Opinión

La insatisfacción, el mal del siglo

Por:
agosto 31, 2014
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Cerca de cuarenta años de ejercer la medicina me han conducido a visualizar una causa primigenia de las enfermedades: la insatisfacción. Lo digo con tranquilidad y firmeza. Hablo de enfermedad física, mental, social. Tomo la violencia como enfermedad, la corrupción igual, el engaño, la mentira no escapan a esta categoría que se asocia a comportamientos por demás patológicos. Por lógica, la depresión, el estrés, los miedos, la ira y la ansiedad se enmarcan en enfermedad mental. Las físicas como infarto al corazón, diabetes, artritis, cáncer, y muchas más, ya tienen comprobación científica en que una parte de su origen o de su perpetuación viene de lo mental. O sea, todo va ligado. La mente insatisfecha conduce a una u otra enfermedad, la social o la física, cuando no a ambas.

¿La insatisfacción con qué?  Podría contestar que con todo, pero sería demasiado fácil. Veamos algunos ejemplos.

La insatisfacción con los bienes materiales conduce al robo en sus diversas formas, con el fin de obtener lo que creemos justo para nosotros y de lo que la vida nos ha privado. Es un cáncer social. Endeudarse más allá de nuestras capacidades es una forma de robo a sí mismo, cáncer (económico) personal. Esta ansia de acumular no deja tranquilo a quien la tiene, el sufrimiento llega aparejado y de allí a una gastritis crónica, al colon irritable, al dolor de los espasmos musculares no hay mucho trecho. La insatisfacción crea enfermedad.

Insatisfacción con el poder. Quien no ceja de querer tener control, se angustia por alcanzarlo. Poder y control son dos caras de una misma moneda. La angustia va de la mano de la depresión, de las adicciones y el suicidio. La insatisfacción crea enfermedad mental.

Insatisfacción con el cuerpo conduce a mutilarlo. Definición de Mutilar: 1.Cortarle o arrancarle a un ser vivo un miembro o una parte del cuerpo violentamente. Qué es sino esto gran parte de la cirugía estética. Arrancar grasa o sea liposucción. Tornear el torso quitando costillas. Cortar piel para eliminar arrugas. ¿Existe algo más violento? La insatisfacción enferma con el sofisma de la autoestima.

Insatisfacción con la pareja conduce a deslealtad, a permanecer unidos con sufrimiento, a violencia sutil en el lenguaje de la crítica, de la desvaloración. No nos damos cuenta del sufrimiento que creamos en nuestro derredor, especialmente en los hijos, al permanecer unidos en una relación con falta de armonía. ¿Cómo no va esto a enfermar?

La insatisfacción puede ser positiva, puede llevar a ser creativa y de allí nacen las buenas obras. Pero si se vive la insatisfacción con sufrimiento, ello sí que conduce a comportamientos errados y a enfermar. El cuerpo resiente el malestar crónico de la insatisfacción y reacciona con enfermedades físicas.

¿Cómo saber con qué  estás insatisfecho? Generalmente contestamos fácil esta pregunta, pero si queremos profundizar preguntémonos: ¿si usted supiera que va a morir en un mes, que haría? Con toda sinceridad yo dije “seguiría haciendo lo que estoy haciendo”. Estoy en una buena etapa de mi vida, he logrado la satisfacción en la gran mayoría de mis actividades.

El remedio, la satisfacción con lo que se tiene, con lo que se hace, con lo que se es. Dirán ustedes, ¿dónde queda el deseo de mejorar, de progreso? ¿Es satisfacción igual a conformismo? No. Simplemente no. Satisfacción es gratitud, es aceptación activa, es estar contentos con lo que somos. Satisfacción es dejar de lado el egoísmo  y trabajar solo para servir. Centrar el trabajo en el servicio a los demás y no en la autorrecompensa elimina la insatisfacción, cura y sana a la sociedad y al individuo.

 

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