Opinión

La enfermedad, un “mal” necesario

La enfermedad nos obliga a asumir conductas y hábitos que no son cotidianos. Pregúntate: ¿Qué es lo más difícil de la enfermedad que tengo? ¿A qué me está obligando?

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noviembre 09, 2019
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La enfermedad, un “mal” necesario
“Doctor, vengo a que usted me guíe y acompañe para que yo haga lo que necesito para curarme”

Comentábamos con un grupo de amigos. “Doctor, vengo a que usted me cure”. como la frase que escuchamos continuamente en nuestros consultorios. Nos preguntábamos: ¿cuándo la mayoría de las personas van a llegar diciendo? “Doctor, vengo a que usted me guíe y acompañe para que yo haga lo que necesito para curarme”. Gran diferencia, pedir que nos hagan, a hacer nosotros mismos.

Tolerancia, gratitud, dependencia, paciencia, reposo, un alto en el camino, mirar desde otra perspectiva, son apenas unas pocas cosas de lo que la enfermedad nos enseña. A veces somos tan testarudos para aprenderlas, -sin la enfermedad-, que se requiere de ella para que lo hagamos. Por ello podemos decir que: “la enfermedad es un mal necesario”. Sí, la enfermedad nos obliga a asumir conductas y hábitos que no son cotidianos en nuestras vidas.

Pregúntate: ¿Qué es lo más difícil de la enfermedad que tengo?  ¿A qué me está obligando la enfermedad?, por decirlo así. Me obliga a hacer aquello que no quiero por nada hacer, o ser, o tener. Allí está la semilla de la enseñanza. Está en aquello a lo que le tienes miedo o rechazas: entregarte; ceder el control; dar un paso al lado. Pedir ayuda; depender de los demás; ir más lento; sanar viejas heridas emocionales; tener gratitud; perdonar; hacer ejercicio o dejar de hacerlo; buscar nuevos amigos; renunciar al empleo; intentar un nuevo modo de vida; cambiar de ciudad; ser más amable; ser tolerante; pero sobre todo a quererse a sí mismo, son otras enseñanzas acopladas a una enfermedad. Está en nosotros escuchar y aprender, o no.

Para ello existen multitud de talleres, conferencias, terapeutas y médicos que toman en forma literal lo que está escrito al respecto en los libros. Sí, para saber la lección aparejada a un órgano o una enfermedad. Solo por poner unos pocos ejemplos, dicen que: las rodillas representan el orgullo; el hígado, la rabia; los pulmones, la tristeza; la diabetes, la falla en recibir la alegría; el infarto cardiaco, el no amarse. Aunque esto tenga algo de validez, la individualidad de cada persona, de cada ser humano, hace que sea imposible encajar todo lo que dicen los textos, sin tener la escucha del propio cuerpo, de la intuición y de esa voz interior que nos dice que es lo que estamos aprendiendo. Ello es nuestra tarea.

 

Aprender de la enfermedad es dejar de pensar que solo lo externo
influye en nuestra salud,  Es ir al interior
y revisar qué nos beneficia y qué altera nuestra mente y emociones

 

Aprender para sanar va de la mano con los tratamientos médicos convencionales y alternativos. No es un sustituto, no es una panacea, es ver a la enfermedad como parte del camino de la vida que debemos recorrer y del cual podemos salir airosos. Es la mirada espiritual sobre la enfermedad.

Aprender de la enfermedad es dejar el paradigma de que solo lo externo influye en nuestra salud, que son solamente la comida chatarra, los tóxicos en el ambiente, las otras personas con sus comportamientos, etcétera, lo que nos enferma.  Es ir más al interior de cada cual y revisar cómo estamos viviendo nuestra vida. Qué cosas nos benefician y cuales alteran tanto nuestra mente y nuestras emociones, que el cuerpo reacciona enfermando y pidiendo auxilio para que reflexionemos y modifiquemos hábitos y comportamientos.

La medicina convencional propugna desde siempre, desde la medicina Islámica, Babilónica, Grecia, Roma y Oriente, sobre mantener unos hábitos saludables. Éstos hábitos son los que hay que aprender cuando enfermamos. Son hábitos que no tenemos, hábitos nuevos. Como también hay hábitos antiguos que hay que dejar de lado, que hay que abandonar.

Gracias por leer, reflexionar, aplicar.

Médico, medicina del alma

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