La mala hora de Camilo Romero

Camilo Romero no despegó, su estrategia de posicionamiento no resultó efectiva y el “candidato animalista” no se convirtió en un fenómeno de opinión

Por: Fredy Alexánder Chaverra Colorado
marzo 28, 2022
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La mala hora de Camilo Romero
Foto: Wikimedia

El balance es claro: Camilo Romero no despegó, su estrategia de posicionamiento no resultó efectiva y el “candidato animalista” no se convirtió en un fenómeno de opinión. Ese mérito se lo llevó Francia Márquez. Y aunque Romero pintaba como una posible revelación y muchos pensaron que podía revalidar el resultado que alcanzó en la consulta de 2014, lo cierto es que se desgastó muy rápido, ya que, en su necesidad de llevar al Verde a las toldas del Pacto Histórico se vio atrapado en tediosas discusiones de mecánica electoral; y ya en la consulta del Pacto, no despuntó como candidato o siquiera marcó una distancia estratégica ante Petro.

Al final de la jornada Romero solo alcanzó 227.218 votos. Un resultado muy alejado de los 730.276 votos que logró en la consulta de Alianza Verde en 2014 o de los 329.324 votos con los que se alzó la gobernación de Nariño en 2015; precisamente, en Nariño, donde se presumía se encontraba su fortín electoral, solo registró 22.415 apoyos (hasta lo superó Francia Márquez). En ninguno de los 64 municipios del departamento fue la mayor votación. Sin duda, a Romero le fue muy mal y son resultados que lo ponen en saldo rojo en su retorno a la política nacional; además, que lo dejan débil ante Petro, muy alejado de convertirse en su fórmula vicepresidencial, en un jugador estratégico de cara a la primera vuelta o una eventual ficha de continuidad de cara al 2026.

Al parecer, la mayor victoria de Romero se redujo a llevarse una porción de los verdes al Pacto Histórico, pues al lado de León Fredy Muñoz e Inti Asprilla, lideró una resistencia activa que terminó dividiendo el partido entre el Pacto y el Centro Esperanza, librando un pulso con Carlos Amaya (el candidato verde que aterrizó en Centro Esperanza) y el sector de Angélica Lozano; sin embargo, esa “victoria” lo desgastó y a la postre no resultó tan rentable en términos electorales, ya que Amaya lo dobló al sacar 451.233 votos y al cierre de la jornada se convirtió en una de las grandes sorpresas (superando a Alejandro Gaviria y a Robledo).

Por si fuera poco, su ficha en la lista del Pacto no alcanzó curul y a León Fredy Muñoz, su principal aliado en Antioquia, no le alcanzó para dar el salto de la Cámara al Senado.

Más allá de las cifras, considero que la aspiración de Romero fue perdiendo impulso a raíz de varias circunstancias. Primero, el exgobernador nunca pudo diferenciarse de Petro (algo que si logró Francia Márquez) o asumir una narrativa emocional, al final, lo intentó con la propuesta del gobierno animalista, pero no trascendió en la opinión pública o si quiera se convirtió en un factor diferenciador. Segundo, Romero no dio grandes golpes de opinión, solo dos: la salida del Verde y retirarse de una entrevista de Néstor Morales. Nada más. El “Makinon” (una camioneta que utilizó como sede ambulante) no pasó de ser una estrategia vistosa y sus intervenciones en los debates siempre fueron estructurados y precisos (nunca fueron disruptivos).

Finalmente, con la llegada de la campaña, también se reactivó su proceso en la Corte Suprema de Justicia, un asunto que sus opositores en el Verde nunca escatimaron en ventilar. A lo que se agrega (en los mismos términos procesales) un reciente llamado a juicio disciplinario por parte de la Procuraduría. Circunstancias que van configurando una mala hora y que seguramente ponen en entredicho el futuro político del exgobernador, por el momento, dependiente del rol que Petro le asigne en un eventual gobierno (¿un Ministerio?).

Solo va quedando claro que los próximos meses serán decisivos para saber como acabará la mala hora de Camilo Romero.

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