La línea roja de la Coalición Centro Esperanza: el rechazo al continuismo duquista

El alegato de Íngrid a Gaviria no es por hacer alianzas con políticos, como si todos fueran iguales; es por recibir apoyos de politiqueros que apoyan a Duque

Por: Jorge Enrique Esguerra Leongómez
enero 27, 2022
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La línea roja de la Coalición Centro Esperanza: el rechazo al continuismo duquista
Foto: Archivo

Se ha querido tergiversar en los medios el reclamo que Ingrid Betancourt le hizo a Alejandro Gaviria en el debate de los precandidatos a la presidencia convocado por la Revista Semana-El Tiempo del pasado 25 de enero.

No es por hacer alianzas con políticos, como si todos fueran iguales; es por recibir apoyos de politiqueros que apoyan a Duque.

En ese debate, en efecto, uno de los enfrentamientos más fuertes tuvo que ver con la línea roja que hoy debe determinar el quehacer político; el que debe deslindarlo del continuismo politiquero nutrido de la compra de conciencias y de caudillismos amañados que se nutren de las maquinarias corruptas.

Y como en épocas de elecciones quienes han apelado a esas prácticas buscan acomodarse y apegarse a candidatos que les puedan dar réditos políticos, es imperioso recordar esa línea roja que es la que puede garantizar un verdadero cambio, porque no hacerlo y tolerar el agrietamiento de las coaliciones para que penetre el clientelismo, es permitir que se reedite la centenaria entronización de la corrupción en el palacio de Nariño.

Es lo que con valentía hizo Ingrid Betancourt, precandidata por la Coalición Centro Esperanza, al reclamarle en ese debate al también precandidato por la misma Coalición, Alejandro Gaviria, el que recibiera el apoyo de un senador de Cambio Radical, uno de los partidos más corruptos y que ha hecho parte del pacto gobiernista de Iván Duque.

Porque al admitirlo, Gaviria no lo hace a título personal ni de su movimiento político, sino que afecta a la Coalición Centro Esperanza de la que hace parte, y en cuyo seno se comprometió a acatar esa línea roja, que es uno de los propósitos centrales que esa agrupación ha defendido desde hace más de un año, cuando nació con Humberto de la Calle, Sergio Fajardo, Jorge Enrique Robledo, Juan Fernando Cristo, Juan Manuel Galán y el Partido Verde, todos opuestos al continuismo duquista y comprometidos con el cambio responsable que requiere el país.

Y recordemos que cuando el exrector de los Andes lanzó su precandidatura, como comenzó a ser reclamado por sectores de centro y César Gaviria lo tenía como potencial candidato del Partido Liberal que apoya a Duque, la Coalición de la Esperanza le exigió que se deslindara de ese posible nexo y que actuara en concordancia con la “independencia” lograda mediante firmas, ante lo cual respondió cortando con César Gaviria y dejándolo sin saber qué camino coger.

Por eso, Alejandro Gaviria entró a la Coalición y se comprometió a respetar sus principios éticos, por lo que el justificado reclamo de Ingrid Betancourt era necesario y oportuno, mientras la respuesta del infractor fue un insulto y una descalificación personal.

Es tan importante hoy la reafirmación de esos principios sobre los que debe sustentarse el cambio, porque la corrupción en Colombia se ha enquistado en las estructuras políticas de tal manera que impiden las transformaciones que requiere el país.

Para hacer un poco de historia, la componenda del Frente Nacional del siglo pasado se levantó sobre la base del clientelismo y la politiquería, la represión y la exclusión, pero lamentablemente las fuerzas opositoras principales recurrían a la lucha armada o bebían del caudillismo populista, por lo que el fracaso rotundo de sus posiciones acabó prolongando esos males hasta hoy.

Recordemos que Ingrid Betancourt comenzó su lucha política, en 1998, en oposición a esa tradición corrupta, se opuso al gobierno de Álvaro Uribe y fue secuestrada durante seis años por las FARC.

Y cuando a principios de este siglo comenzó a consolidarse la izquierda democrática que trazó la primera gran línea roja -el deslinde con la confrontación armada-, también planteó la necesidad de llegar al poder apartándose y condenando al clientelismo.

El arribo con votos de opinión de Carlos Gaviria Díaz y Jorge Enrique Robledo al Senado, en 2002, que marcó el principio de la construcción de los principios de la izquierda democrática, hace recordar la famosa expresión del primero, “el que paga para llegar, llega para robar”, que estaba trazando precisamente esa línea roja que debía ser el estandarte de la política para llegar a gobernar.

Por eso, también fue famosa la expresión que utilizó el exmagistrado al referirse a un caso de disidencia dentro del  Polo Democrático Alternativo: “Gustavo Petro gana porque ha hecho demasiadas concesiones a la política tradicional”, cuando constató que el disidente fue a hacer alianzas con el recién elegido Juan Manuel Santos, el candidato que puso Uribe en 2010, contradiciendo a la dirección del Polo que le acababa de declarar la oposición al nuevo mandato (https://prensarural.org/spip/spip.php?article6720).

Hoy están desmarcadas claramente las posiciones en vísperas de las elecciones del 13 de marzo para Congreso y consultas presidenciales de las coaliciones.

Estas son tres: por un lado, está el continuismo que intenta elegir a Duque en cuerpo ajeno, integrado por las fuerzas del Equipo por Colombia, algunos congresistas y exalcaldes que fueron elegidos por las maquinarias clientelistas tradicionales.

Por el opuesto, el llamado Pacto Histórico, que es en realidad un pacto en torno a Petro y que reedita las prácticas caudillistas y politiqueras, al hacer y pretender alianzas con sectores del establecimiento, como es, entre otros, el caso de Luis Pérez, que es la conexión con el extraviado César Gaviria.

Finalmente, la Coalición Centro Esperanza, que es fiel a los principios trazados por Carlos Gaviria en torno a la decencia en la política y que está consolidando una unión de fuerzas diversas, hoy debate en su interior la permanencia de esos principios que lamentablemente uno de sus miembros quiere vulnerar.

(Por favor adjuntar fotos de Ingrid Betancourt y Alejandro Gaviria que ustedes consideren. Muchas gracias)

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