La mentira en los medios de comunicación y otros demonios

La mentira en los medios de comunicación y otros demonios

Hace poco publicaron un artículo sobre el Chacal. Alguien asegura que hay impresiciones y sesgos en esa noticia, que se pueden ver también en otras

Por: Juan Fernando Romero Tobón
septiembre 13, 2022
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La mentira en los medios de comunicación y otros demonios

La gran prensa, la mediana o aun la pequeña pueden convertirse, como lo dijera Joseph Goebbels, en esa caja de resonancia para convertir en verdad ciertas mentiras y a la inversa. Es lo que ha acontecido hace poco con el artículo El Chacal: el terrorista venezolano que sigue pagando cárcel en París aparecido en el sitio de Las2Orillas el día 27 de agosto de 2022. Es importante, en todo caso, que el medio que lo difunde tenga la gallardía de admitir un error o, por lo menos, permitir que otra voz sea escuchada.

Por ello escribo estas breves líneas resaltando no solo varias imprecisiones sino además los sesgos de una noticia. Sin entrar en el debate de quién es terrorista, respecto a lo cual solo quiero advertir que el calificativo lo emite quien hace los más aviesos actos de terror como lo ha indicado con precisión el pensador norteamericano Noam Chomski refiriéndose a su propio país (por ejemplo, La cultura del Terrorismo, 2017), y acerca del prontuario de Ilich y su lucha a favor de la causa Palestina (nación sometida al escarnio diario del terror), no es cierto que ellos se hayan conocido en Líbano (fue en Londres), tampoco que el libro que escribió mi madre haya aparecido en 2008 (ocurrió en 1978, editorial Grijalbo, se puede consultar en internet) y es igualmente falso que él hubiese sido secuestrado por el gobierno francés en Gabón en 1995.

La acción de entrega de Ilich se produjo en Sudán en agosto 1994 en una truculenta negociación entre el gobierno de François Maurice Adrien Marie Mitterrand y el de Omar Hasán Ahmad al Bashir. Son ciertas las edades de ellos dos y que yo (su hijo) escribí ese sentido texto por la muerte de mi madre, al cual ustedes hacen alusión, una mujer (Nydia (con y griega) Tobón) que más que una “aventurera colombiana”, fue una libertaria universal, sin ninguna comilla, sencillamente una mujer que luchó por sus ideales y fue coherente, quien florece aún más con su partida. No me referiré a ese amor eterno que profesa Ilich por mi mamá, pues será el mismo quién lo ratifique, pero sí se puede colegir el señuelo novelero con que se transmite la nota. 

En fin… Tantos yerros en un breve artículo no hacen más que corroborar la gran desinformación que rodea este tema y cómo se siguen distorsionado los hechos y a las personas que mencionan en el texto, más allá de la referencia a Ilich. Es indignante que nuevamente se aluda a los mismos como si se llevara una posta terrorista o aventurera, según las diplomáticas palabras del autor de ese escrito, y que se acuda a esa ecuación subyacente, terrorista igual lucha por ideales de justicia social. Es, pues un nuevo ataque, esta vez a su memoria, por parte de un periodismo bastante mal informado y que, fácilmente, mancilla el honor de una persona que ya no puede defenderse. 

Esto me permite, además, citar una parte del libro de mi madre: 

Este libro, escrito parcialmente en mis días de prisión en Inglaterra, es el único y verdadero testimonio de una mujer que ya había conocido la cárcel en su país de origen por sus convicciones políticas. Por boca de mi abuelo, un liberal irreductible, aprendí a que la mujer tiene un papel que jugar en la vida, un papel que de ninguna manera debe ser secundario al hombre. (pág. 7) 

Es del caso, entonces, que publiquen esta rectificación con el relieve que dieron a la que ahora comento, a la que agrego este epitafio sobre quién era ella:

Nada detendrá tu viaje por las ensenadas, 

Penínsulas y archipiélagos de la libertad: 

Viotá, Bogotá, Londres, París. 

Ni este momento 

Navegarás en esa travesía eterna 

En el barco azul de nuestros recuerdos. 

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