"Nuestro pueblo vivía en paz e independencia hasta que llegaron ellos. Vinieron sobre el mar montados en grandes monstruos, trajeron guerra, hambruna y miseria"

 - Historia con motivo del 12 de octubre: día de la resistencia indígena

En aquel tiempo todos éramos felices, trabajábamos duro por la mañana, descansábamos después de mediodía y en el atardecer nos alistábamos para recibir a la madre noche. Vivíamos cada día como si fuera el último.

Fogatas, bailes, trago embriagante, rituales, hermandad, cantos, y alta costura.

Claro, en ese entonces la alta costura no era sinónimo de moda y belleza, como ahora, sino, de originalidad e impacto: pieles de animales, plumas, oro, hojas, ramas, seda… Cada noche era una fiesta. Nadie tenía que esperar un día específico del año para mostrar su verdadera personalidad, todos éramos libres y hermanos.

Nuestro pueblo vivía en paz e independencia hasta que llegaron ellos.

Vinieron sobre el mar montados en grandes monstruos, trajeron guerra, hambruna y miseria.

Nos torturaron, matándonos con lo que más apreciábamos: a los pescadores los ahogaron, a los agricultores los enterraron vivos, a nuestras hermanas las violaron, y a mí me obligaron a ver todas las muertes y luego me ahorcaron con mi propia capa.

Las palabras que dije antes de morir me hicieron despertar del sueño de la muerte.

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Ahora vivo en un mundo completamente diferente. Nadie celebra el milagro de vivir, la hermandad se ha perdido y las personas tienen miedo de pensar, de hablar, de ser.

El miedo domina.

Los que mataron a mi pueblo en el pasado siguen vivos y mis ganas por derrotarlos también.

Solo falta encontrar una manada, una tribu, una tripulación dispuesta a vencer, dispuesta a sumergirse, conmigo, en las mágicas aguas de la historia por la utopía del amor.

Sé, que no estoy solo…

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