente en el país está muy lejos de lo que debería ser el posconflicto, y la impresión que tiene la mayoría de los colombianos es que quienes tiene la responsabilidad de hacerlo realidad, ni siquiera lo consideran como su deber. Solo así se explica la indiferencia ante el asesinato inconcebible de líderes sociales, de exmilitantes de las Farc, de falta de presencia del Estado en sitios donde debería estar. A esto debe sumarse la inseguridad urbana, el abandono de las políticas rurales, y la pelea continua entre los poderes públicos.

Obviamente el narcotráfico es un gran mal de Colombia y la extradición también es un tema importante, pero señor presidente, ¿no se le olvidó la paz como su gran compromiso, como lo dejó ver claramente en la extensa entrevista que le hizo El Tiempo hace unos días? Lo más grave entre las muchas cosas que están sucediendo, es que la prensa internacional es la que mejor está entendiendo la gravedad de lo que está sucediendo en Colombia. No solo es el New York Times, con quien equivocadamente muchos están asumiendo una actitud políticamente incorrecta, como para que entiendan el mal manejo que le están dando al tema. También, El País de España le está dando más espacio a nuestros columnistas del que encuentran en algunos medios de nuestro país, mostrando verdades que aquí no son tan evidentes. ¿Autocensura, como en el caso de los falsos positivos?

 

 

Han pasado dos años y medio desde que miembros de las Farc dejaron sus armas
y muchas de las promesas que les hicieron no se han cumplido,
afirma el artículo con absoluta razón

 

 

“El Camino a la Paz”, es uno de los varios artículos que presenta en el New York Times en medio del anuncio de que serán otros más, porque según este medio “…irán al escenario de los mayores eventos para ver si las promesas [de hacer lo correcto], se cumplen”. Han pasado dos años y medio desde que miembros de las Farc dejaron sus armas y muchas de las promesas que les hicieron no se han cumplido, afirma el artículo con absoluta razón. Tal vez este es el tema en el cual el presidente Duque ha demostrado que no ha logrado entender que ya elegido, él es el presidente de todos los colombianos, y no del partido que lo llevó al poder. Es obvio para todo el país, que al Centro Democrático no le interesan los acuerdos de paz, por razones que todos conocen, pero resulta que el otro grave problema que tiene el presidente es confundir el gobierno con el Estado. La paz es un mandato de Estado así la haya firmado el gobierno que más resquemor le genera a su partido y en especial al jefe, pero precisamente por estar comprometido el Estado colombiano, es una falla que la historia le cobrará a este gobierno, no hacer nada para empezar a cumplir los compromisos adquiridos.

Es escalofriante el resumen de hechos que presenta este articulo y que los colombianos nos hemos acostumbrado a ver diariamente, con cuentagotas sin conmovernos suficientemente: 3.000 militantes han vuelto a la lucha armada amenazando los fundamentos del Acuerdo, dice el artículo; muchos colombianos que vivieron en territorios de guerra todavía esperan los anunciados caminos, escuelas y electricidad, continua el documento. Además también reconoce que la ayuda estatal a las zonas rurales fue una de las razones para la desmovilización.  A lo anterior se agrega el tema del asesinato de líderes que según este articulo llega a 500 activistas y líderes comunitarios y más de 210.000 desplazados nuevos.

El llamado fuerte de atención al presidente Duque ni siquiera se le ha hecho hasta ahora en Colombia. Dice el New York Times: “El nuevo presidente de Colombia, Iván Duque, un conservador que asumió la presidencia en agosto, ha expresado escepticismo sobre los acuerdos y quiere cambiar el compromiso que fue fundamental para el acuerdo con los rebeldes para que aceptaran dejar las armas.” Más claro y duro imposible.

Pero además, los llamados al gobierno Duque también vienen de otras fuentes: de los 79 congresistas demócratas de los Estados Unidos, de los académicos extranjeros y del país que expresan claramente sus inmensas preocupaciones sobre la situación del país, y desde las valientes columnas de colombianos que claman defender la paz y frenar los ataques a quienes la tratan de resguardar aún con su vida. Son muchos espacios de opinión que se han abierto pidiéndole al gobierno Duque que priorice los esfuerzos para que realmente sea una realidad el posconflicto. Son todos estos un llamado que el presidente Duque no puede subestimar. Todo conduce a lo mismo señor presidente: La paz sí es la gran prioridad de Colombia.

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