Janet Yellen, la escogida por Biden para manejar la economía norteamericana

Una economista setentona de muchos quilates y dura en temas de empleo le hará frente a un país intentando recuperarse de la recesión de la pandemia

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noviembre 28, 2020
Janet Yellen, la escogida por Biden para manejar la economía norteamericana

Janet Yellen es la economista nominada por Joe Biden para enfrentar los tiempos más difíciles, lidiar los estragos de la pandemia y marcar una ruta de prosperidad con más de 13 millones de desempleados y los pequeños negocios en la cuerda floja. No es la primera vez que ella acepta retos de este tamaño. Tras la aprobación por el Congreso, será la primera mujer secretaria del Tesoro de una de las economías más poderosas del planeta.

Neoyorquina, 74 años, economista rotulada en el nuevo keynesianismo, casada con un premio nobel de economía, cauta, metódica, meticulosa, liberal y amante de los consensos. Janet Yellen es una mujer de bajo perfil cuyo poder es bien conocido en el mundo de la economía y las finanzas, pero menos fuera de ellos. El presidente Barack Obama la llevó hace cinco años para estar a la cabeza de la Reserva Federal de EE. UU. (Fed), en año en que sus decisiones pusieron a temblar las divisas.

Nació en Brooklyn, en el seno una familia de origen judío como sus tres antecesores en la presidencia de la Junta de la Reserva Federal: Paul Volcker, Alan Greenspan y Ben Bernanke. Su padre, el médico Julius Yellen, su madre Anna, de soltera Blumental, reconocieron en ella las muestras de una inteligencia superior desde muy pequeña. Janet estudió en el instituto de Ford Hamilton en Bay Ridge, Brooklyn, y economía en la Universidad de Browndonde se graduó summa cum laude en 1967. Años más tarde, en 1971, llegaría el doctorado en la Universidad de YaleY la cátedra en universidades tan prestigiosas como Harvard, London School of Economics y Berkeley, donde comenzó en 1980 y es profesora emérita.

“Ha sido una de mis mejores alumnas, en casi medio siglo de enseñanza”, dijo con seguridad el nobel Joseph Stiglitz al respaldar su candidatura a la presidencia de la Fed. Palabras como estas son frecuentes para su carrera de economista que se mueve entre premios nobel, candidatos a Premio Nobel o futuros premios nobel. Su esposo, George Akerlof lo recibió en el 2001 y desde esa fecha es profesor emérito de Berkeley. Su hijo Robert Akerlof es profesor en la Universidad de Warwick.

Janet Yellen y su esposo George Akerlof, premio nobel de economía, 2001

Reconocida como una experta en macroeconomía de muchos quilates, —es autora del libro La década fabulosa: macroeconomía. Lecciones de 1990— su afinidad y cercanía personal está con los llamados neokeynesianos, cuya representación actual va desde Joseph Stiglitz y Paul Krugman a James Tobin, Robert Solow, y Walter Heller.

La carrera laboral de Yellen ha estado el sello de la Fed. En 1977 tuvo su primer contacto con la Reserva Federal, como economista del Consejo de Gobernadores. En esos años solía comer en la cafetería con el resto del personal, algo insólito en un organismo tan jerarquizado. “Es una manera muy buena de saber qué está pensando la gente", justificaba Yellen por aquella época, en entrevista con una revista de Minneapolis. Ella disfrutaba de las conversaciones, claro está. Después de todo, en esa cafetería conoció a su marido cuando los dos trabajaban como economistas de a pie. Fue un amor sustentado en un “acuerdo perfecto en macroeconomía”, reconoció Akerlof en su biografía.

La carrera siguió como miembro del Consejo de Gobierno desde 1994 hasta 1997, cuando renunció para ser asesora de Bill Clinton por dos años. Posteriormente pasaría seis como presidenta de la Reserva Federal de San Francisco antes de que Barack Obama la nombrara vicepresidenta del banco central en 2010, bajo la presidencia de Ben Bernanke. Entonces ella lideró una comisión para explicar mejor la toma de decisiones, y obsesionada con la transparencia de la institución, consiguió que el banco central publicara sus objetivos de inflación y desempleo.

Los caricaturistas afilaron sus plumas sobre la "paloma" que llegaba a la Fed

Porque el desempleo es la gran obsesión de Janet Yellen.  Por eso se ha ganado el rótulo de “paloma”, que en el argot de los bancos centrales, significa que está especialmente preocupada por el desempleo, frente a los "halcones", más concentrados en controlar la inflación. Sí, Janet Yellen tiene bien ganado el título de paloma. El desempleo es su leitmotiv. Desde que estaba en Yale la marcó James Tobin.  Y después afianzó aún más sus ideas sobre el mercado laboral al lado de su marido con quien escribió un documento sobre la teoría de la “eficiencia de los salarios” sosteniendo que contrario al modelo de mercado libre, los bajos salarios pueden conducir a mayor desempleo.

Desde que se convirtió en vicepresidenta de la Fed, Yellen sustentó sus políticas expansionistas mostrando descarnadamente el costo humano de la recesión y especialmente en los altos niveles de desempleo. “Los desempleados no son solo estadísticas para mí. Sabemos que el desempleo a largo plazo es devastador para los trabajadores y sus familias”. Pero también matiza en términos económicos “es un gran problema porque tiene el potencial de constreñir la economía… Las personas sin trabajo por un periodo largo se vuelven menos empleables aún después de que la economía se fortalece”.

Obama la escogió para presidir la Fed por su persistencia en bajar la tasa de desempleo

Por su persistencia en bajar la tasa de desempleo, fue que confió en ella Barack Obama para presidir la Fed, no solo como la primera mujer en toda su historia, sino para no perder la gran oportunidad política de escoger el primer demócrata desde 1979. “Yellen no tiene una bola de cristal, pero tiene un profundo conocimiento acerca de cómo funcionan los mercados y la economía, no solo en la teoría, sino también en el mundo real”, dijo cuando propuso su candidatura. En el Senado ganó 56 votos a favor y 26 en contra.

Las medidas extraordinarias que había tomado con su antecesor para enfrentar la crisis de la burbuja inmobiliaria del 2008 que ella previó un año antes, siguieron al tener las riendas de la Fed. Cuando la gran inyección de dinero barato empezó a dar resultado reversó el proceso, y cortó el chorro.

En este nuevo desafío -después de dejar la Fed en el 2018-  es muy probable que deba tomar decisiones igualmente difíciles. Pero sus cercanos aseguran que el eso no hace mella en su personalidad extrovertida y su fino sentido del humor. Como recuerdan quienes fueron a la fiesta de despedida de Bernanke y Yellen los sorprendió al mencionar en su discurso que había soñado que Bernanke era Obi-Wan Kenobi, el veterano héroe de Star Wars y ella era su protegido, el joven Luke Skywalker. Ahora tendrá que ser la heroína y ganarle la batalla económica al bicho más malvado que ha visto el planeta en cien años.

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