La navegabilidad del río Magdalena,¿un asalto a la sensatez?.

Por: Octavio Cruz González
Octubre 21, 2014
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La navegabilidad del río Magdalena,¿un asalto a la sensatez?.
Foto: Archivo Eluniversal.com.co

Un simple mortal, como yo, no es capaz de encontrar una explicación sensata, lógica o coordinada, distinta a que con el proyecto de “La navegabilidad del río Magdalena”, otra vez nos están metiendo los dedos en la boca, que nos van a robar sin contemplaciones y a dejar empeñados, como nación, quien sabe por cuántas generaciones futuras, y que como sociedad no encontramos las herramientas para que esto no ocurra ni siga ocurriendo, no reaccionamos a estos hechos que se suceden permanentemente, sin análisis concienzudos y sin resistencia férrea de una sociedad inexistente o indolente, que no es capaz de oponerse como un todo, como un bloque monolítico a estos proyectos monumentales, que disfrazados o vestidos de cierta academia convencen a muchos o distraen el verdadero objetivo que persiguen, que es el robo continuado al vivo bobo. Vistos estos términos, los de la sensatez, los de la lógica, la coordinación o el análisis bajo las concepciones de una persona que piensa que las cosas(obras o acciones) que son para el beneficio general, se hacen para que presten un servicio y para que beneficien a todos y no a unos cuantos, individuos o empresas, que amparados en los paradigmas de la libertad (política, religiosa, cultural o empresarial) solo maquinan las leyes, las normas y los contratos para que rediten a unos pocos; las obras públicas, como su nombre lo indica, tienen que perseguir objetivos comunes y no beneficios individuales, como sería el caso del proyecto “La recuperación de la navegabilidad del río Magdalena” al que quiero hacer referencia.

Hasta ahora las principales críticas al proyecto se han basado en cuestiones técnicas y económicas, como los métodos de dragado que se van a utilizar, la profundidad del dragado, los puertos que se van a construir, del turismo que se va a generar por las obras en las poblaciones beneficiadas por el proyecto, de las fuentes de empleo que se crearan, de los niveles de sedimentación que produce el río permanentemente ajenos a la desforestación de las riberas, de la experiencia de la empresa seleccionada, de los billones de pesos o de dólares que va costar, etcétera, etcétera. Sin embargo, entre las criticas conocidas o hasta ahora expuestas, de lo que menos se habla o se hace referencia en este proyecto es del agua en sí, no se hace, o es muy poca la mención a las fuentes de agua con las que el río Magdalena alimenta su curso o alimentara, de cómo él y sus tributarios van a mantener sus recursos hídricos, de cuales campañas o proyectos de reforestación de cuencas hidrográficas anexas al río están en ejecución o en curso de hacerlo, de cuáles son las campañas educativas y sociales que están ejecutando para su recuperación y su protección, de cómo se está priorizando el recurso hídrico sobre cualquier otro elemento, y hasta se habla de modelos de desarrollo o hasta de lo que piensa el papa en Roma. Cuando será que Colombia, como un país unido y consiente de sus ventajas y desventajas, entienda de una vez por todas que las riquezas del futuro está en recuperar sus fuentes hídricas, en reforestar sus bosques y selvas, el agua es el elemento del futuro, va a valer más que el oro y no lo queremos entender. Creo firmemente que el error garrafal de este neurálgico proyecto está en empezar por el final, no se puede entrar a solucionar el problema de la navegabilidad de un río, no solo la del Magdalena, si no la de cualquier río, sin garantizar de antemano el colchón natural de absorción que genere el flujo continuo del agua que abastece al río, que son los bosques y selvas, con sus raíces, sus sustratos y su transpiración que producen las nubes para las lluvias. Querer mejorarle el dragado a un río que se está quedando sin agua es una estupidez y una locura, este proyecto como está planteado solo va a beneficiar a los ejecutores de la obra. No siendo otro el motivo de la presente me suscribo.

 

Octavio Cruz González

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