Jair, el tío de Yerry Mina que se la ganó al Barcelona

Desde un pueblo perdido en el Cauca presionó al poderoso equipo para que contratara, seis meses a su sobrino y apoderado y multiplicara su oferta

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Enero 11, 2018
Jair, el tío de Yerry Mina que se la ganó al Barcelona

Jair Mina es un representante tan duro que no le da miedo ponerle ultimatums a un equipo todopoderoso como el Barcelona. El 27 de octubre pasado le habló fuerte a Pep Segura, el manager del equipo catalán: “él debe decidir lo que quiere. Llevamos un año y medio con la duda y tenemos que resolverlo ya que si ellos no quieren Mina se va a ir a otro equipo”. En junio del 2016, después de que Yerry, su sobrino, le marcara el fenomenal gol con el que Colombia le empató al Uruguay en el Estadio Metropolitano por las eliminatorias al mundial de Rusia, salió con dos representantes del Barcelona a un restaurante en Barranquilla a firmar lo que se venía cocinando desde hacía meses: el compromiso de comprar al defensa central del Pameiras brasilero en 9 millones de Euros. Pero ese entusiasmo, un año después, se había apagado y Jair Mina se daba el lujo de presionar a Segura. Afirmaba en redes que existía interés de otros equipos para llevárselo, como era la Roma de Italia y el Borussia Dormund de Alemania y que además duplicaban la apuesta del Barcelona. Jair sabía que podía presionar. Desde que lo vio patear el primer balón en la destartalada cancha del Polideportivo de Guachené, el pueblo del Cauca donde nació, supo que iba a ser un grande del fútbol.

Alentar a su sobrino, con las condiciones adversas que tenía su pueblo, no fue nada fácil para Jair. Cuando tenía 14 años Yerry Mina estuvo a punto de tirar la toalla. En esa época, además de meterle ganas al estudio, en donde cursaba sin problemas noveno de bachillerato, trabajaba como empacador en la plaza de mercado de Guachené.  Él era su inspiración. Jair  había sido arquero profesional y jugó en  Santa Fe, Millonarios, Cúcuta Deportivo, Once Caldas y en el fútbol ecuatoriano.  Por eso Yerry, animado por la tradición familiar – 8 de sus 10 tíos fueron arqueros- soñó con ser guardameta. Afortunadamente entre Jair y su papá José Eulises, lo convencieron que la vida del portero es ingrata y que lo mejor que podría ser era volante central.

Nada fue fácil. Jair convenció al Deportivo Cali para que el joven Jerry probara sus condiciones. La prueba fue un éxito y fue aceptado en las divisiones inferiores del equipo. Como se ganaba 500 pesos en la plaza de mercado tenía que ahorrar para hacer el viaje de su pueblo a Cali. Se levantaba a las tres de la mañana y ahí se jugaba la vida prendiéndose de la parte de atrás de las volquetas o pidiendo un aventón a los carros que pasaban en la carretera. El trajín no podía ser más pesado.

El Deportivo Cali no lo aceptó pero el América sí. Habría podido debutar en el club escarlata si no se le hubiera cruzado el bachillerato. Yerry estaba tan empecinado en terminar sus estudios que decidió dedicarse por entero a los libros y salir bachiller en el 2011. Jair, terco como una mula, se lo llevó a Pasto en enero del 2012. Allí las directivas del club de esa ciudad lo aceptaron en el equipo sub 20. Yerry debutó profesionalmente en el 2013, con sólo 18 años de edad. Su nivel fue tan destellante que fue contratado por Santa Fe en el 2014. Allí lo ganaría todo, incluyendo la Copa Suramericana del 2015. Jair logró venderlo al Palmeiras por una cifra millonaria. Allí sería el mejor defensa del Brasil.

Mientras tanto el Barcelona lo ojeaba. En el partido por eliminatoria contra Uruguay en Barranquilla existió un preacuerdo que se concretaría la tarde del 13 de junio del 2017 en Getafe. Ese día la selección aplastó a Camerún 4-0. Dos goles los convirtió Mina. El Barcelona pagó 9 millones de Euros por él. Sin embargo a Jair esa cifra no lo dejó del todo satisfecho. Sabía que su sobrino valía más. El Barcelona empezó a ponerle peros a la llegada del caucano. Decían que lo mejor sería dejarlo madurar más. A los 23 años podría jugar prestado a otro equipo de menor jerarquía. A Jair le pareció un insulto. Por eso arrinconó, como si fuera alguien curtido como Jorge Méndes, a Pep Segura en octubre. Le habló de ofertas de Alemania, de Inglaterra, le dijo, además, que Yerry vendido en nueve millones de euros era una ganga. Al final no sólo logró que el Barcelona lo llevara a la ciudad condal seis meses antes de lo esperado sino que El Palmeiras aprovechó y cobró 12 millones de Euros.

En la madrugada del 11 de enero Jair y Yerry tomaron un avión desde Sao Paulo hasta Barcelona y publicaron una foto que parece un manifiesto: se hacía el sueño realidad que empezó en un humilde pueblo del Cauca y que terminaba en el Camp Nou, el estadio que alberga al mejor equipo del mundo

 

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