La disparada del Coronavirus en Medellín evidencia que los paisas no somos tan civilizados como pensamos

En pocos días pasamos de ufanarnos de no tener contagios a ser uno de los focos del virus en Colombia. La cultura ciudadana falló

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julio 24, 2020
La disparada del Coronavirus en Medellín evidencia que los paisas no somos tan civilizados como pensamos

Le pusimos la lupa a la economía de uno de los departamentos y una de las ciudades más importantes de Colombia: Antioquia y Medellín. Caracterizados por la pujanza y la templanza de su gente, han sacado ese ingenio ancestral paisa y han venido superando todos los obstáculos en la crisis desatada por el coronavirus y el contagio masivo por Covid-19 que, por momentos, parecería acorralarnos, llevando a mandatarios locales y regionales a tomar medidas restrictivas que inevitablemente agudizan la profunda crisis económica que vivimos, pero a su vez necesarias para mantener el control de un virus que está acabando con décadas de avances económicos para nuestro país. Ejemplo de estas acciones de contención es el 4 x 3 que implementó el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, y que se traduce en cuatro días de apertura y tres días de cierre.

Pese al cese de actividades implementado el puente festivo pasado —y que se extenderá por los próximos fines de semana—, medidas como el cierre de la comuna 10 (centro de la ciudad), la restricción en la circulación y la apertura condicionada del comercio en general han generado grandes debates en diferentes sectores de la población. Por un lado, hay una ciudadanía comprometida con la ciudad y su economía, acatando las medidas y haciendo gala de todo su ingenio para no parar de generar ingresos y poder comercializar sus productos. Personas que hoy deciden reemprender y reconstruir con disciplina, transformando estos días restrictivos en una gran cadena comercial, sirviéndose de las redes sociales como aliadas para la difusión y de los domiciliarios, que ponen a circular sus productos en la ciudad. Héroes encarnados en grandiosos ciudadanos que entienden el mensaje enviado por Esteban Restrepo, secretario de Gobierno de Medellín: “Con disciplina social y corresponsabilidad como ciudadanía podremos salir adelante y donde el bienestar de la comunidad en medio de la crisis hacia el pico de contagios, es fundamental”.

Por otro lado, tenemos un sector de la población que promueve la indisciplina y cuyo mal comportamiento se ve reflejado en consecuencias como el aumento de contagios, la pérdida de vidas humanas, el cierre prolongado del comercio tradicional —como el del centro de la ciudad— y demás consecuencias sociales y económicas negativas.

Una de las razones para que Medellín fuera declarada en Estado de Cuidado Total fue el reciente aumento en la ocupación de las UCI en el Valle de Aburrá, que al 23 de julio, por contagios por Covid-19, es de 86,9 %, una cifra alarmante que lleva de nuevo a la Alcaldía de Medellín a sostener esta medida y pese a que el gobernador encargado de Antioquia, vía Twitter, manifestara lo contrario y olvidara que la vida es el interés superior a preservar. A pesar de esa desavenencia, el mandatario local insistió en su postura por cuidar a Medellín y su gente declarando que: “Aquí la vida tiene que ser el primer factor para privilegiar”. Y es que sin vida y sin salud no existe una economía por la cual trabajar.

Todo estos ingredientes mezclados condujeron a que gran parte del sector económico de la ciudad reemprendiera y buscara alternativas seguras para mantener con vida sus actividades económicas. Tal es el caso de Luz Peña, quien aprovecha que las familias están en sus casas para ofrecer postres y almuerzos caseros. A esta emprendedora, como ella misma lo manifiesta, la medida no la afecta y la impulsó a consolidar esta actividad que antes realizaba solo para eventos especiales como la principal actividad económica de su familia. Otros sectores, como el de productos comestibles y cárnicos, expertos en superar barreras —y aunque en el gremio existan desacuerdos— concluyen que lo primero es la vida y respaldan las decisiones del mandatario local para bajar los 10.850 contagios y no tener que usar las 90 camas de UCI que quedan disponibles en la ciudad. Esta última cifra pone a la ciudadanía en general a replantear el comportamiento que traíamos durante la cuarentena inteligente y que se restringió por el uso de ella y las consecuencias que hoy ya todos.

Los emprendedores y los comerciantes buscan tener más apoyo de la ciudadanía, pues definitivamente las fiestas clandestinas, los encuentros acompañados del exceso del alcohol y falta del uso de protocolos de bioseguridad son ingredientes nefastos para que se lleve a cabo la reapertura económica y se adelanten los planes piloto que beneficiarían a millones de medellinenses y habitantes del Valle de Aburrá.

La mano de la institucionalidad está presta para reactivar de manera segura el centro de la ciudad que genera más de 75.000 empleos activos y formales y fortalecer la novedad del momento de esos pequeños emprendedores que hoy son el sostenimiento económico de miles de familias y mueven 80 % de empleos activos en la ciudad con una modalidad que alcanza una cifra de 60 % aún sin formalizarse y que se espera que encuentren el respaldo necesario para que un futuro no lejano se conviertan en las grandes empresas que salvaron la economía del país. Iniciativas valiosas de estos nuevos superhéroes urbanos. No son la Mujer Maravilla, ni Batman, ni Superman; no tienen capa y mucho menos antifaz, están armados de sueños, tapabocas, máscaras, guantes y protocolos de asepsia, además de estar cargados de innovación y creatividad. Esa misma gente que hoy decide reemprender y reconstruir con disciplina su futuro y que a corto plazo se reflejará en la reducción de la mortalidad por Covid-19.

Todo ello de la mano del trabajo conjunto del alcalde Daniel Quintero; las secretarías de Gobierno, Salud, Desarrollo económico, Convivencia y Seguridad del Municipio de Medellín, y los 21 puestos de control de mando unificado en puntos estratégicos de la ciudad, que aumentan la seguridad y la cultura de la no violencias y donde estos días restrictivos, además de reafirmar nuestro amor por Medellín, han elevado el nivel de compromiso de todos sus ciudadanos con su sostenibilidad y la garantía del derecho a una sana convivencia y a la vida.

 

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