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La champeta ya no es lo que era, las “suegras voladoras” hace tiempo se acabaron

“Nuestra ‘champeta criolla’ rompía fronteras y llegaba al corazón, a donde la ‘champeta urbana’ se le hace difícil llegar y si llega, no se queda”

Por: Zaidys Gutiérrez Díaz
Octubre 17, 2017
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La champeta ya no es lo que era, las “suegras voladoras” hace tiempo se acabaron
Foto: Youtube

Antes de leer este texto asegúrese de ser un “champetúo” hasta morir, a mucho gusto y a mucho honor. De no ser así probablemente no sepa de lo que voy a hablar.

Es hora de echar “los trapitos al agua”. No entiendo qué está pasando con nuestra música, ya no es la misma de antes, los cantantes del género se han preocupado tanto por volverla comercial que han olvidado lo esencial de la champeta o ahora llamada “champeta urbana”.

“No hay complique ni mortifique” por escribir, por relatar historias a través de las canciones como se hacía antes. Ya no “cantan los
gallos bien tempranito en la madrugada”, “no hay Braulios templados” ni “suegras voladoras” y hace mucho se acabaron “los comentarios”. A nuestra “champeta criolla” le han dado “serrucho, serrucho” que poco a poco ha ido perdiendo su gracia, su sonido y hasta sus pasos. Hemos terminado bailando “champeta con dancehall”, vallenato, pop, ranchera y hasta reguetón. Todo es una mezcla de todo y a su vez es nada.

Y “pa’ qué mentir”, yo también he bailado y he dado “serrucho”, “he hecho muecas como un payaso” y hasta “lloro y lloro si no me contestan”, pero el sentimiento no es el mismo como cuando “mataron a Juan el guapo” porque iba “camino a la delincuencia” por no tener “money en el bolsillo” y ser el “liso de Olaya”.

La cosa es totalmente distinta. Es inevitable no corear una “champeta criolla”, es algo que se siente en el alma, algo que va mucho más allá de lo internacional. Nuestra “champeta criolla” rompía fronteras y llegaba al corazón, a donde la “champeta urbana” se le hace difícil llegar y si llega, no se queda. Es algo momentáneo, algo que pasa de moda, es como un chicle sin sabor.

El género musical que nos representa a nosotros como cartageneros se encuentra en estado crítico. Carece de identidad, necesita “alzar el vuelo” porque “creo que le han echado la bendición con la mano izquierda o es que está cruzada”. La gran mayoría de los cantantes del género han muerto y aunque sus canciones aún siguen vivas, dejaron un vacío bastante grande que los nuevos cantantes aún no han podido llenar. Además, los viejos artistas que siguen vivos se han desviado, se han dejado contagiar por el virus del “coge, copia y pega” en el que todos hacen lo mismo, todos suenan igual, todos se parecen.

Antes estaba segura que nuestra champeta tenía no solo buenos artistas, sino un gran presidente, pero al igual que en nuestro país, en la música los presidentes pierden el sentir del pueblo por alcanzar la fama, por tener cada día más poder. Y entonces ya no contamos ni con un presidente, ni con un rey, ni siquiera con alguien que nunca falle. Hemos decaído tanto que “la manca” que antes era “la diosa”, “la rubia de oro”, con el tiempo se fue convirtiendo en “monita retrechera” hasta que terminó en “bandida”.

A “la orejera espeluca’” le echaron un poco de “spray” y le pasaron “el cepillo” y aun así quedó igual de “espeluca’”. A “la cama que le faltaba latabla” se la medio acomodaron, pero aun así quedó “la cama floja” y traqueando. Pero tengo la esperanza que esto sea solo una “mala racha”, que se le pueda dar la “vuelta” a esta “turbina” y volvamos a nuestra esencia. Que nuestro presidente vuelva a tomar las riendas de esta “rueda suelta” y que los demás artistas encuentren remedio al virus que los ataca.

Por último solo me queda decir que esto no es una “pulla”, es un “clavo” y espero que “enchace”. Ojalá que no me vayan a echar la “Fiscalía por algo que no debía” decir, pero lo dije.

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