La confusión alrededor del "socialismo"

"Esta es una palabra bastante prostituida en el léxico político", escribe Ariel Peña, no sin antes dar su perspectiva

Por: Ariel Peña González
noviembre 04, 2020
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La confusión alrededor del
Foto: Pixabay

La campaña electoral en Estados Unidos estuvo atestada de una serie de vaguedades con respeto al término socialismo, acusando a Joe Biden de ser representante de una de esas corrientes; dado que el vocablo da para especular, esencialmente por la falta de discernimiento de las fuerzas democráticas en varios países. De ahí que hay que rechazar la dicotomía que las bandas marxistas quieren vender entre socialismo o capitalismo, puesto que en la actual situación la contradicción antagónica es entre la democracia y el totalitarismo, representado este último por los partidos y movimientos comunistas que con diferente pelaje se mimetizan dentro la democracia para destruirla.

Churchill afirmó: “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”. Aunque necesariamente la expresión anterior del gran político británico no se le podría endilgar a la palabra socialismo absolutamente, dado que esta es muy confusa, profusa y difusa. Entonces indiscutiblemente Churchill en aquella célebre frase se refiere a la trampa comunista del marxismo-leninismo y de igual manera al fascismo, cuya génesis es el marxismo con Benito Mussolini (rabioso militante de esa corriente a principios del siglo XX). Además, indudablemente, el expremier inglés también alude al nazismo de Hitler, cuyo nombre de pila era: Partido Obrero Nacional Socialista. Todos los tres son totalitarios en la teoría y en la práctica.

Ahora bien, cuando se habla del socialismo, que es una palabra bastante prostituida en el léxico político, es pertinente preguntar cuál, en vista de que dicho término ha tenido bastantes acepciones a través de la historia, empezando por Hitler, a quien ya nos referimos. Valga decir que el führer fue el dirigente máximo del partido nazi y dentro de su ideario, antes de llegar al poder en Alemania, afirmaba que luchaba por los pobres, la justicia social, y además se proclamaba revolucionario y desde luego socialista.

Por su parte, Benito Mussolini, antes de fundar el fascismo, era marxista radical y miembro del partido socialista italiano e hizo expulsar de esa colectividad a los socialdemócratas por eclécticos. El duce fue admirado por Lenin, quien en 1922 regañó a los dirigentes del comunismo italiano por haber dejado ir a Mussolini, pues, según el sátrapa ruso, era el líder indicado para haber hecho la revolución en la península antes de 1914. Vale agregar que al duce lo acompañó en la empresa fascista Nicola Bombacci, fundador del partido comunista italiano; los dos murieron ejecutados en 1945. Acá volvemos a afirmar que de Mussolini se recuerda que jamás abjuró del marxismo, pero además se proclamó siempre socialista, y fundó el fascismo para ser más “ revolucionario”.

Con eso claro, dentro del término socialista hay que mencionar a la socialdemocracia surgida en la Segunda Internacional de los Trabajadores, siendo personajes destacados de esa organización Eduardo Berstein, quien le desmitificó al marxismo su dogma del materialismo histórico en Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia. También, Karl Kautskt, que escribió un documento sobre la dictadura del proletariado, en donde cuestionaba de forma vehemente las posiciones totalitarias de Lenin, quien consideraba el poder del Estado para reprimir a las masas como su dios. Así que el término socialista se presta para muchas confusiones.

Pero si hay algo sarcástico dentro del socialismo es la denominación que se le da de “científico” originado en el esperpento marxista, y que se aplicó con toda rigurosidad en los países de la antigua cortina de hierro, antes de la caída del muro de Berlín, y en la actualidad de manera bestial se materializa en Cuba, Norcorea, Venezuela y Nicaragua, especialmente. Esto muestra claramente que si ese socialismo fuera “científico” se hubiera experimentado primero con ratas y no con seres humanos, como ya lo hemos mencionado en otras ocasiones.

El marxismo-leninismo que ha sido la organización que más crímenes ha cometido en la historia de la humanidad, aprovechándose del atraso ideológico de algunos pueblos latinoamericanos, usando a un nostálgico de la guerra fría como fue Hugo Chávez, montó el socialismo del siglo XXI en Venezuela para proyectarlo hacia Latinoamérica y el Caribe usando la renta petrolera de ese país, comprando gobiernos y financiando partidos políticos y movimientos subversivos en la región afines al chavismo, con la fabula de la bandera bolivariana.

Fidel Castro dijo sin ningún empacho en el 2010 que el socialismo del siglo XXI era el comunismo de Karl Marx, o sea que implementar ese socialismo es una involución y echar para atrás la rueda de la historia, pues el comunismo totalitario fue repudiado en Europa oriental en 1989 con la caída del muro de Berlín, y los marxistas latinoamericanos ni cortos ni perezosos encabezados por el genocida cubano crearon el foro de Sao Pablo en 1990, para reciclar los desperdicios del comunismo totalitario desechados en el viejo continente, los cuales conjugaron con movimientos “alternativos y progresistas” para formar el socialismo del Siglo XXl.

Por eso el “sueño socialista” de los totalitarios marxistas de todas las insignias es el “socialismo real”, que ha sido un fracaso estruendoso para pueblos del mundo, pero que le ha servido a los burócratas comunistas para engañar y tomar la dirección de algunas naciones y llevar a las masas a la esclavitud, montando dictaduras oprobiosas sempiternas, reprimiendo y envileciendo a pueblos enteros, pues la argucia marxista-leninista de luchar a favor de los pobres es una gran farsa, que solo ha servido para instaurar dictaduras infames de las cuales es difícil salir.

En resumidas cuentas, el socialismo al que nos quieren llevar los comunistas totalitarios, los progresistas y alternativos no es el de la socialdemocracia de los países escandinavos, tampoco el socialismo utópico de los anarquistas del siglo XIX, mucho menos un socialismo humanista, ya que el comunismo es inhumano por principio, sino que los totalitarios quieren que Colombia caiga en el socialismo fundamentado en la patraña del marxismo-leninismo, que es despreciable y miserable, y que ha conducido a millones de mujeres y hombres al envilecimiento y la muerte. De ahí que hay que rechazar el maniqueísmo marxista entre socialismo o capitalismo, porque estos dos términos tienen muchas aplicaciones, y por ello no se debe creer en esos dilemas maximalistas usados con vileza por parte de los seguidores de la cuadrilla comunista totalitaria.

En los tiempos actuales, una tarea fundamental para la supervivencia humana es la defensa sin ambages de la libertad y la democracia, rechazando al totalitarismo marxista que es enemigo por antonomasia de la humanidad, por ello la unidad de acción entre el liberalismo clásico, la social democracia y las fuerzas libertarias es necesaria para la paz y el progreso de los pueblos; debido a que la contradicción principal es entre la democracia y el totalitarismo comunista.

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