La economía subterránea es la clave

"De otra forma la ecuación no tendría solución real y las cuentas no cuadrarían"

Por: omar orlando tovar troches
septiembre 23, 2020
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La economía subterránea es la clave
Foto: Pixabay

La nota se iba a llamar economía underground, haciendo caso a la tendencia esnobista que tenemos los colombianos de ponerle nombres bonitos o al menos exóticos a todo aquello que suene grotesco, revele nuestras taras o muestre por enésima vez lo proclives que somos para cubrir con finos perfumes lo mal oliente de algunas de las actuaciones de nuestra sociedad.

Así como lo hicimos con los asesinatos de los jóvenes de Soacha, a los que el gobierno del buen muchacho, hoy privado de la libertad en el Ubérrimo, le dio por llamar falsos positivos, o con las recientes masacres de los jóvenes del sur occidente colombiano, a las que el gobierno del emulo homúnculo del innombrable, le dio por bautizar como asesinatos colectivos; así iba a proceder el suscrito para designar la economía traqueta o subterránea, llamándola underground.

Más allá del nombre de nuestra economía, está lo que serísimos estudios realizados todos ellos, por serísimas instituciones y publicadas por serísimos medios, han venido revelando acerca de la incidencia de la llamada economía subterránea, en el desempeño de la economía ordinaria, la de la gente bien, que valga la pena decir somos casi todos y la que, a pesar de sus exorbitantes cifras, aún no ha podido trascender en los titulares noticiosos de los medios criollos, más afanados en congraciarse con el gobierno Duque, llenando a la sociedad colombiana con la narrativa oficial, según la cual, quienes disentimos, protestamos y nos oponemos, debemos ser encasillados bajo el remoquete de vándalos; que en revelar el gran peso específico de la economía subterránea en nuestro país.

Algunas perlitas de los mencionados estudios demuestran por ejemplo que: “A nivel local, el tamaño de la economía subterránea habría pasado del 49,6 por ciento al 35,1 por ciento del PIB en el período 1985-2012” [1], mientras que, en análisis posteriores sobre el comportamiento de la economía ilegal se tiene que, “Un estudio de economía subterránea publicado por Anif en 2017 menciona que 3% del PIB correspondería al narcotráfico y negocios asociados, cerca de $29,2 billones, mientras que desde el Emisor se ha hablado de que estas transacciones ilícitas podrían ser 2% del PIB" [2]. Cifras que, incluso al más ignorante en altos estudios de economía, como mínimo deberían llamar la atención, ya que según estos análisis, puesta en pesos, esta economía pesa hasta $19 billones en el Producto Interno Bruto de Colombia [3], si no es que más.

Sin entrar a navegar en las cenagosas aguas de la hermética ciencia de la economía, el ciudadano de a pie, como lo es el ocasional lector de esta nota y su autor, podría empezar a plantearse algunos interrogantes tales como: ¿Qué tanta presión han ejercido y ejercen sobre las decisiones del gobierno sobre la re apertura económica del país en medio de la pandemia del COVID-19, los agentes oficiosos de la economía subterránea? ¿Por qué a pesar de la supuesta crisis de la economía colombiana, por culpa de la peste, el gobierno le está apostando fuertemente a sectores de la economía suntuaria, como la hotelera, el turismo y el entretenimiento? ¿De dónde saldría todo el dinero que supuestamente van a gastar los colombianos en el sector comercial, si el desempleo, según las cifras del gobierno, ronda los 4 millones de personas? ¿Si el dinero no surge espontáneamente en la naturaleza y el emisor no irrigo con efectivo a la economía durante el encierro, de dónde se espera que los colombianos vayan a sacar para pagar compromisos bancarios, servicios públicos, arrendamientos y compra de carros? ¿Por qué desde hace mucho tiempo atrás se han venido incrementando los negocios comerciales de artículos que no son de primera necesidad y con alto costo, con escasa clientela y que no han sentido el efecto de la caída del precio del petróleo, la revaluación del dólar o la peste?

Parafraseando al Nobel de Literatura, Bob Dylan, la respuesta mi amigo, está flotando en el aire: la economía subterránea es la clave, de otra forma la ecuación no tendría solución real, las cuentas no cuadrarían en una economía que le ha apostado al extractivismo realizado por trasnacionales, al turismo y al comercio, las que sumadas no generarían el empleo suficiente para que el consumo, que se supone sostiene este modelo, pudiera mantenerse en los niveles que ha demostrado y se espera siga teniendo.

Por algo, algunos analistas extranjeros se maravillaban de la capacidad de compra de los colombianos y de la cantidad de colombianos gastando dólares en el extranjero, como ocurrió en el pasado mundial de fútbol en Rusia. La respuesta, mi amigo, está flotando en el aire: la economía subterránea es la clave. Ahora sí, que me lluevan rayos y centellas.

[1] Economía ilegal mueve 35% del PIB

[2] Narcotráfico pesa hasta $19 billones en el Producto Interno Bruto de Colombia

[3] Ibídem.

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