Jairo Buesaquillo, el increíble realismo mágico de Nariño

Hoy goza de reconocimiento en Colombia, algunos países de Latinoamérica y Europa, a donde sus obras han llegado por petición o a través de exposiciones

Por: Aníbal Arévalo Rosero
febrero 16, 2022
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Jairo Buesaquillo, el increíble realismo mágico de Nariño
Foto: Cortesía

El departamento de Nariño es una cantera de artistas dentro de una multiplicidad de expresiones.

En la pintura nos encontramos con un reconocido maestro cuyo trabajo se conoce allende de las fronteras patrias.

Jairo Buesaquillo ha sido merecedor de los mejores comentarios de parte de curadores, críticos de arte y público amante del arte pictórico.

Hoy por hoy goza de reconocimiento en Colombia, algunos países de Latinoamérica, Estados Unidos y varios países europeos, a donde sus obras han llegado por petición o a través de exposiciones.

Sus cuadros aparecen publicados en revistas, periódicos, almanaques, páginas web y las redes sociales.

Recientemente, la Tipografía Cabrera de la ciudad de Pasto presentó un calendario con una colección de óleos del maestro Buesaquillo.

Es una edición de lujo para conmemorar los 70 años de existencia de esta casa comercial y rendirle homenaje al señor Vicente Cabrera (qepd), quien se había desempeñado como gerente e importante gestor de la empresa.

Y es que el arte de Buesaquillo tiene una particularidad: quien se encuentra de frente con uno de sus cuadros se detiene a sentir un deleite singular.

Provoca caminar por unos senderos que serpentean entre cultivos de hortalizas de las frías montañas de los alrededores de Pasto, o provoca entrar en una de esas viviendas campesinas con llamativos colores.

Ahí está plasmado el costumbrismo: en la carreta halada por un escuálido caballo, llevando al amo, al perro y unas cantinas de leche, en una estampa típica del campesinado nariñense.

De origen campesino, nacido del municipio de Pasto, quiso con su arte mostrar al mundo como es la vida campesina de los Andes, en particular de las frías montañas de Nariño.

En sus obras se ven reflejados los momentos de labranza, como el trabajo con una yunta de bueyes, los campesinos con azadón, el transporte de la papa a lomo de caballo, los potreros con el ganado, apacibles ríos, el volcán Galeras.

Son gélidos paisajes en donde predominan los colores azul y verde. Es muy difícil encontrarse con colores como los ocres, el rojo o el amarillo, pues su mente está codificada hacia la cordillera Andina.

En cada obra se repiten las colchas de retazos como reflejo de una economía minifundistas, con recónditos paisajes que están cargados de un realismo mágico. Su estilo es el hiperrealismo, que hace que su trabajo sea más dispendioso.

Para ello requiere que una obra sea tratada con minuciosidad, es un trabajo de filigrana que lleva meses en su elaboración, por ello se dice que es una pintura sufrida; para ello se requiere de finos pinceles que sólo son guiados con las manos creativas del maestro Buesaquillo.

Claro que nadie se imaginaba que iba a llegar tan lejos con su arte. Primero porque su familia creía que del arte no se puede vivir; su madre le había dicho que era mejor que se dedicara a actividades propias del campo.

Sin embargo, él buscó ingresar a la carrera de artes plásticas de la Universidad de Nariño hasta que lo logró. Luego suspendió sus estudios para dedicarse a otras actividades. Pero Buesaquillo sabía que lo suyo era el arte, por eso decidió darle continuidad.

Luego que terminó su carrera, sus compañeros no estaban convencidos que su inclinación por el hiperrealismo fuera a gustar por considerarla primitivista, pero él siguió por esa escuela, la cual resultó siendo de gran admiración por el público.

Su arte sufrido lo llevaría por invitación a París, donde radicó por un tiempo. Esto le sirvió para que sus obras se conocieran en el viejo continente, y sus cuadros reposen en diferentes países europeos, y coleccionistas y comerciantes del arte se interesen en adquirir un ‘Buesaquillo’.

Por ello, nos reafirmamos que el maestro Jairo Buesaquillo ha abierto un sitial como uno de los grandes pintores del departamento de Nariño, junto con los grandes que han surgido en nuestra región, y por qué no, uno de los grandes pintores de Colombia.

Todo este bagaje le ha servido echar paradigmas por el suelo. Siempre le dijeron que del arte no se puede vivir, pero el prestigio que ha adquirido le permite llevar una vida más tranquila en gracia de su sufrido arte.

¿Quién de nosotros no quisiera tener una obra del maestro Jairo Buesaquillo en la sala de la casa para hablarle a los invitados del talento pastuso?

Aníbal Arévalo Rosero

 

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