La otra cara del Paisa: un gerente genial en la mitad de la selva del Caquetá

Se ideó un sistema para generar energía en el río Pato y con 300 exguerrilleros montó hortalizas, cultivo de peces y cría de cerdos que maneja desde la clandestinidad

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Diciembre 02, 2018
La otra cara del Paisa: un gerente genial en la mitad de la selva del Caquetá

Se llama Hernán Darío Velásquez pero se quedó para siempre El Paisa Óscar. Dejó su zona de 25 años de guerra en el Caquetá para tomar por primera vez un avión y aterrizar en La Habana en el 2017 en el último tramo de la negociación. Permaneció poco tiempo y siempre estuvo al lado de Iván Márquez, el jefe del equipo negociador de las Farc, con quien ha tenido cercanía. Nadie lo pudo ver y ningún periodista ha logrado una entrevista con el comandante de la temible Teófilo Forero. Regresó pronto al único lugar del planeta donde se siente seguro: las selvas del Caquetá donde nunca lo pudo ubicar el Ejército a pesar de ser el objetivo militar número uno. La leyenda construída alrededor del aguerrido comandante de las Farc permanece intacto,  solo que ahora con un nuevo ingrediente: lidera en la zona de Miravalle un mega proyecto productivo en el corazón de la selva, con una hidroturbina que genera energía limpia desde el río Pato y paneles solares que completan el sistema sin afectar el medio ambiente.

La proeza la logró gracias al ingenio y la pericia del joven ingeniero huilense Raphael Plazas. Creció en Neiva con los rumores de la guerra con las Farc a la vuelta de la esquina y la Teófilo Forero como la gran amenaza, con lo cual ni el Paisa le resultaba ajeno. Recién había llegado de una pasantía en Munich en la fábrica Smarth Hydro Power, en donde aprendió los secretos de la energía alternativa, tomó rumbo al Espacio territorial de Miravalle a orillas de los ríos Coreguaje y el Pato. El encuentro fue en una casa improvisada en enero de 2017. La paz era una realidad, los bombardeos eran asunto del pasado y El Paisa y su guerrillerada de 300 hombres estaban listos a reemprender una nueva vida bajo su liderazgo, como lo habían hecho en la guerra.

El Paisa la tenía clara: ningún proyecto productivo que les asegurara primero la comida y luego la posibilidad de comercializar algún producto prosperaría sin energía. Y tenían cerca el río Pato y un  caudal que podría regularse sin daños ambientales y aprovecharlo en la generación de kilowatios de energía. Un hidrotornillo era la solución, y el ingeniero Rapahel Plazas, el hombre para echar a andar el proyecto.

Al  ingeniero Plazas le impresionó la propuesta de El Paisa. Aunque en Latinoamerica el único hidrotornillo que funcionaba está en Chile, se podía soñar en tener en Miravalle una turbina capaz de alimentar energéticamente una amplia zona del Caquetá. La dificultad que veía este joven  campeón internacional de Robótica en Inglaterra eran los recursos, y así se lo expresó al Paisa, quien le ripostó con optimismo: “Si nos quedamos esperando a Santos nos demoramos toda la vida. El gobierno no es serio. Yo me muevo por otro lado”, le aseguró al ingeniero.

Raphael Plazas decidió dejar las comodidades de la ciudad para internarse en las selvas del Caquetá y cumplir el sueño de cientos de guerrilleros.

Entusiasmado, Raphael se trasladó a vivir en un conteiner en Miravalle. Renunció a su puesto en el  Sena y se trasladó con escasas mudas, un computador y una impresora 3D. Antes de la detención de Santrich el 9 de abril de este año, que prendió las alarmas entre los guerrilleros desmovilizados,  El Paisa gobernaba traquilamente en las tierras del Caquetá donde su mando y relación con los campesinos estaban a toda prueba. Recibía visitantes, antendía delegaciones internacionales y buscaba financiación de su macroproyecto agrícola de Miravalle. Entre tanto el ingeniero trabajaba con sus drones buscando acomodar las terrazas con paneles solares que formaban la silueta del rostro del Comandante Máximo de las Farc, Manuel Marulanda Vélez.

