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El juego de la publicidad que atrapa y envenena a niñas, niños y adolescentes de Colombia

Las millonarias ganancias que reciben algunas empresas están por encima de la salud de los niños, niñas y adolescentes. Un proyecto de ley busca solucionar esto

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Junio 05, 2017
El juego de la publicidad que atrapa y envenena a niñas, niños y adolescentes de Colombia

No es lo mismo un comestible que un alimento. El hecho de que un producto elaborado por medio de un proceso industrial se pueda comer, no necesariamente hace de este un alimento. A lo largo de la historia, el ser humano ha intervenido los alimentos que la naturaleza brinda para desarrollar productos comestibles. Por ejemplo, la intervención más antigua de la que se tiene registro es la transformación de la leche animal en productos lácteos. Hoy, la industrialización de los procesos ha dado pie a la aparición de productos ultraprocesados. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) son inventos de la ciencia elaborados con base en sustancias derivadas de alimentos o sintetizadas de otras fuentes orgánicas. Es decir, comestibles con alto contenido de calorías y bajo aporte nutricional. Su consumo facilita el incremento de casos de obesidad y aparición de enfermedades como cáncer, diabetes, entre otras desde tempranas etapas de la vida.

En Colombia la obesidad en niñas, niños y adolescentes va en aumento. Según la FAO y la OPS, entre 2000 y 2013, se incrementó el consumo de productos comestibles ultraprocesados per capita de 73,7 a 92,2 kilogramos: un aumento de 25,1% a una media anual de 1,7% y de acuerdo con la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia (Ensin 2010), el 51,2% de la población adulta padece obesidad. En la población entre 0 y 4 años de edad el 5,8% tiene exceso de peso (sobrepeso u obesidad). Esta cifra es mayor en la población entre 5 y 17 años, en la que el 17,5% tiene exceso de peso. Lo anterior significa que hay una significativa población de niñas, niños y adolescentes que sufren obesidad y se exponen a las enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas. Es decir, el problema no es de estética sino de salud.

El problema

La publicidad es un elemento vital en la decisión de consumir un comestible ultraprocesado en lugar de un alimento. Así, no se trata de una decisión libre y consciente sino impuesta por imaginarios sociales construidos por estrategias de mercadeo. Las marcas aún pueden valerse de ciertas tácticas para influir sobre la decisión de compra. Más aun cuando se trata de la publicidad dirigida a niñas, niños y adolescentes. Personajes animados, regalos, juegos y ofertas son algunas de las estrategias más comunes para que los niños influyan sobre la decisión de compra de sus padres. Adicionalmente, los comestibles ultraprocesados o “comida chatarra” contienen sustancias adictivas, como la glucosa, que engañan al cerebro y le hacen sentir que el consumo de estos es indispensable para sobrevivir. Según el Doctor David Sevran-Schreiber, en el libro Anticancer una persona consumía glucosa libre en un año en el siglo XIX, lo que consumimos hoy en un día.

El mercadeo y la publicidad están dañando la salud de las personas. Las crecientes cifras de enfermedades crónicas en la infancia a nivel mundial han servido como alarma ante esta realidad. Hay niñas, niños y adolescentes que están con exceso de peso (sobrepeso u obesidad) no por estar bien alimentados sino por estar mal nutridos. Sin embargo, a raíz de este grave problema de salud pública, en Latinoamérica hay países que han tomado medidas al respecto.

Desde 2016 en Chile existe la Ley del Etiquetado, la cual obliga a que los productos comestibles empaquetados o envasados contengan etiquetas que indican si son altos en calorías, grasas saturadas, azúcares y sodio. Además, este año en Brasil, una medida histórica de la Corte Suprema dictó que la publicidad para niñas es abusiva y por lo tanto ilegal. Esto teniendo en cuenta que gran parte de la publicidad de productos ultraprocesados comestibles está destinada a las niñas, niños y adolescentes quienes influyen sobre la decisión de compra de los padres. El problema que esto ha dejado es una infancia y adolescencia cuya alimentación consta principalmente de comida chatarra y pocos alimentos. Es decir, niñas, niños y adolescentes mal nutridos en todo el mundo. Solamente en Colombia, El 96%,43 de los mensajes publicitarios en la franja infantil del 29 de julio de 2012 de RCN Televisión estaba relacionado con alimentos ultraprocesados y el 3,57, con alimentos no procesados. (Estudio piloto Javeriana 2012).

