¿Ineptitud o complicidad en el asesinato de líderes sociales? (II)

“No podemos mirar únicamente a los 400 que han perdido la vida defendiendo sus territorios y el país, debemos priorizar a los miles que corren riesgo”

Por: EDWIN TAMAYO PEÑA
Mayo 15, 2019
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¿Ineptitud o complicidad en el asesinato de líderes sociales? (II)
Foto: Nelson Cárdenas

Hace varios días compartía una columna similar, y ante el auge de la problemática al día de hoy, siento la obligación de volver a tocar el tema por este medio, porque debemos afrontar la realidad con carácter crítico y objetivo.

Entiendo yo que la paz es cosa distinta y más elevada que las tendencias de la guerra, pues la paz esboza en las costas de la utopía. Y ante la historia, el contexto nacional, el miedo y la desinformación instaurada en el país, se hace complejo buscar la sensibilidad y dar el paso de reconciliación. Lo intenté. Lo juro. Escudriñé en diferentes procesos internacionales un ejemplo que soportara la esperanza del país y sin embargo fallé. Somos un proceso muy incomparable, y en donde quizás la empatía de cada colombiano nos permita triunfar…

El país no puede ni debe permitir la continuación sistemática de asesinatos de nuestros líderes sociales. En Colombia tenemos un poco más de 4487 líderes en riesgo de ser asesinados por sus expresiones políticas, sociales, ambientales y su apoyo ferviente al proceso de paz. En el gran grupo que de líderes sociales encontramos: afrodescendientes, políticos, abanderados de derechos humanos, campesinos, indígenas, presidentes de juntas de acción comunal, etcétera.

El gobierno de Iván Duque aunque habla de estrategias para evitar la problemática, aún no logra hacer algo realmente eficiente. Los líderes están bajo el olvido gubernamental, atados a la cultura de la ilegalidad que los amenaza cada día. “Están asesinando a los líderes que cumplen su función. Los grupos delincuenciales los ven como un obstáculo para sus acciones criminales”, le dijo a Semana el fiscal delegado para la Seguridad Ciudadana, Luis González.

En días pasados la problemática ha sacudido al país de forma dramática. Por un lado el atentado a la Comisión de Restitución Tierras en Tibú, Norte de Santander que dejó 2 muertos y varios heridos. El asesinato a la maestra Aida Islena Montenegro en el Tambo, y el de Daniel Rojas presidente de la Junta de Acción Comunal, JAC, de la vereda López y comunero del resguardo indígena López Adentro, en Caloto, al norte del Cauca, como lo informó el Senador indígena Feliciano Valencia.

El país y quienes defendemos a los que buscan en la democracia una mejor Colombia desde los diferentes rincones del país, no podemos mirar únicamente a los 400 líderes que han perdido la vida defendiendo sus territorios y el país, debemos priorizar a los miles que corren el riesgo de ser asesinados hoy por hoy.

No podemos permitir más que la forma de hacer política, cultivar y mantener el poder sea el asesinato.

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