“Les voy a construir un puente y si no hay río se los construyo también!” En los meses anteriores a cualquier elección, el término más utilizado para describir a los candidatos es “populista”.
La definición más aceptada en las ciencias políticas contemporáneas, propuesta por Cas Mudde y Cristóbal Rovira Kaltwasser, la describe como: “Ideología de centro que considera que la sociedad está dividida en dos grupos homogéneos y antagónicos: el pueblo puro y la élite corrupta”.
En la historia política reciente de Colombia, para las elecciones presidenciales del año 2022 se calificó de “populistas” tanto a Gustavo Petro como a Rodolfo Hernández, dos perfiles distintos: izquierda progresista vs. derecha antipolítica. Aunque popularmente se cree que el populismo es demagogia barata, cualquier candidato que haga promesas de campaña nada prácticas e incluso sin sentido, pero bien recibidas por las masas.
Creer que un candidato al tener propuestas vacías y sin sentido es populista es realmente peligroso, porque deja zanjado el camino para que los verdaderos populistas hagan su trabajo: dividir. Estos son los que logran polarizar a una nación, sumergiendo a la población en una guerra de castas que no es real, pero termina generando bajas reales. El principal problema está en la aceptación de estos discursos, el populista sabe que ese estilo genera aceptación y lo ayuda a conseguir los votos, por eso una vez es electo, continúa siéndolo.
Un país con antecedentes de violencia política no puede permitirse candidatos y/o mandatarios populistas, en el 2025 a causa de la polarización extrema fue asesinado un precandidato presidencial, lo cual fue criticado y apoyado por diversos sectores. Era común leer en las redes sociales todo tipo de justificaciones, un total sin sentido para un país en donde las madres aún lloran a sus hijos, víctimas del conflicto armado.
La izquierda y la derecha se enfrentan esta vez desde los extremos, dividiendo, fragmentando y radicalizando con sus narrativas: los anti-élites vs los anti-petristas. Se esconden detrás de la retórica y la ideología, pero la manera de hacer campaña y de gobernar, es sin lugar a duda, populista.
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