Opinión

Iván Duque, el extraño caso de un uribista metalero

El candidato es un rockero duro vergonzante, que no se sonroja al decir que su película favorita es “El club de la pelea”, muy lejos del gusto de su mentor Álvaro Uribe

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mayo 03, 2018
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Iván Duque, el extraño caso de un uribista metalero
En Blu radio, Duque tocó “En algún lugar” de Duncan Dhu, rockcito descafeinado que nada tiene que ver con sus verdaderos intereses musicales

Iván Duque sabe tocar la guitarra. Estando en el Rochester lideró un grupo. Se llamaba —ironías del destino— Pig Nose, nombre inspirado en Animals de Pink Floyd, uno de los álbumes que más le gustan. Por estos días el candidato del Centro Democrático salió en un programa de Blu Radio. Le reveló al país que era un músico frustrado. Tocó En algún lugar de Duncan Dhu. Rockcito descafeinado y rosa que no tiene nada que ver con los verdaderos intereses musicales del candidato. Duque, señores, es un bacán al que le gusta Metallica, Megadeth y Iron Maiden, grupos de rock pesado, una música que su mentor, Álvaro Uribe Vélez, calificaría de satánica. Duque es un rockero duro vergonzante, el primer caso documentado de un uribista metalero.

Iván Duque, en 1999, era un anarquista. Su ídolo era Tyler Durden, el personaje principal del Club de la pelea, la película que a finales de los noventa descrestó a tanto aspirante a loquillo. Veinte años después, convertido en un niño bueno, en casi un seminarista, en el ejemplo claro de lo que debería ser un colombiano de bien, no se sonroja al decir que es su película favorita de todos los tiempos. Incluso, en su despacho en el Senado, lo primero que se veía al entrar era el afiche del filme de David Finsher. Cuesta mucho imaginar a Duque, el hombre por el que suspiran todas las refinadas damas del uribismo, recitando una de las frases más duras de la película basada en la iconoclasta novela del escritor norteamericano Chuck Palahniuck: “Debes considerar la posibilidad de que no le caigas bien a Dios. Nunca te quiso. Lo más probable es que te odie. No es lo peor que puede pasar ¡No lo necesitamos!”. Cuesta trabajo que el único de los candidatos presidenciales que le tiene pavor al consumo de la dosis mínima, al aborto, la eutanasia y el matrimonio gay, pueda afirmar que Dios es un adminículo que podemos desechar con facilidad. Igual, si la ha visto más de veinte veces como dice, se debió haber quedado una frase que contradice plenamente el credo económico uribista que ha convertido a los autos de alta gama y los Smart T.V en objetos de culto a los que uno debería rezarle: “Tú no eres tu trabajo, no eres cuánto dinero tienes en el banco. No eres el auto que conduces. No eres el contenido de tu billetera. No eres tus malditos pantalones. Eres la mierda obediente del mundo”.

Soy un petrista convencido. Voy a votar por el exalcalde de Bogotá porque me parece el más brillante de los candidatos. Sin embargo, por más que me esfuerce, a mí no me cae mal Duque. Cómo hacerlo si es el chino querido que en la fogata le da por guitarrear, el pelado que uno escoge en los picados de fútbol —¿han visto cómo este hincha del América mueve la pelota?—, si cuenta chistes con la gracia del paisa que es, si fue novio, incluso si fue novio de la mamacita de María Fernanda Yepes como le confesó a Bocas. No, Iván Duque es un tipo brillante, que acata muy bien las indicaciones de la docena de asesores que tiene y que lo siguen a todas partes. Es una lástima que a sus votantes no le interesen esas virtudes que ni siquiera las conoce. A sus votantes lo único que les importa de Duque es que fue el escogido por Uribe.

 

Yo no le creo a Duque cuando se pone godo.
Recuerdo un trino que borró, del 2012,
felicitando a Barack Obama por haber aprobado el matrimonio gay

 

Triste destino de este hombre habitado por una presencia extraña, una presencia que se irá de él en cuatro años. Yo no le creo a Duque cuando se pone godo. Recuerdo un trino que borró, del 2012, en donde felicitaba a Barack Obama por haber aprobado el matrimonio gay, recuerdo que su libro, La economía naranja, fue calificado por uribistas furibundos como Ricardo Puentes como “un libro chavista”, que se ha declarado públicamente admirador de George Soros y que por eso alguna vez dijo apoyar la legalización de la marihuana con fines medicinales.

Ojo que Duque es un hijo que podría desmarcarse de su padre. Duque no es solo un metalero vergonzante sino un progresista enclosetado. Un muchacho lo suficientemente inteligente que, ya Iván Duque sabe tocar la guitarra Iván Duque sabe tocar la convertido en presidente, podría deshacerse de la presencia que lo habita.

 

 

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