Como viejo zorro de la política que es, Uribe debe tener claro que Abelardo De La Espriella es el oponente que requiere el petrismo para imponerse en los comicios

 - La cátedra magistral de Álvaro Uribe

Álvaro Uribe Vélez es de aquellos seres humanos que tiene la capacidad de generar pasiones extremas: unos lo aman apasionadamente y otros lo odian con todas sus entrañas. Pero no resulta indiferente para nadie.

Lo que es indiscutible es que Uribe es uno de los mejores estrategas políticos en la historia de Colombia. Eso no es ningún descubrimiento pues tres de los últimos presidentes de este país han sido puestos por él:  Juan Manuel Santos, Iván Duque y a él mismo. Y tiene grandes posibilidades de poner el cuarto.

La estrategia diseñada por el expresidente para las próximas elecciones es de manual. Y le ha salido tan bien que dos de los tres candidatos que lideran las encuestas son de sus entrañas: Abelardo De La Espriella y Paloma Valencia. Y tiene asegurado un cupo en la segunda vuelta presidencial. Si es que hay.

Uribe decidió apostarle a un candidato dentro de su partido y otro por fuera de él.

Ante la estigmatización que la izquierda ha hecho, con éxito, de su nombre y del de su partido como de extrema derecha, decidió que el aspirante del CD debía ser alguien moderado.

El guiño fue para Paloma Valencia que es tan inteligente y lúcida como María Fernanda Cabal, pero mucho más ponderada. Lo que le ocurrió a la Cabal fue una desgracia. Como se trataba de escoger alguien moderado le pidieron que morigerara sus posiciones. Y así lo hizo.

Pero tuvo la mala fortuna que apareció Abelardo y llenó ese espacio radical que ella ocupaba y perdió ese nicho. Y se quedó en el limbo porque el espacio moderado que pretendía llenar ya estaba ocupado por Paloma.

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Es una lástima que esta mujer valiente e inteligente se haya quedado en el aire y sin ningún juego en este escenario político tan complejo, en el cual ella podía desempeñar un gran papel.

Uribe, entonces se montó en la “Palometa” y como él sabe hacerlo salió a acompañar a su candidata en todas las plazas de Colombia, lo que le dio un gran impulso a la senadora caucana.

Pero al tiempo, ha hecho todo lo posible por ”desuribizarla”. Y para ello fue fundamental su inclusión en la consulta de la gran coalición.

La jugada salió perfecta porque Paloma se dejó ver al lado de figuras con una importante trayectoria y alejadas del uribismo como Juan Manuel Galán, Enrique Peñalosa, David Luna, Mauricio Cárdenas y Juan Daniel Oviedo.

Y al final obtuvo 3.2 millones de votos en la consulta lo que catapultó su aspiración. La cereza del pastel, también impulsada por el expresidente es haber logrado convencer a Oviedo para que sea la fórmula vicepresidencial de Paloma.

Este exótico político, que obtuvo 1.2 millones de votos en la consulta, es el complemento perfecto para la candidata uribista. Es desabrochado, caótico, irreverente retador, todo lo que Paloma no es.

Ella es la seria del paseo y él el niño malo. Y de seguro será clave para conquistar votos de centro que serán definitivos para inclinar la balanza hacia uno u otro lado.

Esta fórmula parece imbatible. Pero si no funciona, Uribe tiene otra carta: Abelardo de La Espriella. Entre ellos existe una cercanía evidente y el abogado nunca ha negado su admiración por el expresidente.

Incluso, el discurso de De La Espriella se parece mucho al que llevó a Uribe a la presidencia en el 2002. A Uribe le debe gustar esta opción, pero como viejo zorro de la política que es, debe tener claro que De La Espriella es el oponente que requiere el petrismo para imponerse en los comicios.

Una segunda vuelta entre Abelardo e Iván Cepeda sería una disputa de extremos en la que los votantes de centro no sabrían para donde coger. Y muchos podrían volver a cometer el error por decantarse por el candidato de izquierda, como hicieron en el 2022.

Pero si la disputa es entre Cepeda-Quilcué y Paloma-Oviedo, es muy seguro que la mayoría de la gente de centro se vaya con esta fórmula, mucho más moderada.

No solo por lo atractivo que resulta Oviedo para esta franja sino porque Cepeda no ha hecho el menor gesto para tratar de conquistarla. Al contrario, parece como si le estuviera haciendo el fo.

El que debe estar muy preocupado es Gustavo Petro, que no tiene la talla de Uribe como estratega, pero si es mucho más pragmático y realista que Cepeda. Y debe tener claro que su pupilo se está pegando un tiro en el pie con su radicalismo…

Petro intentó armar una jugada parecida a la de Uribe y quiso tener un candidato de extrema y uno moderado: Cepeda y Roy. La idea no era mala, en lo que falló fue en la escogencia de su “moderado”.

El presidente no tuvo en cuenta la desconfianza y la animadversión que Roy suscita entre los colombianos de izquierda, de centro y de derecha. Como era de esperarse el petrismo pura sangre se reveló contra este camaleón de la política y a Petro no le quedó otro camino que volearle la espalda. Y se quedó con una carta “envenenada”.

En cambio, Uribe acertó en la estrategia y en las personas.

En los dos meses largo que faltan para la primera vuelta presidencial pueden pasar muchas cosas. Y no se puede afirmar que Cepeda está derrotado. Pero es indiscutible que Uribe les ha dado una clase magistral de estrategia política y los tiene contra las cuerdas.

Del mismo autor: La combinación de las formas de lucha para amarrarse al poder

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