En el caso de Colombia, la industria de bebidas y comestibles invierte gran parte de sus recursos en publicidad. Solamente Postobón reportó gastos por $119.327 millones de pesos en 2014 y $123.812 al año siguiente. En 2016 la empresa tuvo ingresos por 3,09 billones. (Informe de gestión Postobón, 2015) Ese mismo año Nutresa y Bavaria, líderes en el sector de alimentos y bebidas, reportaron ganancias de 8,6 billones y 7,1 billones respectivamente.

¿Qué se está haciendo?

Si bien es cierto que en el país existe una regulación de publicidad en términos de protección al consumidor, que hay organismos como la ANTV y la SIC que supervisan la emisión de dichos contenidos, y que el INVIMA obliga a todos los productos alimenticios empaquetados o envasados a incluir una tabla con su información nutricional, la regulación no está enfocada en prevalecer la protección de derechos humanos fundamentales como la salud y la alimentación y nutrición adecuadas de las niñas, niños y adolescentes”.

El Invima creó una sala especializada de alimentos y bebidas que controla aspectos orientados a la vigilancia sanitaria y de control de calidad de alimentos y bebidas no alcohólicas, así como el control de la publicidad según lo considere. Sin embargo, la configuración actual de la Sala Especializada no cumple con los estándares de derechos humanos pues no realiza un control estricto sobre la publicidad dirigida a niñas, niños y adolescentes sobre comida chatarra”.

La industria en Colombia al igual que otros países del mundo incorpora voluntariamente un código de autorregulación publicitaria basado en unos acuerdos éticos internos; no obstante, al ser partes interesadas en el negocio de la producción, publicidad y mercadeo de productos comestibles ultraprocesados, se requiere un mecanismo imparcial que evite la interferencia de la industria, los conflictos de interés y que recuerde que el deber de regular la publicidad y el mercadeo de comida chatarra es indeclinable por parte del Estado de acuerdo a sus obligaciones de derechos humanos, y ese es un vacío que precisamente hay que llenar.

Para evitar que esto siga pasando FIAN Colombia, perteneciente a FIAN Internacional, organización con estatus consultivo ante el Sistema de las Naciones Unidas que defiende el derecho a la alimentación y nutrición adecuadas, desarrolló la campaña No Trague Entero, la cual busca exigir al Estado que regule efectivamente la publicidad de comestibles ultraprocesados contra niñas, niños y adolescentes de Colombia. Hernando Salcedo, coordinador de la línea de nutrición de FIAN Colombia explica el objetivo de la misma: “Es una obligación del Estado que aquello que desconocemos pero que va en contra de nuestros derechos sea controlado y que haya una veeduría sobre eso. Así fue que nos centramos sobre la publicidad, no sobre la publicidad engañosa sino sobre la publicidad en general. Nos estamos envenenando”.

La campaña cuenta con el apoyo del representante Víctor Correa, quien por ser médico entiende la importancia del tema y los daños a futuro que puede causar la mala nutrición de las niñas, niños y adolescentes del país. De esta manera, se logró armar un proyecto de ley que busca crear límites para la publicidad infantil que promueve comestibles ultraprocesados. La primera audiencia pública tuvo lugar el pasado 1 de junio en el Congreso de la República. El representante espera llevar el debate hasta el senado en el próximo mes de julio, como también armar mesas de trabajo técnicas que cuenten con el apoyo social y político para respaldar la iniciativa.

El derecho a la alimentación y nutrición adecuadas: una deuda del Estado

FIAN Colombia trata el tema de la alimentación y la nutrición desde los derechos humanos. En el marco de su esfuerzo, ha observado que, como ocurre en otros países, frente al mercadeo y publicidad de los comestibles ultraprocesados hay desinformación, verdades a medias e información engañosa. Esto sucede porque el Estado no cumple con sus obligaciones en materia de derechos humanos para velar por el derecho a la alimentación y nutrición adecuadas que tienen todos los ciudadanos y ciudadanas. El objetivo general es concienciar a la ciudadanía de que el estado tiene una deuda con ella en esta materia. Para saldarla hay que regular los comestibles ultraprocesados. Por lo tanto el primer paso es hacerlo por medio de la publicidad y el mercadeo con el que se venden.

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