Opinión

Jorge Martínez, lo otro y lo reciente

Noticias de la otra orilla

Por:
mayo 10, 2014
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.

Más allá de los disturbios populares por la falta de agua y luz en el sur de la ciudad, la vida cultural sigue. Acaba de inaugurarse en estos días en Barranquilla una interesante exposición de pintura del maestro Jorge Martínez. Esta es ya la quinta vez que este artista barranquillero expone sus trabajos en la Galería de la Aduana. La primera vez, hace diez años, fue a su regreso de Venezuela, país en donde Martínez ha residido por largo tiempo, y en esa ocasión presentó una interesante colección de grabados, pinturas y dibujos de mediano y gran formato, que sirvieron para dejar la huella de una manera particular de asumir su oficio investigativo-creativo de la expresión visual.

Martínez es dibujante, pintor, grabador, docente, curador, razón por la cual la amplitud de su universo de referentes, la variada y permanente agitación de estímulos emotivos, sensitivos e intelectuales, generan una dinámica en la que el artista resulta definido por la búsqueda y por el hallazgo de nuevas posibilidades expresivas que se manifiestan en abordajes distintos de la forma, los colores, los materiales, las texturas, el lenguaje, las ideas, las diversas maneras de asumir los riesgos que plantea el abismo del lienzo en blanco para articular los elementos de un discurso plástico que, en este caso, es por lo general complejo y denso, pero con una incuestionable resolución poética. Porque no hay arte sin poesía, y eso es algo que Martínez tiene claro.

JORGE MARTINEZ 3

La segunda ocasión en la que Martínez presentó individualmente sus trabajos en la Galería de la Aduana fue para mostrarnos una serie extraordinaria de pinturas que hablaban, en poderoso rigor figurativo, un lenguaje tocado por cierta imaginería surreal, por una anómala organización de los elementos del cuadro en la composición pictórica, en la que las imágenes llegaban a comunicar atmósferas casi cercanas a lo místico, a lo religioso, a esa zona poética del misterio.

En la tercera ocasión fungió como curador de una interesante muestra colectiva de un grupo de creadores plásticos venezolanos de diversa filiación estética, de la cual él mismo hacía parte. Allí presentaba un par de obras que eran desde ya el turning point con el que marcaba un abandono de la figura y de la forma definida para girar hacia las libertades del informalismo abstracto, adoptando como claves de experimentación cromatismos buceados en los universos del negro, el blanco y el amarillo. Allí comenzaba Jorge Martínez un nuevo rumbo expresivo en el que ya dispone de un discurso sólido de amplios alcances sugerentes en la polisemia de sus signos.

JORGE MARTÍNEZ 2

La cuarta vez de nuestro artista en La Aduana fue también como creador, participante y curador de una curiosa muestra titulada El autorretrato contemporáneo en la que su ojo creativo y crítico le ayudó a redondear una exposición integrada por artistas del Caribe colombiano llena también de interesantes sorpresas y logros.

Ahora regresa Martínez a la Galería de la Aduana con esta exposición que registra la huella de la indudable madurez de un artista que ha mantenido en diálogo provechoso su oficio de creador con el de un observador acucioso de sí mismo y de lo que ocurre en su entorno con el arte y los artistas, oficio que se vuelca de manera irremediable sobre sus propias obras y sobre sus reflexiones en textos sobre otros artistas, en el desarrollo de su actividad educativa, así como de procesos curatoriales en los que permanece inmerso.

Las obras que hacen parte de esta muestra en el que materia, gesto y color parecen explorar con suficiencia conceptual y formal el blanco, el negro y el amarillo en los que Martínez ha venido trabajando durante un buen tiempo en el lenguaje expresionista del informalismo abstracto, para acercarse a otros mundos del color en el que aparecen nuevos tonos y nuevos gestos que amplían y llevan quizá hacia otros rumbos la búsqueda de este artista.

JORGE MARTÍNEZ 1

Él mismo se permite teorizar el transcurso de su experiencia en estos términos: “Después de investigar la línea como elemento de expresión en el dibujo y la pintura, de hacerla corpórea y real, en ese ir más allá de la concepción de planitud en la pintura, la cual trastoca en forma a través de la mancha, el color, el gesto, la materia pintada, en un constante afán de empujar el hecho plástico pictórico a los bordes de las sensaciones y las percepciones, he llegado a estos pliegues, en donde el color se revitaliza y adquiere nuevas cromatizaciones, transparencias, atmósferas gaseosas a través de la materia superpuesta en el lienzo”.

Pocos artistas hay que tienen tanta claridad no solo de los rumbos que transitan con su arte, sino de los rumbos que transita el arte en los artistas de la historia en sus diferentes momentos.

-Publicidad-
0
584
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus
Mejía en la memoria

Mejía en la memoria

Dios fue mejor cuando era tigre

Dios fue mejor cuando era tigre

Cuando Satoko Tamura en Barranquilla

Cuando Satoko Tamura en Barranquilla

Una manzana en diez pedazos (final)

Una manzana en diez pedazos (final)

Una manzana en diez pedazos (III)

Una manzana en diez pedazos (III)

Una manzana en diez pedazos (II)

Una manzana en diez pedazos (II)

Una manzana en diez pedazos (I)

Una manzana en diez pedazos (I)

Columna para marchar dos días después

Columna para marchar dos días después