Con paneles solares recrearon una imagen de Manuel Marulanda Velez para rendirle homenaje al máximo comandante de las Farc.

El propio Raphael lideró una idea que se convirtió en un buen argumento para conseguir fondos para el proyecto. Se internó con un grupo de exguerrilleros a la reserva del Coreguaje, una zona preservada por la guerra donde las Farc han tenido presencia histórica y filmó la rica fauna y flora donde sorprendían los osos hormigueros, osos perezosos y la cantidad de fuentes de agua. El video se volvió en una pieza valiosísima que le enviaron a los contactos de quienes requerían apoyo económico.

El embajador de Noruega Johan Vibe, reaccionó positivamente y lo contactó con la fundación Caritas. La colombiana Marta Rubiano Skretteberg, quien es la secretaria general de Caritas en Oslo, se entusiasmó y junto con su esposo decidieron visitar de incógnitos Miravalle. El Paisa tuvo tema de conversación fluida con el noruego por su común afición a la pesca, que el excomandante guerrillero practica en el río Vichada. Con su habilidad y elocuencia de culebrero antioqueño,  El Paisa no se fue por las ramas y de frente colocó sobre la mesa su sorprendente propuesta: “Mis hombres entregaron armas por un valor de USD $3 millones. Nosotros, en contra prestación, queremos $1.000 millones para poner a andar nuestros proyectos”. A las dos semanas recibiría $1.200 millones para comenzar su proyecto de hidribación energética.

Complementaria a esta financiación consiguieron recursos para Acuaponía, un sistema muy efectivo para cultivar peces y plantas que requieren 24 horas de iluminación, asi como proyectos de piscicultura coordinadas por la experta Mónica Avilés —El hidrotornillo siguió avanzando bajo la dirección del ingeniero Velásquez quien obtuvo el apoyo del empresario huilense Iván Joya que puso todo su taller mecánico a su disposición para ensamblar el proyecto estrella—. Con una inversión de $110 millones la zona tuvo energía sin necesidad de posteado ni cables.

La frustración llegó en abril de este año. El Paisa empezó a dudar del compromiso del gobierno con la seguridad de los excombatientes y sus dudas las profundizó la presencia de militares en áreas cercanas a Miravalle, sobrevuelos de drones y finalmente la detención de Jesús Santrich. No bastaron los estímulos con visitas a la zona para transmitir tranquilidad como la del delegado de la ONU, Jean Arnaut. La firmeza del Paisa se impuso y la decisión estaba tomada.

Una noche se despidió de sus hombres y también de Raphael Plazas: “donde estemos y como estemos vamos a apoyar esta zona y a los muchachos… no hay que flaquear”. Los casi trescientos guerrilleros que lo habían acompañado en la guerra y en la paz se quedaron perplejos. La tentación a abandonar la zona hizo carrera pero aguantaron.

Desde la clandestinidad sigue presente con comunicación con Rodolfo, el segundo al mando. Desde Noruega Caritas llega con su voz de aliento y apoyo económico que administra la Pastoral social en cabeza de Monseñor Héctor Fabio Henao, quien el pasado 14 de noviembre visitó Miravalle para inaugurar el primer sistema de hidrogeneración eléctrica de Colombia. Lo acompañó el senador por el partido Farc Pablo Catatumbo y representantes de la cooperación internacional. El ingeniero Raphael Plazas sirvió de guía junto con excombatientes y  campesinos de la zona que le han puesto el pecho a este esfuerzo de desarrollo tecnólogico y producción agrícola en la mitad de la selva. Pero su gestor, el artífice del invento, nunca llegó.

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